En febrero y marzo de este año se debatió ampliamente en el blog el libro “Retaguardia roja” (Galaxia Gutenberg) que ayer fue galardonado con el Premio Nacional de Historia del que da cuenta Tereixa Constenla. Esta es una oportunidad también para conocer o recordar los argumentos  expuestos en las cuatro publicaciones en las que intervino el autor junto con Jose Luis Martín Ramos y Ángel Luis López Villaverde que figuran abajo en «Artículos relacionados». Martín Ramos opina, por ejemplo, que «Del Rey interpreta la movilización social como coacción, un prejuicio que le impide analizar e interpretar adecuadamente la historia social (…) No fue el supuesto ambiente violento de los revolucionarios el que generó la violencia, fueron los golpistas y el ambiente que ellos fueron creando desde la noche del 16 de febrero». Por su parte López Villaverde -que resume las tres aportaciones anteriores-  cree, entre otras cosas, que el autor «incurre en una suerte de equiparación en los planes exterminadores de ambos bandos (…) Se trata de una equidistancia controvertida, que ya realizó en obras anteriores, que algún colega ha tildado de “equiviolencia”, un reparto de culpabilidades, como si todos fueron igual de salvajes». Y concluye: «su línea interpretativa no resulta especialmente convincente. Más que cerrar el tema, abre el debate». Esta es una de las virtudes del libro. Conversación sobre la Historia

 

 

Tereixa Constenla

 

Se necesitó casi un cuarto de siglo para que los premios nacionales de Historia se acordasen de la Guerra Civil. Hasta que Santos Juliá publicó Historias de las dos Españas, el gran trauma español del siglo XX no existió para los galardones oficiales, más interesados en otros días gloriosos. Parece que en las últimas décadas se trata de compensar el olvido. Retaguardia roja, el libro que resume la investigación de Fernando del Rey sobre la violencia en Ciudad Real tras el golpe de estado de 1936, ha recibido hoy el Premio Nacional de Historia de España de 2020, el cuarto ensayo sobre la contienda que lo obtiene tras los de Santos Juliá en 2005, José Ángel Sánchez Asiaín en 2013 (La financiación de la Guerra Civil española) y Enrique Moradiellos en 2017 (Historia mínima de la Guerra Civil española).

La obra premiada no fue de fácil elaboración. Su autor comenzó a hurgar en aquellos episodios de violencia a principios de los años noventa, casi de forma periodística o detectivesca. “Empecé aquellas investigaciones por curiosidad, porque soy de la zona, y en aquellos años todavía se podía entrevistar a muchos hijos de las víctimas. Mi libro tiene mucho de homenaje a todos ellos», cuenta en una entrevista por teléfono, horas después de anunciarse el galardón. A partir de 2002, el historiador se lo planteó ya con un enfoque más exhaustivo. Parte de su trabajo se volcó en el libro Paisanos en lucha, editado en 2008, centrado en los años de la Segunda República, al que da continuidad Retaguardia roja, publicado por Galaxia Gutenberg en noviembre de 2019. “Intenté escribir sobre un tema tan puñetero no tratando de juzgar, sino de comprender», explicó.

El jurado valoró su obra “por constituir una aportación innovadora en su metodología, a partir de la microhistoria y sus personajes y en el tratamiento de un tema tan delicado como es la violencia en la Guerra Civil, que afronta desde una perspectiva ecuánime y equilibrada desligándose en todo momento del debate político. La obra cuenta con un intenso trabajo de investigación y un ejemplar tratamiento de las fuentes”.

A partir del estudio de 2.500 personas, el especialista analiza la operación de “limpieza selectiva” que se pone en marcha desde julio de 1936. Superadas las dos semanas iniciales de “violencia caliente y descontrolada”, comienza a desplegarse “una violencia coordinada, organizada y fría”. En todo ello influye un contexto internacional con la democracia en retroceso y la imposición de una cultura política de las minorías radicales, a derecha e izquierda: “Sin una guerra los brutos no se imponen”. También la mochila de odio de los años previos: “Da pie a que los vecinos se maten entre sí”.

Cuando salió el libro había un contexto revuelto alrededor del pasado reciente porque se acababan de exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos. Ahora, incluso en esta anomalía pandémica, se ha abierto otro debate a cuenta de la decisión del Ayuntamiento de Madrid de retirar del callejero las menciones a los socialistas Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto. “Es un desastre, no se pueden mandar esos mensajes que están simplificando la historia de forma brutal”, opina Del Rey, catedrático de Historia del Pensamiento y los Movimientos Sociales de la Universidad Complutense de Madrid. Aclarado que “somos una sociedad democrática madura”, el historiador también rebaja el asunto: “No somos tan excepcionales en estos debates, ocurre en EE UU con la Guerra de Secesión, en Francia con el régimen de Vichy o en Alemania con el nazismo”.

Sin embargo, su ensayo no levantó controversias: “Si un franquista lee mi libro, saldrá enfadado. Esta no es una historia del terror rojo, ni la historia de buenos y malos que vendió la dictadura”. En apenas tres meses se vendieron 4000 ejemplares, una cifra contundente en un ensayo histórico. Galaxia Gutenberg prepara la cuarta edición, que saldrá con los comentarios de Santos Juliá, maestro de Fernando del Rey y fallecido un mes antes de la publicación de la obra. “Los historiadores debemos implicarnos en vender un producto serio y en vender sosiego, huyendo del maniqueísmo y de las visiones esquemáticas. Se trata de hacer bien nuestro trabajo de búsqueda de la verdad”, esgrime.

Del Rey es experto en historia política de España y Europa en el período 1870-1945, con especial interés por la violencia política en el período de entreguerras. Ha escrito títulos como Propietarios y patronos (1992), La defensa armada contra la revolución (1995) y Paisanos en la lucha (2008).

En una entrevista con EL PAÍS, tras la publicación de Retaguardia roja, señalaba que tuvo muchas dudas sobre si contar esas terribles historias o no. Pero al final lo hizo, con los nombres y apellidos de las personas involucradas en escabechinas, algunas con torturas incluidas, y en persecuciones sistemáticas organizadas. Del Rey defiende que esa es su obligación como historiador y que así hace “un bien a la ciudadanía democrática

Al historiador, la idea de las dos Españas enfrentadas no le funciona. Pero la idea de la tercera España, esa liberal representada por figuras como la política Clara Campoamor o el escritor Manuel Chaves Nogales, también se le queda corta. “Creo que la mayoría de la población lo que quería era simplemente sobrevivir. Esa es la cuarta España. Al final te das cuenta de que, a pesar de ser una época híperpolitizada, son los bestias, esas minorías radicalizadas y audaces las que llevaron a este país al desastre», aseguraba en la entrevista con este diario.

El premio, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte, está dotado con 20.000 euros. El jurado ha estado presidido por María José Gálvez Salvador, directora general del Libro y Fomento de la Lectura y como vicepresidenta Begoña Cerro Prada, subdirectora de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas. Han formado parte Carmen Sanz Ayán, por la Real Academia de la Historia; José Luis Yuste Grijalba, por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Adela Cortina Orts, por la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas; Carlos Pérez Fernández-Turégano, por la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación; Francisco Beltrán Lloris, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE); Emilio Oliva Ordóñez, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Fernando García Sanz, por el Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); Carlos Forcadell Álvarez, por la Asociación de Historia Contemporánea (AHC) de la Universidad Autónoma de Madrid; Ricardo Martín de la Guardia, por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC); Gloria Nielfa Cristóbal, por el Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid; José Álvarez Junco, por el Ministerio de Cultura y Deporte; y Ana María Caballé Masforroll, autora galardonada en la convocatoria de 2019.

Fuente: El País, 5 de noviembre de 2020

Portada: Conversación sobre la historia

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