Alejandro Andreassi
Profesor jubilado del Departamento de Historia Contemporánea
Universitat Autònoma de Barcelona

 

El pasado 26 de marzo los 27 miembros de la comunidad universitaria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) procesados con acusaciones que pueden implicar hasta 11 años de prisión para cada uno de ellos, fueron citados por los juzgados de Sabadell para una audiencia de conciliación en la que rehusaron participar porque consideraron que acudir a la misma equivalía a reconocer una culpabilidad que no admiten, mientras una gran concentración de apoyo les expresaba su solidaridad. ¿De qué son acusados? [1]

La fiscalía pide las penas para 25 estudiantes, un miembro del PAS y un profesor, por el delito continuado de desórdenes públicos durante la ocupación del rectorado, de violación de domicilio jurídico mediante intimidación, daños cualificados y un delito continuado de restricción del acceso a 528 trabajadores a sus puestos de trabajo. Además, la fiscalía pide que adicionalmente se les imponga a todos la prohibición de acceso a la UAB, lo que implicaría para el miembro del PAS y el profesor la imposibilidad de realizar su actividad académica y profesional.[2] También se solicitaban unas multas por responsabilidad civil por daños en el edificio del Rectorado de 500.000 euros, que quedaron reducidos a tan sólo 12.000 después de la reevaluación realizada por el rectorado siguiente encabezado por Margarita Arboix. Sin embargo, no era la primera vez que se ocupaba el rectorado en el marco de una protesta universitaria. En la huelga general de universidades del curso 1986-1987 el rectorado de la UAB estuvo ocupado durante más de dos meses sin ninguna consecuencia judicial para los estudiantes que lo ocuparon.[3] Todo sugiere que la dureza represiva se debe no sólo a la persistencia de tics autoritarios en los órganos de gobierno de la UAB, sino al cuestionamiento del modelo universitario que significó la protesta estudiantil que desembocó en la ocupación del edificio del Rectorado. Respecto a los tics autoritarios mostrados en algunas ocasiones en los equipos de gobierno de la UAB, cabe recordar que en el marco de las movilizaciones contra el Plan Bolonia fueron expedientados 33 estudiantes de la UAB utilizando un reglamento franquista de 1954 y procesados penalmente otros 15.[4]

Pancarta durante la ocupación del rectorado de la UAB (foto: assembleacomunicaciouab.wordpress.com)

El antecedente inmediato y motivo de la ocupación del Rectorado es el claustro celebrado por la Universitat Autònoma de Barcelona los días 21 y 22 de marzo de 2013 donde se aprobaron una serie de acuerdos que hacían referencia a la defensa de la universidad pública, la defensa contra los recortes, medidas contra el aumento de la tasa de las matrículas universitarias, la democratización en la elección del rectorado (modificando los artículos que establecían las proporciones del voto ponderado a favor de los estudiantes, el personal de administración y servicios (PAS) y el profesorado no funcionario y el escrutinio) , o al establecimiento de un mecanismo participativo en la elaboración de los presupuestos de la universidad y de las diferentes facultades.[5] El rectorado no inició la aplicación de ninguna de estas resoluciones aprobadas y en respuesta a ello varios miembros de la comunidad universitaria iniciaron una movilización que culminó con la ocupación del rectorado el 17 de abril per reivindicar el cumplimiento de las resoluciones del claustro, apoyada por la Plataforma per la Universitat Pública (PUP), formada por sindicatos de estudiantes, PAS y personal docente investigador (PDI), junto a todos los organismos unitarios. Entre ellos, una rueda de prensa en la que participaron Jordi Gassiot, miembro del PAS y Ermengol Gassiot, profesor del Departamento de Prehistoria, donde ambos intervinieron de acuerdo con los diferentes sindicatos, las juntas y comités de personal, como representantes del PAS y PDI. La ocupación duró exactamente un mes y se resolvió sin violencia ya que los mediadores de la policía advirtieron que el rectorado se negaba a negociar y exigía el desalojo mediante la intervención directa de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra (BRIMO).

Un hito que demuestra que las movilizaciones universitarias, que implican no sólo a estudiantes sino también a trabajadores de las mismas (PAS y PDI), no se limitan a las por otra parte legítimas reivindicaciones sectoriales habituales en otra protestas universitarias, sino que cuestionan la totalidad del sistema universitario como parte esencial del modelo capitalista actual, al menos en el ámbito de la UAB, son las elecciones a rector que  se realizaron entre el 24 y el 31 de mayo de 2012, que se resolvieron en segunda vuelta entre la candidatura encabezada por Pere Solà y la candidatura de Ferran Sancho. La candidatura de Pere Solà, que representaba a los sectores de la comunidad universitaria que luchaba contra los recortes y la privatización de la universidad, obtuvo el 70% de los votos[6], especialmente en el sector estudiantes y PAS donde superaba con creces a la otra candidatura.[7] Pero el sistema de ponderación de voto que establece un sesgo decisivo hacia el profesorado funcionario otorgó el triunfo a la otra candidatura, la de Ferran Sancho. A pesar de la derrota tanto el movimiento estudiantil como otros sectores de la comunidad universitaria continuaron la lucha contra las medidas privatizadoras que culminaron en el claustro del 17 de abril. Los acuerdos aprobados en el claustro eran una respuesta a la línea programática del rectorado de Ferran Sancho y una impugnación al modelo de universidad que se estaba impulsando tanto desde el gobierno del PP como desde la Generalitat gobernada por CiU. Además, se cuestionaba el modelo de representación impuesto por la reforma universitaria efectuada por el PP bajo el gobierno de Aznar, la Ley de Orgánica de Universidades 6/2001 (LOU) que entró en vigor en enero del año siguiente, que significó, entre otras cosas, un retroceso respecto a la ley anterior vigente en cuanto a la democracia universitaria.[8]

Agentes antidisturbios custodian los andenes de la estación de FGC en el campus de la UAB en previsión de protestas durante la jornada electoral de mayo de 2021 (foto: Tejederas/El País)

Si buscamos antecedentes de esta lucha debemos remontarnos a la implementación del Plan Bolonia y las respuestas al mismo por el ámbito universitario, un cuestionamiento y una lucha en la que se vieron implicados los diferentes sectores, estudiantes, PAS y profesores. Dado que el plan Bolonia tenía un alcance europeo, la respuesta dada al mismo en el Estado español, y especialmente en Cataluña acompañó a movilizaciones que se produjeron en otros países de la UE.  En realidad el plan Bolonia era el aspecto vinculado a la educación superior perteneciente a la más amplia ofensiva desarrollada en otros ámbitos sociales contra los restos del pacto de la segunda postguerra, que dio origen al Estado de Bienestar que caracterizó a las aproximadamente  dos décadas y media de duración (denominadas “los 25 gloriosos”) del capitalismo de “rostro humano”, y la imposición de una nueva fase de acumulación capitalista correspondiente a la etapa del neoliberalismo, cuya primera gran crisis se inició en 2008, crisis no cerrada hasta el día de hoy (al menos para la inmensa mayoría de la población) y agravada por el impacto de la pandemia covid-19.

Aunque el Plan Bolonia era presentado a la opinión pública como un proyecto de modernización del enfoque pedagógico y de reorganización de los estudios universitarios favoreciendo la convergencia de los estudios superiores en el ámbito europeo, su introducción acompañaba a un ambicioso proyecto que tenía como objetivo, más que la privatización de la universidad pública, la puesta de esta al servicio de los intereses y objetivos de la empresa privada. En este sentido concretaba el objetivo de la denominada Estrategia de Lisboa, acordada por el Consejo Europeo en marzo de 2000, que señalaba que la función de las universidades sería la de contribuir a incrementar la competitividad de las empresas europeas. Por lo tanto, como en otros momentos de la historia del capitalismo, la academia debía prestar sus recursos a los beneficios de la empresa privada.[9] Entre lo recursos formales e informales para cumplir ese objetivo figuraba la modificación de las estructuras de gestión universitaria, reduciendo el papel de los claustros e introduciendo el Consejo Social como órgano supremo de gobernanza de cada universidad, en el cual estaban representadas las entidades empresariales, que es quien aprueba el presupuesto y de la programación plurianual de la Universidad elaborada por el rectorado. El Consejo Social fue introducido por la LOU, propuesta por el gobierno de Aznar y aprobada en 2001. Si bien la regulación de las competencias de los consejos sociales correspondía a cada comunidad autónoma, la ley establecía un conjunto de competencias, que debían ser recogidas por cada legislación autonómica, entre ellas esta que delata claramente los objetivos estratégicos de la adecuación del sistema universitario público a las necesidades de la empresa privada. Una de las funciones consistía en:  “Aprobar la creación de entidades públicas o privadas, empresas, fundaciones u otras personas jurídicas para la promoción y desarrollo de los fines de las Universidades” a la que se agregó un nuevo artículo con la reforma de dicha ley en 2004 reforzando esa función al establecer que  “Corresponde al Consejo Social la supervisión de las actividades de carácter económico de la universidad y del rendimiento de sus servicios”.[10] Además la ley de universidades de Cataluña especifica que es competencia del Consejo Social: “b) Estimular la inversió́ en recerca de les empreses i llur col·laboració́ en la recerca universitària”.[11]

Campus de la UAB durante la ocupación del rectorado (foto: assembleacomunicaciouab.wordpress.com)

¿Cómo se realiza esta articulación entre universidad y empresa privada? Mediante la constitución de empresas “spin-off”, que son básicamente: ““empresas que tienen por objetivo explotar comercialmente una tecnología o conocimiento generado en la universidad, como resultado de una actividad investigadora; y en su creación participa, de algún modo, el personal investigador que originó dichos resultados de investigación. En unos casos se transfiere la tecnología y los investigadores conservan su puesto en la universidad, y en otros abandonan la universidad. Y desde la perspectiva del proceso de creación, pueden surgir de manera planificada, a partir de los programas desarrollados por la propia institución, o al margen de estos, pero en cualquier circunstancia, necesariamente se desarrollan teniendo en cuenta la legislación vigente y normas derivadas establecidas por las universidades al respecto”.[12] Otro de los mecanismos es el de creación de fundaciones que actúan como organismos de “colaboración” público-privada, un término que intenta evitar el rechazo social que provocaría al directa privatización de esos servicios.[13] En España las fundaciones actúan principalmente en el ámbito de la sanidad y la educación, ya que la privatización de servicios esenciales a la sociedad es un campo donde la empresa privada ve la posibilidad de enormes beneficios, y donde el Estado aporta los recursos humanos, materiales y de financiación. De ahí la importancia que tienen en el proyecto universitario neoliberal. Un ejemplo de ello es el caso de la Barcelona Graduate School of Economics (BGSE), fundación constituida por cuatro instituciones académicas: Universitat Pompeu Fabra, Universitat Autònoma de Barcelona, IAE-CSIC y CREI, que recibió financiación pública por 8.858.000 euros durante los años 2009 y 2011, mientras las universidades públicas, entre ellas las que participaban de esta fundación, estaban sometidas a un programa de grandes recortes.[14] A su vez la BGSE impartía cursos de máster privados, cobrando a cada alumno una matrícula de 12.000 euros,  aprovechando la cancelación de másteres y cursos en las universidades públicas en virtud el mismo programa de recortes.

Es la profundización de un proceso de fusión entre academia y empresa que ya se había constatado en periodos previos del siglo XX e incluso finales del XIX, por ejemplo la confluencia entre comunidad científica y gran capital en Alemania desde antes de 1914, pero que en este caso ya se presenta con un carácter sistémico y supranacional, donde se modifican cualitativamente las características de la docencia, se define el perfil del profesional formado según las necesidades de la economía de mercado y se impone la sumisión total de la investigación a las exigencias del mercado, es decir a las grandes corporaciones empresariales. El carácter absolutamente utilitario, desde la perspectiva de las necesidades de la acumulación capitalista, desplaza e incluso amenaza con su desaparición a aquellas áreas de conocimiento y pensamiento crítico alejadas del proceso productivo o dirigidas al conocimiento básico. La universidad como estructura dirigida a la generación de pensamiento crítico deja de ser autotélica, así como también orientada al estudio de las necesidades y problemáticas de la mayoría social para pasar a ser una estructura afectada por la heteronomía, sometida al imperio del capital.

Manifestación de apoyo a los encausados por la ocupación del rectorado (foto: ACN)

Este proceso no sólo somete a la universidad pública, sino que además la obliga a generar un tipo de graduado en el que prima un conocimiento especializado en lugar de una amplia formación general que es la que favorece no sólo el avance del pensamiento crítico sino también del pensamiento científico. En este sentido afirmaba Carlos París en 2009 que “No podemos olvidar que la capacidad de creación científica más profunda está unida a una amplia formación general. Figuras importantes de la física cuántica, como Schrödinger o Heisenberg, escribieron sobre los filósofos griegos. Kuhn mantenía que las ideas innovadoras en la madurez sólo se daban cuando se era capaz de abordar campos científicos inéditos respecto de las dedicaciones anteriores. Y la mayor importancia de la ciencia reside en sus desarrollos teóricos, especulativos, base de las ulteriores aplicaciones. Es aquello en lo que una auténtica Universidad debe insistir”.[15] De acuerdo con lo que señalaba París podemos concluir que no existe física aplicada sin física teórica, y que esta no existe sin filosofía. En el mismo sentido se expresa Xavier Díaz, miembro de USTEC, cuando afirma que: “… como ya denuncia la filósofa Martha Nussbaum, otro de los pilares de las reformas consiste en abolir las humanidades. Aquellos conocimientos que servían para comprender el mundo (y que Marx advertía que era condición necesaria para transformarlo) ahora pasan a ser reservados para la élite. Porque, efectivamente, en los grandes centros académicos reservados para los alumnos destinados a mover los hilos en la arena global (Oxford, Eton, Cambridge, las universidades de la Ivy League, la ENA francesa, el colegio del Pilar de Madrid, Virtèlia en Barcelona) potencian en sus currículos la filosofía o la literatura. Incluso en las academias militares de West Point o Sandhurst recomiendan a sus futuros oficiales a graduarse en alguna rama de las humanidades. Con las humanidades es posible adquirir las habilidades para pensar y mandar. Con las competencias básicas, destinadas para los estratos inferiores, se adquieren las capacidades imprescindibles para trabajar y obedecer, sin tener recursos para cuestionar órdenes”. [16] Por lo tanto esta reconversión de la universidad para adecuarla a las exigencias de las empresas privadas amenaza al libre desarrollo y difusión del pensamiento creativo y crítico, con su sistema que basa en “competencias” en lugar de conocimientos. Esto conduce no sólo a la hiperespecialización, a una especie de taylorización de los profesionales graduados capacitados para la repetición de procedimientos y actividades que han sido diseñadas y programadas por una elite académica minoritaria, esta sí con derecho a innovar, pero al mismo tiempo ligada jerárquica y por intereses compartidos a la gran empresa, sino también a la agonía de las áreas de conocimiento no ligadas al aparato productivo.

Es frente a este negativo giro copernicano de la enseñanza superior que se alzaron las voces y acciones de estudiantes, PAS y profesores, y que culminaron con consecuencias dramáticas para quienes ocuparon el Rectorado de la UAB en 2013. Los 27 representan no sólo la resistencia a la represión desatada por un equipo rectoral autoritario, sino el vivo cuestionamiento de un modelo de universidad elitista, promotor de la desigualdad y mecanismo de soporte de la fase actual de explotación y acumulación capitalista. Los 27 compañeros de la UAB son héroes civiles, ciudadanos íntegros que están defendiendo la universidad pública y de calidad, la universidad democrática al servicio de la sociedad y no de las sociedades anónimas.[17]

 

[1] Agradezco a David Pujolar, profesor de la UAB, los datos que han sido esenciales para la redacción de este texto.

[2] David Bou, “LA FISCALIA DEMANA MÉS D’ONZE ANYS DE PRESÓ A LES 27 IMPUTADES DE LA UAB”, Directa, 3/7/2016, https://directa.cat/hemerotecas/la-fiscalia-demana-mes-donze-anys-de-preso-a-les-27-imputades-de-la-uab/

[3] Borja de Riquer y Carme Molinero (directors), L’audàcia del coneixement. 50 anys UAB, Universitat Autònoma de Barcelona, 2018, p. 43.  https://ddd.uab.cat/pub/llibres/2010/195761/Audacia_coneixement_50_anys_UAB_a2018.pdf

[4] La Cara fosca del Pla Bolonya: contra la Universitat, S.A.: en defensa de la Universitat pública (Bellaterra, 2009), 8.

[5] Ver rueda de prensa PAS, PDI y estudiantes de la UAB, 22/4/2013 y resultados de las votaciones de la sesión del claustro celebrado los días 21-22/3/2013, respectivamente en:

https://www.youtube.com/watch?v=gq7Ht02v5qI.

https://www.uab.cat/Document/923/43/Resultat_Votacions_Claustre,1.pdf.

[6] O el 66% si se tiene en cuenta los votos en blanco, ver ELECCIONS A RECTOR O RECTORA DE LA UAB – 2012 RESULTATS https://seuelectronica.uab.cat/documents/10548/1020155/Rector_2012_Resultats.pdf/f766a15a-93c4-4524-9bae-7b756cbde27a

[7] Ver el programa completo de esta candidatura en http://lanovauab.blogspot.com.

[8] https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2001-24515

[9] Juan Antonio Estévez Araujo, «La misión de la Universidad (según la UE)», en La Cara fosca del Pla Bolonya, 33.

[10] Introducción al Consejo Social, Conferencia de Consejos Sociales, 2009-2012, p. 2/3. https://web.ua.es/es/consejo-social/documentos/introduccion-al-consejo-social.pdf y La Cara fosca del Pla Bolonya: contra la Universitat, S.A. : en defensa de la Universitat pública (Bellaterra, 2009), 34.

[11] LLEI 1/2003, de 19 de febrer, d’universitats de Catalunya, DOGC 3826 – 20.2.2003,

 art. 89, p. 3336.

[12] VV. AA., «La creación de “spin-offs”con base en la investigación de las universidades públicas valencianes», Generalitat Valenciana. Consellería de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo, Sèrie Estudis Econòmics, n.o Núm 10 (noviembre de 2019): 17.

[13] Ver la descripción del Parc de Recerca UAB, fundación privada constituida a fines de 2007 por la UAB, CSIC e IRTA (Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries, en https://www.youtube.com/watch?v=Adf1Dr07deQ.

[14] Ver “La fundació privada Barcelona Graduate School ha rebut 8.858.000€ a càrrec de diners públics”, CGT-Catalunya, 25/7/2011. La UAB, por ejemplo, debió someterse simultáneamente a un plan de ajuste que implicaba recortes por 40 millones de euros, ver https://cgtcatalunya.cat/la-fundacio-privada-barcelona-graduate-school-ha-rebut-8-858-000e-a-carrec-de-diners-publics/.

[15] Carlos París, «La Universidad ante Bolonia», en La Cara fosca del Pla Bolonya, 50.

[16] Xavier Díaz, , “Mercantilización de la educación. El papel de la OCDE y las estrategias internacionales”, en Viento Sur, 13/5/2017,  https://vientosur.info/mercantilizacion-de-la-educacion/.

[17] Laura Gené y Ermengol Gassiot, «Vam defensar la universitat pública i ho tornaríem a fer», Directa, 25/3/2021

https://directa.cat/vam-defensar-la-universitat-publica-i-ho-tornariem-a-fer/

Fuente: Viento Sur, 14 de mayo de 2021

Portada: rueda de prensa de los encausados por la ocupación del rectorado de la UAB (foto: Catalunya Plural)

Ilustraciones: Conversación sobre la historia

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