El silencio no detiene la ocupación y el genocidio de Gaza

Conversación sobre la historia


 

Íñigo Sáenz de Ugarte
Periodista –
Diario.es 

 

Lo más importante del acuerdo del Partido Popular y Vox para que María Guardiola presida Extremadura no es todo lo que tenga que ver con el Gobierno de esa región. No es que sea irrelevante lo que ocurra allí, claro, pero hay un análisis que es imprescindible en estos momentos. Las encuestas prevén que unas elecciones generales darían la mayoría absoluta a esos dos partidos. Hay que suponer que un acuerdo para gobernar España tendría muchos de esos puntos que ahora se han pactado. Hay que leerlos como lo que son: el prólogo de lo que sucederá si Alberto Núñez Feijóo se convierte en el próximo presidente del Gobierno.

Todos los medios de comunicación han explicado que varios de esos compromisos relacionados con la inmigración, los que más interesan a Vox, están fuera de las competencias de una comunidad autónoma. Se habla de promover la reforma de leyes orgánicas para imponer una “prioridad nacional” en los destinatarios de ayudas sociales. Es decir, que los nacidos en España disfruten de privilegios sobre los de fuera. Si el PP y Vox cuentan con mayoría en el futuro Parlamento, ese proyecto estará a su alcance. La forma en que se llevará a la práctica es algo que lógicamente hoy no sabemos.

El PP ha sido lo bastante hábil con el lenguaje para no incurrir en una manifiesta ilegalidad. Han pactado inspirarse en “el principio de prioridad nacional”, que debe estar adaptado “a la legalidad vigente” y que los perceptores de ayudas deben tener “un arraigo real, duradero y verificable en el territorio”. En este punto, conviene recordar que la Administración siempre puede imponer condiciones de todo tipo para recibir una ayuda económica. Sólo si son manifiestamente discriminatorias, eso abre posibilidades de que sean recurridas ante los tribunales. Pero los jueces se fijan en primer lugar en las leyes que permiten esas medidas. Sólo hay que cambiar la ley para convertir en posible lo que antes no lo era, y eso podría hacerse en la próxima legislatura. Extremadura es el programa piloto de lo que podría suceder en el futuro en toda España.

Carteles de Vox identificando a la inmigración con la inseguridad ciudadana y el deterioro de los servicios públicos (fuente: https://www.voxespana.es/nuestros-folletos)

La aplicación del pacto de Extremadura (aquí se puede leer el texto íntegro) consagra la idea de que puede haber ciudadanos de primera y de segunda clase. Los segundos serán aquellos que trabajan todos los días, contribuyen a la prosperidad de la economía y pagan sus impuestos, pero que no tendrán acceso a muchas de las medidas que integran lo que se llama el Estado de bienestar. Serán los que han nacido fuera de España y aún no tengan la nacionalidad española, pero sí la residencia.

Tras la polémica generada, fuentes del PP han difundido el mensaje de que “la partida de nacimiento no determinará las ayudas” y que habrá un sistema de puntos por el que las ventajas para acceder a ayudas sociales se otorgarán en función del número de años que lleve empadronada esa persona, según El Mundo. Estamos en las mismas. Los extranjeros que han llegado a Extremadura en los últimos diez años estarán siendo discriminados, que es lo que ha exigido la extrema derecha.

Es un programa abiertamente xenófobo. Vox se ocupará de darle las connotaciones racistas que más le convengan. Lo vestirá de proclama nacionalista española para hacer frente a una supuesta “invasión” de extranjeros, como ya ha hecho Santiago Abascal. Reiterará que esos inmigrantes vienen a España a aprovecharse de las ayudas sociales y que hay que dejarles claro que no se les quiere en este país.

Imagen: página de X de Vox

Feijóo continuará con las falacias con las que adorna su discurso contra la inmigración. Dirá que España acoge a todos los que vienen a trabajar, como si fuera posible vivir aquí tirado en un sofá o como si este país fuera un destino apetecible para todos los que se inician en una carrera profesional orientada al crimen.

Esta semana, Feijóo ha dicho que hay que oponerse a la regularización de inmigrantes sin papeles que el Gobierno ha puesto en marcha porque es “inhumana, injusta, insegura e insostenible”. Sólo alguien como él es capaz de llamar inhumano al intento de dar el documento de residencia a los extranjeros que viven y trabajan en España. Sin ese papel, están condenados a sufrir abusos. Lo que es insostenible es mantener a una parte significativa de la población encerrada en la marginación. Es inmoral y también estúpido.

Extremadura es una de las regiones que ha perdido más población en los últimos 50 años, en concreto un 10% desde principios de los años 70. El 86% de los municipios extremeños tiene ahora menos habitantes que entonces. La despoblación es un problema real con evidentes consecuencias económicas. La falta de oportunidades laborales ha hecho que desde siempre la emigración sea una de las opciones por defecto de los jóvenes extremeños. El 36% de los nacidos en Extremadura vivía en otras comunidades en 2024, un dato que es demoledor.

La candidata del PP a la Presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola, junto al anterior líder regional de Vox, Ángel Pelayo Gordillo, tras firmar el primer acuerdo de gobierno entre ambos partidos en junio de 2023 (foto: Jorge Armestar / EP)

También es la región con menor porcentaje de inmigrantes, un 4,1%. Es lógico. Contra lo que piensa Feijóo, los extranjeros vienen a España a trabajar y es normal que pocos vayan a Extremadura si allí es difícil encontrar un empleo. Hay que ser idiota para pensar que el mayor problema de la Comunidad es la inmigración. O un racista.

Volviendo al tema de la ignorancia, el pacto afirma que protegerá a la agricultura y ganadería extremeñas de “las imposiciones de Bruselas y del Pacto Verde”. Además, muestra su rechazo al acuerdo UE-Mercosur. Al firmar este texto, el PP se da un chapuzón euroescéptico al oponerse a medidas que ha aprobado en el Parlamento Europeo. Es la política de la irresponsabilidad con el fin de conservar el poder.

Cómo será la cosa que hasta Isabel Díaz Ayuso ha dicho que el acuerdo no tiene ningún sentido ni legal ni político: “No se puede dejar al margen a nadie fuera de un sistema al que ha contribuido y, por ejemplo, dejarle fuera del sistema sanitario como se nos ha pedido en Madrid”. Es un acuerdo que se hace fuera de la ley y de las competencias autonómicas.

Viñeta de Manel Fontdevila / elDiario.es

El PP se ha rendido a las exigencias de Vox. Para no meterse en más problemas con la extrema derecha, ha desaparecido cualquier referencia al machismo y la violencia contra las mujeres. Qué se puede esperar de alguien como Guardiola, autora de la frase “yo no puedo dejar entrar en mi Gobierno a aquellos que niegan la violencia machista”. En febrero, dijo que “el feminismo que defiendo es el feminismo que defiende Vox”, así que no hay motivos para la sorpresa.

No puedo más que estar de acuerdo con lo que escribe José F. Peláez, columnista de ABC: “Si la alternativa del PP a la regularización de Sánchez es la xenofobia contra menores y privar de fondos a las ONGs y a la Iglesia (pone ONGs y otras entidades y hay precedentes) no hay duda de quién va a ganar el debate público”. No va a ser el PP. No es el único que piensa así entre conservadores y liberales.

El PP ha comprado todo el mensaje xenófobo de la ultraderecha como si fuera suyo. Lo hace en un momento de aparente debilidad de Vox, que ha visto frenado su crecimiento en las últimas elecciones de Castilla y León, como también parece que ocurrirá en Andalucía. Al igual que pasó en 2023, estos pactos autonómicos adelantan lo que la derecha hará si algún día tiene la oportunidad de llegar a Moncloa subida al caballo de Abascal. Quiero pensar que los votantes tomarán nota.

Fuente: Eldiario.es 18 de abril de 2026


La candidata del PP a la Presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola, durante la tercera sesión del debate de investidura en la Asamblea de Extremadura, el 6 de marzo de 2026. Guardiola afrontaba la segunda votación de su investidura como presidenta de la Junta de Extremadura (foto: Jorge Armestar / Europa Press)


Para saber más:

María Guardiola y los perros

Jordi Amat

[…] El talante de un moderantismo moderno que en su día pareció defender Guardiola, incluso contra la dirección de su partido, ha quedado fagocitado por la corrosiva agenda de Vox. Es el precio del poder, esa dimensión fundamental de algunas de las mejores novelas de Vargas Llosa. Aquella proclamada responsabilidad de la presidenta de tender las manos, que es intrínsecamente liberal porque asume el pluralismo como el fundamento cívico de una sociedad, se ha profanado al establecer “la prioridad nacional” en el pacto como nuevo pilar de las políticas públicas de su nuevo Gobierno: el origen del ciudadano será un factor de desigualdad. Ya no libres e iguales. La columna vertebral del acuerdo, escribían Elsa García de Blas y Virginia Martínez, es un reflejo del fantasma racista que recorre Europa: la identificación de la inmigración como el chivo expiatorio de nuestra época, y precisamente en una comunidad autónoma que se enfrenta al complejo desafío de la despoblación. Lo dice Enric Juliana en la fascinante conversación que mantiene con Esteban Hernández en Viaje a un Nuevo Mundo: “Este es el mensaje, leña al extranjero pobre porque su sufrimiento canalizará nuestras tensiones”. Nosotros y los perros.

Fuente: El País 19 de abril de 2026


Un pacto contra la historia de Extremadura

Carmen del Riego

[…] En fin, un pacto que intenta hacer más difícil la vida de los que llegan a España para buscar una vida mejor, olvidando que les necesitamos. Pero además un acuerdo que olvida la historia de Extremadura, una comunidad de emigrantes en el siglo XX. Según datos de la Junta y del INE, desde 1951 hasta 1975, unos 800.000 extremeños abandonaron su tierra por motivos económicos, ya fuera a otras comunidades españolas, principalmente Madrid (260.000), Cataluña (175.000), País Vasco (75.000), o al extranjero. Hay que recordar que Extremadura tenía a principios de este año poco más de un millón de habitantes. De esos 800.000 emigrantes, 80.000 fueron a otros países, principalmente Alemania, Suiza y Francia. ¿Qué dirán estos antiguos emigrantes sobre la forma en que los suyos quieren tratar a otros que, como ellos, fueron valientes y dejaron sus casas, sus familias y su tierra para encontrar una vida mejor? No es de recibo traicionar su historia

Fuente: La Vanguardia 20 de abril de 2026


Portada: La presidenta del PP extremeño, María Guardiola, y el consejero de Presidencia en funciones, Abel Bautista (a la izquierda), junto al líder regional de Vox, Óscar Fernández Calle (segundo por la derecha) anuncian el acuerdo de gobierno, este jueves (foto: Jero Morales / EFE)

Ilustraciones: Conversación sobre la historia

Artículos relacionados

Torre Pacheco: repetir los errores 25 años después

Vox en el gobierno de Castilla y León: La penetración

¿De verdad los inmigrantes nos están quitando puestos de trabajo?

La revuelta de los privilegiados (III). De las caceroladas a las colas del hambre: la polarización, caldo de cultivo de las protestas

LA ESPAÑA ABANDONADA (1). El conservadurismo como marco del reto demográfico

 


Descubre más desde Conversacion sobre Historia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Apoya a Conversación sobre Historia

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí