Inauguramos la nueva sección de DOCUMENTACIÓN con la intención de ofrecer a historiadores  y a cualquier lector materiales que puedan ayudar a la investigación, la docencia  o a cualquier otro tipo de actividad. Se divulgarán fondos hemerográficos, documentales de You Tube, etc.

Presentación

Búsqueda de los restos de las personas de Zufre asesinadas en el cementerio de Higuera de la Sierra (foto: Juan Miguel Baquero/Todos los Nombres)

Esta primera publicación recoge el documental sonoro “Zufre, una historia de muerte y supervivencia”  emitido el dia 15 de febrero  en el programa de Javier del Pino “A vivir que son dos días” de la Cadena Ser.  El documental  que firma Conchi Cejudo contó con el asesoramiento, entre otros, de Raquel Almodóvar, Francisco Espinosa, José María García Márquez, Mirta Núñez, Pura Sánchez y las testigos de la época o familiares directos, protagonistas sin discusión de la memoria de los sucesos de Zufre (Huelva) cuando fueron asesinadas 16 mujeres y 5 hombres el 4 de noviembre de 1937. Su duración es de 56 minutos y la trama la forman, casi en exclusiva, las voces de las y los vencidos. La peculiaridad del número desproporcionado de mujeres entre las víctimas no debe hacernos perder de vista el marco en el que tuvo lugar y para ello nada mejor que recoger parte de la entrevista de Rafael Moreno efectuada al  autor  de “La Guerra Civil en Huelva”,  Francisco Espinosa, obra que va ya por la 5ª edición. Se puede leer en el apartado 2.

1. Documento sonoro:

Zufre, una historia de muerte y supervivencia


 
 Conchi Cejudo

4 de noviembre de 1937. Es un día nublado y los vecinos de Zufre saben que sucede algo extraño. Desde primera hora, efectivos de la guardia civil, militares y falangistas ocupan las calles. Han rodeado las escuelas y hay camiones en la puerta. Donde antes iban al colegio los niños y las niñas del pueblo, llevan meses detenidos decenas de hombres y mujeres que la nueva corporación fascista ha decidido castigar. Son las mujeres, los hijos, las madres de quienes llevan meses escondidos en la sierra de Huelva. Huyeron del pueblo antes de que fuera ocupado y no han conseguido arrestarles, pero sus familias se quedaron.

Miembros de la gestora municipal del Frente Popular de Zufre asesinados entre agosto y septiembre de 1936: Luis Sánchez Mallofret, Antonio Mallofret y José Navarro Hato (fotos: zufre.es.tl)

Ese silencio se percibe nada más llegar a Zufre. “Yo no sé nada. No preguntes. Aquel fue un día criminal. Eso fue hace demasiado tiempo…” Dos cosas son ciertas, preguntamos por algo que sucedió hace 83 años y, aquel día, hace que resurjan recuerdos traumáticos de la historia reciente de este pueblo de Andalucía occidental. Lo percibimos en que, las puertas de las casas del pueblo se cierran a nuestro paso, y también en la mirada de las personas más mayores del pueblo con las que conseguimos hablar. Cuando no brota el llanto al preguntarles por aquel día, trasluce en sus ojos una mezcla de tristeza y dolor.

Vecinos represaliados de Zufre (Huelva)
Vecinos represaliados de Zufre (Huelva) / Cadena SER

Los relatos que recogemos nos ayudan a comprender. Hablan de cómo el pueblo fue ocupado de forma violenta, de cómo muchas mujeres fueron rapadas y paseadas por las calles después de darles aceite de ricino, de cómo muchos vecinos fueron detenidos y sometidos a largos interrogatorios que terminaron en procesos sumarísimos disfrazados de justicia que desembocaron, a su vez, en años de prisión o condenas cumplidas en campos de trabajo forzoso y, en muchos de los testimonios que recogemos, el desenlace es la muerte, el asesinato en algún camino o en las tapias de un cementerio. Uno de esos finales coincide con aquel 4 de noviembre. Aquel día fueron asesinadas 16 mujeres y 5 hombres en Higuera de la Sierra, un pueblo a solo 12 km de distancia. Lo sorprendente es descubrir que, ese mismo día, iban a morir muchas más personas, y alguien, se interpuso en el camino de los verdugos.

Esta es la historia que les contamos en este episodio de Vidas Enterradas, una historia en la que alguien decidió que, en medio de la muerte y la barbarie, se impondría la vida. 47 personas pudieron regresar a sus casas y volver a abrazar a quienes aquella mañana se despidieron de ellos pensando que nunca más volverían a verles. Raquel Almodóvar es la antropóloga que nos permite completar esta historia a través de su investigación en el libro: ‘4 de noviembre. Una historia (des)narrada de la Guerra Civil en Zufre‘.

Amadora Domínguez Labrador, de 48 años, y Antonia Blanco Padilla, de 51, dos de las mujeres asesinadas el 4 de noviembre de 1937 (foto: https://zufre.es.tl/Matanza-Higuera.htm)

2. Entrevista a Francisco Espinosa Maestre (“Diario de Huelva», 26/01/2019).

(…)

Si tuviera que marcar un pueblo de todos los que conforman la provincia, cuál señalaría teniendo en cuenta el sufrimiento de sus gentes.

Mientras no sepamos la realidad completa de la represión no tiene sentido elegir uno u otro lugar. Hay que tener en cuenta que el terror se implantó en toda la provincia y que solo en tres pueblos, Hinojos, Hinojales y Berrocal, no se mató a nadie. Pensemos que previamente, en los llamados “días rojos”, solo se derramó sangre en seis localidades con un resultado de cuarenta y dos personas asesinadas. Aunque añadamos a esta cifra las víctimas habidas posteriormente en los conflictos con los huidos, resulta absurdo comparar ambas realidades. Incluso sumando todas las víctimas de derechas   no pasamos de cien casos. ¿Cómo comparar esto con la eliminación de más de seis mil personas, entre ellas más de doscientas mujeres?

29 de agosto de 1936: mineros de la columna de Huelva salen de la Audiencia Provincial de Sevilla tras el consejo de guerra que impuso 67 condenas a muerte (Fototeca Municipal de Sevilla, archivo Serrano)

El terror llevó a muchos a huir de sus pueblos. Unos hacia Extremadura, que dieron lugar a la columna Andalucía-Extremadura, y otros hacia las distintas sierras de la provincia. Esto generó una situación excepcional en que la violencia alcanzó límites extremos tanto por las acciones de los huidos como sobre todo por las batidas contra ellos y sus posibles soportes. El resultado fue que a mediados de 1937 se declaró el estado de guerra en la mitad de la provincia. El ciclo de muerte se extendió de 1936 a 1944, pero el ambiente enrarecido siguió hasta bien entrados los 50. Ya dijo un alto militar de Huelva “que si bien ha terminado la guerra, la campaña no”.

Represión, guerra, asesinatos indiscriminados, ¿qué situación predominó en nuestra provincia en los años de Guerra Civil y posguerra?

En Huelva no hubo guerra, solo represión. La ocupación por los golpistas fue un paseo militar. Sin embargo hay que destacar que esta provincia fue la única que planteó una amenaza seria a Queipo y su cuadrilla a menos de veinticuatro horas del inicio de la sublevación. Fue ese movimiento iniciado en la zona minera y organizado desde Huelva el que a mí me decidió a investigar lo ocurrido en esta provincia. Todo esto acabó a las puertas de Sevilla, en La Pañoleta, tras la traición de la Guardia Civil, cuyo jefe fue nombrado poco después gobernador militar. Hablo del nefasto Haro Lumbreras, responsable directo de la terrible represión que se abatió sobre la provincia y con el que acabó pocos años después a tiros un subordinado por cierta faceta oscura de Haro que todos conocían y de la que me habló largo y tendido el teniente Alberto Luis Pérez García, que lo conocía bien.  

Gregorio Haro Lumbreras exaltado como héroe en el Diario de Huelva, 21 de julio de 1937 (foto: memoriadehuelva.wordpress.com)

Actualmente sabemos que en Huelva fueron asesinadas más de seis mil personas, casi todas a golpe de aquellos bandos de guerra que todo permitían. Pero el número real debe superar las ocho mil. Entre los méritos enumerados por Queipo para que se le concediera la Laureada destacaba la operación que dio lugar a la ocupación de la cuenca minera con tres columnas a fines de agosto de 1936. Es él mismo el que expone que sus fuerzas causaron allí  más de cuatro mil víctimas, cifra que desborda ampliamente los datos que tenemos actualmente.     

¿A qué se debió esa represión tan cruel y aberrante hacia esas mujeres que fueron maltratadas y fusiladas?

Sobre la mujer existió una triple represión. Una, igual que en los hombres, por su actividad política o sindical durante la República, otra por su relación familiar con hombres significados políticamente que habían sido asesinados o habían huido y una tercera por el simple hecho de ser mujeres. Los hombres huyeron y nadie pensó que la soledad expusiese a las mujeres a hechos tan graves. Pero el fascismo agrario y católico español no podía soportar la presencia de la mujer en la política ni en la lucha social, como había ocurrido durante la República. Raro fue el pueblo donde el fascismo no encontró una “Pasionaria” o una “Mariana Pineda” que eliminar. También fue general el infame espectáculo de la humillación pública de mujeres a las que se rapó el cabello y se hizo beber aceite de ricino. En ocasiones, como en Ayamonte, se hacía lo mismo con los homosexuales. Sabemos también que aquellas circunstancias fueron propicias para que se diesen casos de violaciones, que cuando en alguna rara ocasión llegaron a la justicia militar fueron hechos recaer sobre la mujer. Otras, como en Rosal, fueron violadas antes de morir. Una prueba del horror que se alcanzó con la mujer es lo ocurrido en Calañas, donde las mujeres de los asesinados fueron obligadas a participar  en bailes en la plaza. Se mató a mujeres en todos los partidos judiciales y pueblos hubo como El Cerro, Cala y Valverde, en que fueron asesinadas mujeres embarazadas. La provincia se llenó de viudas y de huérfanos, de los que 3.156 tuvieron que recurrir a la ayuda pública. (…)


3. Más información

  • Ilustraciones: Conversación sobre la Historia
Portada: mosaico con los retratos de algunas de las diecisiete mujeres de Guillena (Sevilla) asesinadas en Gerena en noviembre de 1937 (foto: diario Público)

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