Ángel Luis López Villaverde
Universidad de Castilla-La Mancha
Fernando Hernández Sánchez
Universidad Autónoma de Madrid

 

Este libro nace de la necesidad de seguir escribiendo de un pasado oculto que sólo se puede superar comprendiendo y asumiendo su crudeza. Quienes firmamos este libro partimos de trayectorias investigadoras que, hasta el momento, habían ido en paralelo, y ahora convergen. Por una parte, monografías sobre el PCE durante la guerra civil y la posguerra. Por la otra, estudios locales sobre los años treinta y ensayos generales y temáticos sobre la Segunda República.

Investigar el pasado significa avanzar en un conocimiento historiográfico que siempre es incompleto. Nunca se puede reconstruir el pasado tal como fue porque ni es posible ni tampoco deseable. Se trata de encontrar respuestas en aquél, de reconstruir sus líneas maestras, no tanto para recuperarlo como para reconocernos en el presente.

Contrastar los análisis historiográficos “micro” y “macro” permite encontrar espacios recónditos donde el historiador, como hace el biólogo con el microscopio, pueda poner el foco en una realidad que, de otra manera, pasaría desapercibida. Se pretende aislar un caso con representatividad para encontrar respuestas a preguntas que al relato histórico basado en marcos más amplios le cuesta responder adecuadamente. Que las organizaciones comunistas más diminutas se llamaran “células” no deja de resultar paradójico cuando se toma esta perspectiva metodológica.

Candelario Pérez (primero a la izquierda) con corredores del Club Ciclista de Almagro (colección particular de Josefina Pérez)

Encontramos varias alternativas historiográficas en el uso de la perspectiva microanalítica.[1] Todas ellas se hallan conectadas con la llamada historia sociocultural.[2] Las dos primeras tienen raíces italianas. Una pretende verificar grandes teorías generales, es decir, comprobar a escala reducida reglas macrohistóricas, y tiene como mejor exponente a Edoardo Grendi. Resulta más atractiva la que recrea la historia a través de indicios. Representada esta segunda por Carlo Ginzburg, ha merecido una reflexión muy pertinente de dos especialistas en historia cultural, los valencianos Justo Serna y Anaclet Pons.[3] Desde este prisma, no se trata simplemente de dejar al margen lo anecdótico, localista o pintoresco; esto es obvio. Si se procede a reducir la escala de observación es para estudiar la conducta social, de manera que se compruebe el resultado del desafío que enfrenta lo observado en un primer plano y en otro más general, o viceversa. El objetivo final debe de ser, siguiendo a los autores citados, una búsqueda “paciente y modesta de la verdad”, situando la prueba documental en el centro del estudio, de modo que el relato se fundamente en hechos comprobados y quede explicado de manera razonable y verosímil. Y hay, por último, otras dos vías, más practicadas en las historiografías alemana y británica, que se conectan, en un caso, con “la historia de lo cotidiano” –el programa de la Alltaggeschichte, cuyos representantes son Alfred Lüdtke, Carola Lipp y Hans Medick— y, en otro, apuesta por una “historia desde abajo”, de marxistas británicos como E. P. Thompson, E. J. Hosbawm o C. Hill.

Rescatar a unos protagonistas desconocidos para que no queden silenciadas sus voces permite establecer los intersticios entre lo individual y lo social, entre la Historia y la memoria. El pasado nunca termina de pasar, pues vivimos un presente que es proyección y herencia del pasado. Y la perspectiva “micro”, permite conjugar mejor ambas perspectivas, la memorial y la historiográfica.

Fotografía familiar de Antonio Malagón Sánchez. Colección particular de Dolores Malagón

Una vez justificado el armazón teórico, toca definir el objeto de estudio, una localidad representativa a lo largo de dos etapas diferentes. El entorno es el municipio manchego de Almagro. La primera etapa se centra en el Radio comunista y una organización complementaria, el Socorro Rojo Internacional (SRI), improvisados durante la guerra civil. La segunda, la incipiente reorganización de un comité en la posguerra. La finalidad de todo ello es analizar un modelo que sea identificable en un entorno rural medianamente poblado, donde adquirió características propias. El lector podrá encontrar en pocas páginas, o al menos ese es nuestro propósito, una representación diferente a los estereotipos fijados en torno a los dirigentes comunistas de la primera mitad del siglo XX, dando mayor protagonismo a unos camaradas que no llegaron a héroes, pero sí a víctimas.

Sobre el Partido Comunista (PCE) contamos ya con un buen repertorio bibliográfico, desde planteamientos metodológicos y enfoques diferentes.[4] Aunque es limitado el conocimiento que, a día de hoy, disponemos de organizaciones comunistas locales (células, radios o comités). Falta por averiguar, por ejemplo, hasta dónde funcionó en éstas la estrategia de “gran camuflaje” o la “memoria roja”.[5] Cuando se hacen catas significativas, con estudios de caso, se puede investigar de manera aplicada cómo se produjo el crecimiento acelerado de la militancia en un contexto expansivo y propicio en la retaguardia republicana, o buscar explicaciones sobre su conversión en una organización interclasista, no siempre controlada por los comités provinciales, que resultaba atractiva para sectores temerosos de la revolución –que apreciaban el papel del partido para frenarla y su respeto por la pequeña propiedad— y para afiliados que valoraban su prestigio y virtudes militantes. Del mismo modo, se puede testar la cesura de la posguerra y el influjo de la identidad antifranquista en la cultura militante.

Adentrarse en este terreno supone un reto historiográfico. Las fuentes son escasas, suelen quedar huellas dispersas y seguir su rastro implica un esfuerzo no siempre recompensado. Las escasas investigaciones que nos han llegado suelen primar las facetas personales de sus dirigentes, sus momentos de crisis y expansión, propaganda y relaciones orgánicas, pero poco se cuenta de sus aspectos organizativos. Y prácticamente no se ha estudiado la relación de las organizaciones entre las etapas de poder, durante la guerra, y de clandestinidad, de posguerra. El caso de Almagro permite hacer ese proceso, con la derrota republicana como punto de inflexión.

Candelario Pérez en 1936 (F. Uclés, Daimiel). Colección de Josefina Pérez

Es evidente que la victoria franquista no trajo la paz sino la venganza. La derrota del Eje, sus aliados entre 1936 y 1939, permitió pensar en un fin cercano de la dictadura. Fue el sueño de una noche de verano. Quienes reactivaron la lucha antifascista en el Almagro de 1947 creían estar continuando una batalla que, sin embargo, volvieron a perder. En realidad, no tuvieron ninguna oportunidad de ganarla.

De eso tratan estas páginas. Para entender bien ese proceso y para que la mirada particular permita abrir el foco, se irá entrelazando el contexto general con el marco local, especialmente entre los años 1937 y 1947. Varios de los protagonistas de este relato fueron también víctimas por partida doble, de la posguerra española y de la mundial, que se entrelazaron, y alumbraron una Guerra Fría que también influyó en España.

Los estudios territorializados sobre el PCE,[6] que han primado a Cantabria, Galicia, Aragón, Canarias, Extremadura, parte de Andalucía y ambas Castillas, suelen limitar su análisis a un periodo temporal corto, sin conexión entre la guerra y la posguerra.  El caso de Almagro permite establecer esta ligazón cronológica y analizar sus continuidades y diferencias en contextos muy diferentes

Eugenio Peña (F. Uclés, Daimiel). Colección de Pili y Reyes Peña

La reciente aparición de una investigación sistemática sobre la represión franquista en la provincia de Ciudad Real,[7] que casi ha coincidido en el tiempo con otro estudio que seguía las huellas vitales de un maestro republicano,[8] y la de un ensayo sobre la violencia revolucionaria,[9] han abierto nuevas puertas para aproximarnos a una realidad que debe nutrirse de la memoria oral y de las fuentes archivísticas de ámbito municipal,[10] judicial[11] y del propio partido.[12] Convertir la memoria en conocimiento implica atender a los testimonios familiares y seguir sus huellas en la documentación primaria y la bibliografía especializada. No sólo nos interesa el nacimiento, crecimiento y desarticulación de una organización comunista local, o su renacimiento fugaz y el papel jugado por la guerrilla, sino también cómo vivieron esos años los protagonistas o sus allegados y sus secuelas.

El libro se divide en cuatro partes, donde se conjugan Historia y memoria, lo general con lo particular. La primera gira en torno a testimonios familiares de vidas truncadas, relatos de memoria y duelo, que se encabezan por los titulares proporcionados por las entrevistadas. En las dos partes siguientes, el relato antropológico cede protagonismo al historiográfico. Sus capítulos se han ido encabezando e hilando con la letra de La Internacional, con 1939 como vierteaguas que separa la guerra civil y la posguerra. La última parte es más instrumental y conclusiva.

Reyes Peña Núñez con los retratos de su padre, Eugenio Peña. Varias veces encarcelado, tuvo que rehacer lejos de su Almagro natal. Cuando vio a Santiago Carrillo en televisión tras la legalización del PCE en 1977 comentó “Nos lo hemos chupado y ahora viene él a ponerse las medallas”

No se puede terminar la introducción sin los preceptivos agradecimientos. En primer lugar, a quienes nos han puesto en contacto con los parientes de los protagonistas, Esperanza Carrión Malagón, Luis Julián Gonzalo Pérez y Pilar Sánchez-Hermosilla Peña, cuyas respectivas madres (Dolores Malagón García-Moreno y Josefina Pérez Pozo) o primas (Reyes y Pili Peña Núñez) han sido una rica fuente de información para estas páginas. En otro plano, nuestro reconocimiento es para los miembros de un equipo de investigación interdisciplinar de la UNED, coordinado por Julián López, presidente del Centro Internacional de Estudios de Memoria y Derechos Humanos (CIEMDH); y, en especial a José Barrios Labrador y Jorge Moreno Andrés, por facilitarnos materiales grabados y ponernos en la pista de uno de sus protagonistas. Todos ellos han allanado un camino sin el que no hubiera visto la luz este libro. También es especial la deuda intelectual contraída con otros colegas, como Benito Díaz y Francisco Alía, por sus orientaciones acerca de la guerra civil y de la guerrilla antifranquista en La Mancha. Y, por supuesto, con Ángel Viñas, por su prólogo y sus observaciones de mejora del texto tras leer el borrador. Por último, con Ramiro Domínguez, el editor que ha convertido en realidad este proyecto.

 

Notas

[1] CASTELLS, L., ed. (1995): “La historia de la vida cotidiana”. En Ayer, núm. 19, Madrid, pp. 49-100. En especial, pp. 81-87

[2] MARTÍNEZ MARTÍN, Jesús (2007): “Historia socio-cultural. El tiempo de la historia de la cultura”, en Jerónimo Zurita, núm. 82, pp. 237-252.

[3] SERNA, Justo, PONS, Anaclet (2019): Microhistoria. Las narraciones de Carlo Ginzburg, Granada, Comares.

[4] Por destacar algunas referencias básicas, hay estudios de larga duración que han sido referentes durante algún tiempo, pero sin el suficiente aparato crítico, como MORÁN, Gregorio (2017): Miseria, grandeza y agonía del PCE (1939-1985), Madrid, Akal; o ESTRUCH, Joan (2000): Historia oculta del PCE, Madrid, Temas de Hoy. En cuanto a las monografías sobre períodos históricos concretos, hay para la Segunda República, la guerra civil y el primer franquismo. Respectivamente, CRUZ, Rafael (1987): El Partido Comunista de España en la Segunda República, Madrid, Alianza; HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando (2010): Guerra o revolución. El Partido Comunista de España en la guerra civil, Barcelona, Crítica; HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando (2015): Los años de plomo. La reconstrucción del PCE bajo el primer franquismo (1939-1953), Barcelona, Crítica. Balances, en GINARD i FERÓN, David (2007): “La investigación histórica sobre el PCE, Desde sus inicios a la normalización historiográfica”, en Manuel Bueno, Carmen García, José Hinojosa (coords.) Historia del PCE. I Congreso, 1920-1977, Madrid, Fundación de Investigaciones Marxistas, vol. I, pp. 19-47.

[5] RUEDA LAFFOND, José Carlos (2018): Memoria roja: una historia cultural de la memoria comunista en España, 1931-1977, Valencia, Edicions Alfons el Magnanim

[6] BUENO, Manuel, GARCÍA, Carmen, Hinojosa, José, coords (2007): Historia del PCE. I Congreso, 1920-1977, Madrid, Fundación de Investigaciones Marxistas.

[7] LÓPEZ GARCÍA, Julián et al., eds. (2018): Para hacerte saber mil cosas nuevas. Ciudad Real 1939, Madrid, UNED.

[8] López Villaverde, Ángel Luis (2018): El ventanuco. Tras las huellas de un maestro republicano, Ciudad Real, Almud.

[9] DEL REY REGUILLO, Fernando (2019): Retaguardia roja. Violencia y revolución en la guerra civil española, Barcelona, Galaxia Gutemberg.

[10] Las actas municipales y los libros de salida y entrada de correspondencia de la alcaldía del Archivo Municipal de Almagro (AMA) aportan documentación valiosa.

[11] Tanto de la sección de Justicia del Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real (AHPCR), como de la proveniente de los Consejos de Guerra del Tribunal Territorial primero, conservada en el Archivo General e Histórico de Defensa (AGHD), situado junto al cuartel del Ejército del Aire, en Madrid.

[12] Más complicado resulta encontrar documentación sobre comités o radios locales en el Archivo del PCE (APCE), cuyos fondos se encuentran en la actualidad en la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla, dependiente de la Universidad Complutense), tarea harto compleja dada la ordenación de sus fondos.

Candelario Pérez (primero a la izquierda) con futbolistas del equipo local

López Villaverde, Ángel Luis, Hernández Sánchez, Fernando,  Camaradas de un comité menor. Sílex, 2021

Contenido

Prólogo de Ángel Viñas 

Introducción

Primera parte. Vidas truncadas 

Relatos de memoria y duelo     

“Lo que me hubiera gustado es que nunca se hubiera ido. Lo demás…” 

«No me han matado, pero me han quitado la ilusión de vivir»      

«Nos lo hemos chupado y ahora viene él a ponerse las medallas”    

 Segunda parte. Guerra y revolución 

“En pie, famélica legión”. El PCE en la España republicana        

“El mundo va a cambiar de base”. Los comunistas manchegos en la guerra civil  

“Del pasado hay que hacer añicos”. Contexto revolucionario almagreño  

“Los nada de hoy todo han de ser”. El Radio Comunista de Almagro  

“El esfuerzo redentor”. El comité local del Socorro Rojo Internacional y los otros comunistas       

Tercera parte. Cárcel, clandestinidad y lucha armada 

“Para hacer que el tirano caiga”. Los comunistas y la posguerra 

“Y el mundo siervo liberar”. Los comunistas y la lucha armada 

“Agrupémonos todos”. Resistencia sociopolítica y vida en prisión  

“En la lucha final”. La efímera vida del Comité Comarcal Comunista de Almagro 

“Basta ya de tutela odiosa”. Los de la Sierra entran en escena     

“La Ley nos burla y el Estado oprime y sangra”. El sumario 140.409  

Cuarta parte. Balance y documentación 

Epílogo 

Fuentes orales y archivísticas 

Bibliografía 

Otras fuentes. Prensa, blogs y bases de datos 

 

Portada: cuadro artístico con algunos responsables del SRI de Almagro, fechada el 10 de agosto de 1937. Colección particular de Josefina Pérez

Ilustraciones: Conversación sobre la historia

Artículos relacionados

UN SIGLO DEL PCE (2). El cambio, el tiempo y la cárcel: «aquí (no) hemos venido a estudiar»

«Aquí no hemos venido a estudiar»: la ‘buena gente’

 

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here