El 11 de diciembre de 2006  la Universidad de Salamanca homenajeó a los miembros de la Universidad represaliados durante la Guerra Civil en el acto “No pudimos decir ayer”. Como participante destacado estuvo Gabriel Jackson que aparece rodeado en la foto con los familiares de los represaliados. No varió de afinidades electivas en toda su vida y, por tanto, debido a su antifranquismo, algunos lo clasificarían como partidista o cultivador de la “historia de combate”. 

Universidad de Salamanca. 11-12-2006. Gabriel Jackson que aparece rodeado en la foto con los familiares de represaliados
Universidad de Salamanca. 11-12-2006. Gabriel Jackson que aparece rodeado en la foto con los familiares de represaliados

Para la mayoría de los que empezamos a formarnos en el oficio del historiador en la década de los 60, Jackson fue un referente de la historiografía crítica frente al dictado oficialista de Ricardo de la Cierva o de los que se querían modernizar rápidamente para borrar su pasado azul. Autor prohibido, como Southworth,  su influencia fue menguando a medida que los historiadores españoles pudieron acceder, con muchas limitaciones, a fuentes y archivos que los hispanistas no habían podido tener cuando elaboraron sus primeras investigaciones. «La República Española y la Guerra Civil», publicado por la Universidad de Princeton, que nosotros conocimos editado en México en 1964, forma parte relevante de nuestra biografía académica. Nos ofreció herramientas que permitieron avanzar en la comprensión de aquella etapa poniendo en evidencia las limitaciones de la historia franquista, cuya memoria es la única que algunos están dispuestos a tolerar.

El pasado 3 de noviembre, a los 98 años, fallecía este extraordinario investigador de la historia contemporánea de España. Recogemos el obituario que el catedrático de Estudios Hispánicos, Sebastiaan Faber (colaborador habitual de nuestro blog), ha publicado en CTXT.

CTXT – 6/11/2019

El hispanista que puso en evidencia a la historiografía franquista

“Se nos ha ido Gabriel Jackson”, rezaba el titular de un artículo que Francesc de Carreras publicó en La Vanguardia en 2010. No era un obituario: Carreras se lamentaba de que, después de 26 años de vida jubilada en Barcelona, el autor de La República Española y la Guerra Civil hubiera decidido volver a Estados Unidos para vivir más cerca de su familia en el estado occidental de Oregón. 

Fue allí, el 3 de noviembre pasado, donde Jackson se nos fue de verdad, a los 98 años bien vividos. Su último libro, publicado en 2008, fue una biografía de Negrín, Juan Negrín: Médico, socialista y jefe del Gobierno de la II República española, el vilipendiado primer ministro de la República durante los últimos dos años de la guerra. Jackson le defendía con pasión. “Su política de resistencia y esfuerzo diplomático constante fue la más sensata en el momento”, me dijo en una entrevista de 2010. Jackson también estaba convencido de que, si Gran Bretaña y Francia hubieran apoyado a la República en lugar de acogerse a la no intervención, la historia de la Segunda Guerra Mundial habría sido harto menos desastrosa. 

(Sigue

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