Día 15 de marzo de 2021. Murcia y Ciudadanos

 

  • Crónica de Fernando GAREA en El Confidencial (15-03-21): El cisma del centroderecha descontrola la legislatura al afectar a las alianzas de Sánchez La moción fallida de Murcia y los elecciones en Madrid abren un incierto panorama mientras se mantienen las tensiones en el Gobierno y lo socios parlamentarios amenazan … “Si se cumplen las previsiones de las encuestas, el PP saldría fortalecido de las elecciones de Madrid, pero seguiría subiendo la influencia de Vox, porque incluso aunque el partido de la extrema derecha no suba en votos sí lo hará en capacidad de influencia. El origen es el interés de Sánchez de fortalecer a Ciudadanos para tener una alternativa de socio en el Congreso, pero el resultado es que el PP acaba con el partido de Inés Arrimadas. Los socialistas pierden capacidad para pactar y Pablo Iglesias se sale con la suya y de nuevo impide acuerdos de Sánchez con Ciudadanos, como ya hizo con los Presupuestos. Lo malo para él es que, si se cumplen los pronósticos, Unidas Podemos puede quedar fuera de la Asamblea de Madrid, lo que es un precio caro a pagar. De nuevo, electoralmente no solo no rentabilizaría su presencia en Gobierno de coalición, sino que le perjudicaría y eso puede tener repercusiones en el Ejecutivo. Iglesias tendría que repensar cómo hacer para no quedar engullido en la coalición y que se reconozcan como suyas decisiones del Gobierno. Y a Sánchez le fallaría el intento de giro al centro anticipado hace una semana en El Confidencial y que iba a empezar en Murcia. Si fallaran las encuestas y pudiera gobernar la izquierda en Madrid, la repercusión en la legislatura seguiría siendo grande, aunque fuera en sentido contrario. El contexto de esta etapa es el de tensión en el Consejo de Ministros, con asuntos resueltos como el de las ayudas por la pandemia, pero quedan sin resolver el de la vivienda y los relacionados con las leyes de Igualdad. Fuentes de Unidas Podemos mantienen su malestar con la parte socialista del Gobierno y dejan caer la posibilidad de inminentes votaciones diferentes en el Congreso. Hasta amenazan con romper. Desde hace casi un mes, Sánchez demora el encuentro con Iglesias para solucionar las diferencias y ni siquiera hay maitines conjuntos los lunes. Y algunos de los socios parlamentarios amenazan estos días al Gobierno. Sobre todo lo hace ERC por los recursos contra la libertad de los presos y otras decisiones que les incomodan”.

 

  • Comentario de Enric JULIANA en La Vanguardia (15-03-21): Dos de maig Madrid i Barcelona, molt remogudes en el moment d’enlairament dels fons europeus … “Sorprèn, encara més, la falta de previsió de l’experimentat PSOE, aquest partit que acostuma a ensopegar tres vegades amb la mateixa pedra. L’aliança de la propietat agrària, el negoci immobiliari i la Universitat Catòlica de Múrcia, punt de referència del catolicisme espanyol més conservador, no es pot perforar amb una maniobra de principiants. Un partit orgànicament tan feble com avui és Ciutadans difícilment podia dinamitar un bloc de poder regional amb molt bones connexions a Madrid. Caldria fer més atenció a les aliances socials i als mètodes de la política al sud-est d’ Espanya: Alacant, Múrcia i Almeria. Un dels subsistemes polítics espanyols és allà. Dos a zero per al PP abans de començar una campanya electoral delirant. Madrid i Barcelona, els dos motors principals de l’economia espanyola, es troben políticament regirats en el moment d’avaluació i enlairament dels projectes empresarials que aspiren a ser finançats per la Unió. Mentretant, Mario Draghi pantina un gatet a Roma al capdavant del seu gabinet tecnocràtic. La campanya conclourà el 2 de Maig. L’esquerra pot ser passada a degolla”.
Valle Miguélez, Isabel Franco y Francisco Álvarez., los tres diputados de Ciudadanos que no respaldaron la moción de censura contra el gobierno de Murcia ( foto: Marcial Guillén / EFE)
  • Artículo de Daniel CAPÓ en The Objective (15-03-21): Tanta estupidez15-M y el procés fueron los dos síntomas más evidentes de una degradación del sistema que no parecía irreversible. No lo parecía porque el mito europeo pervivía en el inconsciente nacional como un credo particularmente sólido. La Unión podía ser dura en sus exigencias de austeridad, pero garantizaba la aplicación de políticas racionales en lugar de los tradicionales aspavientos de la demagogia. Entre 2008 y 2012, el nuestro era un país estresado que miraba al futuro con pesimismo, aunque también con determinación” … “Aquella década vio también la irrupción de un especial espíritu reformista, ligado a la entrada de una nueva generación de políticos y opinadores. No era exactamente el político orgánico que asciende desde las juventudes de los partidos –que también–, sino jóvenes doctores formados en universidades extranjeras, politólogos y académicos que utilizaban un lenguaje novedoso. Muchos se articularon en torno a Cs –un partido catalán antinacionalista que se había mostrado dispuesto a dar el salto a todo el país–, algunos en torno al PSOE y otros pocos en torno al PP. Su lenguaje dejaba atrás los ochenta y los noventa –con sus apelaciones reiteradas al thatcherismo y a la socialdemocracia clásica– para plantear la modernización de ambos discursos: una protección social más eficiente y justa, junto a una economía más moderna y competitiva. El modelo eran los países escandinavos, con Dinamarca a la cabeza. O eso se decía. El sainete que se ha representado estos días en Murcia, y su extensión a Madrid, refleja lo que queda de aquella energía. Lo que queda o lo que quizás siempre fue: el oportunismo de unos cuantos, la ingenuidad de otros. En todo caso, lo cierto es que de la mirada al norte hemos pasado a un vodevil digno de los peores momentos de nuestra historia. Llamar dantesco a este espectáculo sería dignificarlo. Mi pregunta es bien sencilla: ¿cómo se ha podido sumar tanta estupidez? ¿Cómo es posible tan poca responsabilidad? ¿Y cómo se ha podido desperdiciar tanto afán reformista y tanto capital político?”

 

  • Artículo de Manuel ARIAS MALDONADO en The Objective (15-03-21): Partidos contra votantes «Ni que decir tiene que la transformación del sistema de partidos que se produce a consecuencia de la crisis económica ha complicado mucho la vida del votante español» … “Lo sucedido esta semana confirma que el votante ya ni siquiera puede estar seguro de que la promesas más elementales de los partidos vayan a cumplirse. No cabe duda de que Pedro Sánchez ha creado aquí tendencia: no contento con urdir la moción de censura con los partidos que acababan de protagonizar el procés, llegó después a un acuerdo de coalición con el mismo partido (Podemos) con quien dijo que no pactaría, e incluso rehabilitó a otro (Bildu) de quien renegaba en los términos más firmes. Entre medias, un millón de votantes de Cs abandonó al partido tras cumplir Rivera su promesa de no hacer presidente al mismo Sánchez, desincentivando así —qué quieren que les diga— el cumplimiento de lo que se ha prometido. Ahora, el nuevo liderazgo de ese mismo partido ha desecho el camino andado y amagado sin éxito con un giro a la izquierda. Y aun cabe añadir al listado a ese Pablo Casado que ganó las primarias con un discurso que prometía dar la llamada guerra cultural contra la izquierda y luego ha querido centrarse rompiendo con Vox, sin que nadie sepa a ciencia cierta qué camino seguirá a partir de ahora, sin olvidarnos del Pablo Iglesias que clamaba contra los privilegios de la clase política antes de pasar a disfrutarlos y distribuirlos entre los suyos. Este proceso general de erosión de la credibilidad que le quedaba a los partidos tiene un efecto evidente: es imposible saber lo que uno está votando y no digamos ya imaginar a dónde irá a parar su voto. Para los que se dicen realistas, esta conclusión resulta ingenua; la polarización ideológica es la única forma de responder a un mundo cuyas reglas han cambiado: viva la tribu, muera el centrismo. Tienen razón en una cosa: la realidad no puede sustituirse por las ilusiones. Pero habrá votantes que no acepten el chantaje a que les somete una política convertida en una timba; muchos otros sentirán que la clase política se mueve en un espacio autorreferencial donde los intereses de los ciudadanos solo sirven para hacer discursos. No habría así que extrañarse si aumenta la abstención y la la política española se italianiza, precisamente ahora que Italia trata —una vez más— de salir de su largo marasmo; por italianizarse hay que entender aquí una desconexión gradual entre política y sociedad. Ocurre que esa desconexión se hace muy difícil en sociedades con escasa fuerza civil y grave dependencia de los partidos; si los segundos colonizan la primera, como gustan, el problema puede agravarse. Tal vez no suceda nada de esto, claro. Pero no será porque no se han creado las condiciones para que nos adentremos en un largo invierno del descontento: aunque algunos sigan sonriendo”.
Pablo Iglesias y Yolanda Díaz en marzo de 2020 (foto: Eduardo Parra/ElPaís)
Días 15 y 16 de marzo de 2021: La salida de Iglesias del Gobierno
  • Crónica de Pedro VALLÍN en La Vanguardia (15-03-21): Pablo Iglesias deja el Gobierno para disputar la presidencia de Madrid a Ayuso El vicepresidente cede el liderazgo de Unidas Podemos en el ejecutivo a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a la que propone como vicepresidenta y la señala como candidata de Unidas Podemos para las generales … La decisión, adoptada por Iglesias el pasado jueves, ha sido llevada en secreto durante las últimas 72 horas por la dirección de Podemos … El vicepresidente asegura que Yolanda Díaz puede ser la primera presidenta de España y pide el apoyo de todo Espacio del Cambio … El líder de Unidas Podemos propone lista conjunta con Más Madrid, y primarias para decidir si la encabeza Mónica García o él … Iglesias pretende con su desembarco girar las expectativas de unas elecciones madrileñas que apuntaban a desastre de la izquierda 

 

  • Crónica de Fernando GAREA en El Confidencial (15-03-21): La salida de Iglesias refuerza a Sánchez como presidente y modifica sus alianzas Yolanda Díaz, futura vicepresidenta segunda y líder de UP, mantiene duras disputas en el Ejecutivo, pero las gestiona de otra forma y es partidaria de acuerdos con otros partidos … «El inicio de todo eso está en Murcia, pero eso sólo es una excusa. Iglesias ha usado las elecciones de Madrid como excusa para hacer algo que quería hacer hace tiempo, del mismo modo de Isabel Díaz Ayuso utilizó Murcia como pretexto para ejecutar lo que intentó en al menos dos ocasiones en el último año” … “Todo ello ha dejado perplejos a los socialistas este lunes, porque el movimiento de Iglesias cambia por completo el funcionamiento del Gobierno de coalición. Sánchez se quita de encima a Iglesias, que le resultaba molesto por su manera de gestionar las discrepancias y porque, por ejemplo, las intervenciones del vicepresidente en los Consejos de Ministros se refieren sobre todo a estrategia política y comunicación. Sánchez sabe que vivirá mejor sin Iglesias y, por eso, no le parece importante que lo haya anunciado Iglesias por teléfono, cuando estaba en Francia en un acto tan simbólico como el de homenaje a Manuel Azaña. Yolanda Díaz discrepa de la otra parte del Gobierno y mantiene duros enfrentamientos por proyectos y decretos con Nadia Calviño o José Luis Escrivá, pero gestiona la discrepancia de otra forma. La mayoría de los casos no trascienden esas disputas. Ese es el primer cambio previsible del Gobierno con la salida de Iglesias. La propia Díaz se ha definido públicamente como “independiente dentro del Gobierno”, ha defendido la necesidad de buscar pactos con todos, incluidos Ciudadanos y PP, y no ve prioritaria la insistencia en la República”

 

  • Artículo de Claudi PÉREZ en El País (15-03-21): “Cuatro claves sobre el movimiento de Pablo Iglesias y la batalla con Isabel Díaz Ayuso por Madrid” … 1. Hay una lucha fratricida por la hegemonía en la derecha, que tiene pinta de recomponerse con una inclinación más conservadora. “Comunismo o libertad” es el nuevo lema del PP. Conclusión: más polarización. Es un movimiento inteligente de Iglesias: parece que el líder de Podemos se sacrifica para salvar a su partido, que podía quedarse por debajo del umbral del 5% en Madrid y quedar, por lo tanto, muy mal parado con vistas a unas eventuales elecciones generales anticipadas que ya nadie puede descartar: la cocina de la política española despide un calor insoportable. Iglesias juega a movilizar el voto joven, aunque de paso va a movilizar el de la derecha: habrá que ver qué efecto es más potente. De un plumazo, resuelve su falta de encaje en el Ejecutivo con el riesgo de debilitamiento de su partido. Y es una vuelta a las esencias: Podemos era sobre todo y ante todo un movimiento madrileño. El resultado, en fin, puede ser positivo tanto para Podemos como para Iglesias, pero para la política española, la conclusión es, otra vez, más polarización. 3. Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, emerge como la nueva vicepresidenta de Podemos, y potencial candidata en unas futuras elecciones generales. Eso, por un lado, va a tranquilizar el Consejo de Ministros, muy agitado últimamente por el crescendo declarativo Iglesias. Para unas futuras generales, sin embargo, Díaz puede ser un potencial problema para Pedro Sánchez: parece mejor candidata a la luz de su buena gestión y no está tan quemada como la marca Pablo Iglesias. Pero el resultado es el mismo: más polarización. 4. Coda final. “Socialismo o libertad”; “comunismo o libertad”; “fascismo o democracia”, unos y ceros, divisiones, pensamiento dicotómico, de buenos y malos: muy poco fino, poco estructurado. En la ciudadanía va ganando peso un cierto desasosiego; desapego hacia una clase política que se pierde en luchas fratricidas, en peleas entre ellos. Cunde la sensación de que la ciudadanía no tiene nada que ver, de que no se habla de los auténticos problemas. Camino de los 100.000 muertos y con la economía de nuevo gripada, en los próximos meses España se juega probablemente los 10 próximos años. Con los fondos europeos. Con las reformas que se avecinan. Con las castañas que vendrán si España vuelve a errar el tiro como hizo en la Gran Recesión, en la que no acertó ni con el análisis ni con las recetas, y luego vinieron los hombres de negro con la tijera. Hay una batalla decisiva en el centroderecha que se ha precipitado en Murcia y en Madrid, y un regate corto en la izquierda que apunta a razias también por ese flanco. Y en medio está un país sumido en una doble crisis, sanitaria y económica, que debería ser suficiente antídoto para el politiqueo”.
  • Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso (foto: Efe)

    Crónica de Manuel VIEJO en El País (16-03-21): Más Madrid rechaza la propuesta de una candidatura conjunta con Iglesias “Madrid no es una serie de Netflix, llevo mucho tiempo trabajando en Madrid. Las mujeres estamos cansadas de hacer el trabajo sucio. Quiero presentarme a las elecciones de la Comunidad de Madrid. Desde Más Madrid vamos a garantizar diálogo”, ha dicho su líder, Mónica García, en un mensaje a través de su perfil de Twitter. “El 5% de las tres listas está garantizado y es la mejor manera de movilizar”

 

  • Comentario d’Enric JULIANA en La Vanguardia (16-03-21): En sèrie i seriosament  “Tots escriuen el seu guió. La Casa Reial, per descomptat. Pedro Sánchez volia estrenar la sèrie rcia i se li ha enfonsat el primer capítol, en què Ciutadans es convertia en el principal aliat del Partit Socialista, per anar reconduint la legislatura cap al centre, amb ajuda del PNB, sense trencar encara amb Podem. rcia volia ser una sèrie molt maquiavèllica. Miguel Ángel Rodríguez (MAR) és el guionista-pigmalió d’ Isabel Díaz Ayuso i té un duel pendent amb Iván Redondo , tots dos amb barret de copa i levita. A Pablo Casado , si bada, la seva sèrie l’hi escriuran d’altres. Santiago Abascal protagonitza, a cavall, Reconquesta . Laura Borràs acaba d’estrenar sèrie a Catalunya com a veritable líder de l’oposició… La vida és somni però també és relat. Iglesias ha ensumat el perill i ha decidit nacionalitzar del tot les eleccions madrilenyes. Se la juga, de valent”.

 

  • Comentario de José Antonio ZARZALEJOS en El Confidencial (16-03-21): Un relato para descifrar a Pablo Iglesias Su marcha precariza la coalición de Gobierno, engrandece el perfil de Ayuso y entrega a Díaz un partido desvencijado y herido. Un ejercicio autodestructivo … “Si Iglesias no va a encabezar una lista única de las izquierdas y si no va a poder ser investido presidente de la Comunidad de Madrid, ¿por qué abandona el Consejo de Ministros a los 15 meses de entrar en él como vicepresidente?, ¿por qué entrega la sucesión de su liderazgo en el Gobierno y la futura cabeza de lista a las elecciones generales a Yolanda Díaz, ministra de Trabajo? En definitiva, ¿por qué se procura a sí mismo una aparente eutanasia política y hasta personal? No siempre las respuestas de lo que ocurre en la política surgen de la propia política. En ocasiones hay que recurrir a otras disciplinas de indagación sobre determinadas decisiones personales —la sicología— para comprender comportamientos que, en apariencia, carecen de una narrativa lógica, de un relato coherente. Y desde esa perspectiva se da una comprobación empírica: Pablo Iglesias, antes o después, destruye todo lo que antes ha creado” … “Hiere la coalición gubernamental, ha destrozado Podemos —desde el pico electoral de 2016 no ha hecho sino emprender una cabalgada hacia su irrelevancia— y, a mayor abundamiento, engrandece hasta límites que ni ella ni su partido podían sospechar a Isabel Díaz Ayuso a la que le otorga la credencial de enemiga superlativa, condición que la izquierda le negaba. Que este regalo a la presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid se lo oferte tildando a la derecha de “criminal” (sic), se inserta en el parámetro autodestructivo en el que hay que encuadrar los comportamientos de Pablo Iglesias” … “El relato de Iglesias es el de su autodestrucción cuando podía haber sido bien diferente si Podemos hubiese aprovechado la quizás irrepetible ocasión del 10-N de 2019 para institucionalizarse y convertirse en un fuerza de izquierda que, como otras en Europa (ahí están los Verdes en Alemania), adquiriese en el poder lo que le faltaba: sentido de Estado, estrategia, capacidad performativa —las palabras que transforman la realidad— y una aportación constructiva a la convivencia. Nada de eso ha supuesto Podemos bajo el liderazgo de Pablo Iglesias que está escribiendo el epílogo a una experiencia fallida: la suya y la de su partido al que acude el líder en su auxilio como el “deus ex machina” de las tragedias griegas”.
  • Iñigo Errejón pasa delante de Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados, marzo de 2020 (foto: Europa Press)

    Comentario de Ignacio ESCOLAR en elDiario.es (15-03-21): Iglesias se lanza a otra batalla imposible Con la decisión de hoy, Pablo Iglesias empieza su retirada de la política. El último órdago de un líder del que se pueden criticar muchas cosas, pero no que se aferre a los cargos, o que pretenda vivir toda la vida de la política … “Con Iglesias, solo parece haber dos opciones: o muy a favor, o muy en contra. O se le quiere o se le odia. También en la izquierda. Genera a su alrededor una polarización superlativa: por su forma de ser y sus errores, y también por las enormes campañas en su contra. En Madrid, los que le odian son amplia mayoría. ¿Su llegada a estas elecciones aumentará la participación? Eso es seguro, y también subirá la polarización. La gran duda es otra: ¿a qué bloque movilizará más? ¿A la derecha o a la izquierda?”

  • Comentario de Máriam MARTÍNEZ-BASCUÑÁN en El País (16-03-21): Los actores redoblan sus apuestas Si alguien tenía dudas sobre lo que se juega en las elecciones madrileñas con el órdago lanzado por Ayuso, las habrá despejado tras el movimiento de Iglesias … “La ventaja de nuestro sistema es que el parlamentarismo permitirá que cada uno de nuestros actores tenga su espacio. Ayuso en la derecha ultra contra un Iglesias en el extremo opuesto aceptando el marco polarizador “socialismo o libertad”: un Le Pen contra Mé Y Gabilondo, que tiene todos los atributos para ser invisible en la oposición, puede, paradójicamente, jugar esa carta electoral ofreciendo un Biden contra Trump. Es el Illa madrileño: perfil sobrio y tranquilo. Las cualidades que lo ocultan en la oposición lo hacen competitivo en este contexto electoral. El candidato socialista tiene la obligación de salir de la disyuntiva perversa y mirar hacia el centro. Y desarticular además el marco que impondrán tanto Monasterio como Ayuso: “votar a Gabilondo es votar a Iglesias”. Si Iglesias moviliza a la izquierda, y Gabilondo ocupa el centro, estaremos realmente ante unas elecciones disputadas que las encuestas parecían haber resuelto ya. Los damnificados de esta historia serán Ciudadanos, expulsados de la foto de Colón por Ayuso, y Más Madrid, que indirectamente paga el viaje de Errejón al Congreso de los Diputados, pues decida lo que decida, pierde. No descartemos, en fin, contemplar a Rivera volviendo a la vida política, pero esta vez ingresando en el PP. Menos pensar en la pandemia, todo es posible en nuestro país.
  • Isabel Díaz Ayuso, Rocío Monasterio e Ignacio Aguado en 2019 (foto: J.B./El Mundo)

    Editorial de El País (16-03-21): La deriva populista en España La campaña de Madrid y el rumbo de Cataluña abonan la política de extremos … “Este efecto radical no es bienvenido: Madrid y España necesitan otra cosa. El tiempo dirá qué efecto tendrá esta decisión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez. En gran medida dependerá de con qué fuerza salga Iglesias de esa competición. De entrada, pueden subrayarse dos observaciones. Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, que le sustituirá en la vicepresidencia segunda, es una figura política alejada de las retóricas radicales propias de su antecesor, y ha demostrado una alta efectividad en el diálogo con los agentes sociales. Así, previsiblemente, el Ejecutivo no tendrá que sufrir desde dentro la desestabilización de un vicepresidente que consideraba a Puigdemont un exiliado comparable a los que huían del franquismo, o que en pleno pulso con Rusia se alineaba con sus posiciones considerando que España no es una democracia plena. Ello no impide que, desde fuera, pueda ser un factor de desestabilización de otra clase. En otro plano, Cataluña promete continuar siendo un gran factor de polarización. La elección de Laura Borràs como líder del Parlament y la perpetuación del perímetro independentista en el Govern despiertan los peores auspicios. Todo ello deja en una complicadísima situación al PSOE, que podría intentar proyectar una imagen de moderación y pragmatismo, pero es rehén en su capacidad de gobierno de fuerzas que tiran para otro lado. Un Ciudadanos herido de muerte merma sus posibilidades de diálogo hacia el centro; Podemos tiene un ADN radical; y ERC, pese a su supuesto pragmatismo, persigue objetivos desgarradores. No hay mucho margen para el optimismo de la inteligencia; las voces de la moderación, a ambos lados del espectro político, deben hacerse oír con valentía para contrarrestar los peores cantos de sirena”.

 

  • Comentario de Enrique GIL CALVO en El País (16-03-21): España por montera Isabel Díaz Ayuso no solo torea a sus rivales, sino también al Gobierno y al Estado, con una faena que demuestra su maestría en la lidia de Leviatán poniéndose por montera a España entera … “¿Cómo es posible que la ciudadanía madrileña pueda depositar su confianza en alguien sin conocimientos ni oratoria que ha demostrado ser incapaz de gobernar, saboteando la sanidad pública en la peor epidemia del último siglo? Esta paradoja se explica por la singularidad de nuestra cultura política, basada en un personalismo nihilista que valora en los líderes su capacidad de torear a sus rivales hasta acabar con ellos aunque sea contra el interés general. El mérito de Sánchez a ojos de sus votantes es haber toreado a todos con su “no es no” y haberle dado estoque de muerte a Rajoy con su moción de censura. También el único mérito de Puigdemont es haber toreado al Estado con su insolente declaración de independencia mientras se burla de la justicia eludiendo su acometida. Y lo mismo cabe decir de Pablo Iglesias, ese matador con coleta de corrida goyesca que está toreando tanto al presidente Sánchez como al Régimen del 78 según demuestra su última faena de ayer. Pues bien, ese es también el mayor mérito de Ayuso a ojos de sus fans: el estar toreando con sus desplantes insolentes al presidente Sánchez mientras les da estoque de muerte a Aguado y Arrimadas como si fuera una diestra mantis religiosa. Pero no solo torea a sus rivales, sino también al Gobierno y al Estado, con una faena que demuestra su maestría en la lidia de Leviatán poniéndose por montera a España entera. Además de burlarse de las restricciones contra la covid dictadas por Sanidad, que la presidenta madrileña elude aplicar en su propio territorio, también está logrando que las demás comunidades autónomas trabajen para ella bien a su pesar. En efecto, por un lado las vampiriza económicamente extrayéndoles su plusvalía tributaria con insolidario dumping Y además está logrando quedar como el único territorio liberado del confinamiento, lo que le permite tremolar su bandera de “libertad o socialismo” cuando en realidad está confinada por todas las demás que la rodean. Puede alardear de apertura de bares y restaurantes porque sabe que están clausurados para el resto de españoles, lo que le ahorra su posible contagio pandémico: así es como ha logrado ‘aplanar la curva’ a pesar de ser la santa patrona de la fiesta nacional”.

 

  • Análisis demoscópico de Kiko LLANERAS y Borja ANDRINO en El País (16-03-21): ¿Qué supone la decisión de Iglesias? El abismo del 5% y otras claves de las encuestas La candidatura del líder de Podemos busca seguramente protegerse del voto útil, pero sus consecuencias afectan a su partido, a las elecciones en Madrid y al futuro político nacional … 1. ¿Adiós al abismo del 5% para Podemos? … 2. El 5% que sigue siendo relevante es el de Ciudadanos … 3. La otra clave ahora es ver cómo afecta la decisión de Iglesias al equilibrio entre izquierda y derecha … 4. ¿Habrá uniones entre partidos? No tiene por qué … La decisión de Iglesias quizás acabe siendo más importante en el nivel nacional
Albert Rivera e Inés Arrimadas (foto: diario Público)
  • Artículo de Juan RODRÍGUEZ TERUEL en Agenda Pública (15-03-21): : Ciudadanos y la lucha por el centro “En la España constitucional de 1978, un partido genuinamente de centro no puede ser demasiado grande electoralmente, ni demasiado extendido en el territorio, ni demasiado rígido en sus giros coalicionales ni demasiado irrespetuoso con las identidades españolas. Y si un experimento político se atreve a infringir esas cuatro reglas electorales, debe estar seguro de hacerlo saltar todo por los aires… y de recomponer rápidamente las piezas con la nueva planta antes de que el resto del paisaje vuelva a sus inercias habituales, aquéllas que vienen determinadas por nuestras reglas institucionales y por las pautas culturales y conductuales labradas por la sociedad española durante tanto tiempo. Eso es lo que intentó hacer Ciudadanos a partir de 2017, en un contexto de crisis de reputación del PP (que aún perdura): convertirse en un partido grande, con presencia de mando en todo el territorio y orientado ya claramente hacia la derecha. Quiso ser el PP siendo algo que ni siquiera hace el PP cuando quiere tener opciones de gobierno: desplegando un discurso nacional poco inclusivo respecto a la periferia territorial” … “Pero para triunfar en su cometido, Ciudadanos necesitaba tiempo (como aquí avisamos), algo que abortó la moción de censura de 2018. A partir de entonces su dilema era evidente (y aquí lo expusimos): ¿redirigir su estrategia hacia el PSOE para mantenerse como socio del Gobierno central, o seguir aspirando al sorpasso del PP a la espera de que éste se desplomara junto a su reputación? No era realmente un dilema. La primera opción era arriesgada y significaba implícitamente renunciar a ser el partido mayor del centro-derecha. La segunda se barruntaba suicida, en un contexto en el que la indignación estaba cambiando de bando. En marzo de 2018 Albert Rivera prometía una nueva España, incluso con letra decimonónica para su himno, y en julio Moncloa y la Generalitat de Cataluña volvían a estar de nuevo en manos de socialistas, comunistas e independentistas. Algo no cuadraba. Esta mezcla de expectativas defraudadas y de impotencia manifiesta fueron el combustible de un incipiente voto gamberro que iba a alterar la competición entre azules y naranjas, y que de paso ponía en evidencia que el voto de Ciudadanos no provenía sólo de votantes moderados insatisfechos con la dinámica bipartidista, sino también de electores conservadores ofendidos y desengañados con la evolución del PP, pero más refractarios aún a cualquier trato con la izquierda. A este tipo de indignados de derechas, que en otros lares emergieron en apoyo al Brexit, a Trump o al auge del voto protesta en Australia, la prensa anglosajona lo ha denominado ilustrativamente como ‘up yours vote’, lo que podríamos traducir en términos castizos como el voto del a tomar por culo o voto ATPC. Es un voto de revuelta, no de reunión. No expresa tampoco un voto útil, porque su utilidad es apoyar aquello que más molesta a la mayoría de progresistas, liberales y conservadores moderados. En el caso de España es, además, un voto de garantía, orientado a favorecer, cuando se pueda, un retorno del PP al poder apoyado desde las esencias, lo que ahora significa hacerlo desde fuera y no desde dentro” … “El hundimiento de Ciudadanos deja en circulación ese clúster de votos centristas genuinos que aún le apoyó en noviembre de 2019. Sánchez lleva dos años tratando de recogerlos infructuosamente, mientras que Casado necesita, además, combinarlos con los indignados que se fueron a Vox. ¿Con qué posibilidades?” … “Si se confirmara ese realineamiento trascendental, el PP posibilista cuya reputación trata de reflotar Casado podría estar en mejores condiciones de llevarse los restos del naufragio naranja. No obstante, esa opción chocaría con el rechazo aún mayor que le producen Vox y Abascal a estos indecisos (y leales). Ante ese cúmulo de contradicciones, muchos de ellos prefieren, de momento, declinar una intención de voto concreta. Esa desmovilización del centro exhausto es la que puede encumbrar a Díaz Ayuso el próximo mes de mayo y borrar de la Cámara al grupo de Aguado. Las dificultades de Sánchez para atraer a los naranjas quizá no pondrían en riesgo la mayoría plural que le sostiene, pero nos conduciría a un escenario políticamente endiablado a medio plazo: uno en el que el PSOE podría seguir creciendo y mantenerse como primer partido a costa de Podemos, pero donde la suma de PP y Vox superase la suma de las izquierdas, aunque sin combinaciones posibles para traducirla en mayoría gubernamental. Todo un choque de legitimidades. Esta pugna por el centro, con un Ciudadanos en proceso de encogimiento acelerado, tiene obviamente fuertes repercusiones: en contra de lo que muchos apuntan, dará incentivos para una mayor competencia centrípeta entre PSOE y PP, constreñirá aún más la posición de Podemos en el Ejecutivo (hasta el punto de que Iglesias, anticipándolo, ha buscado una salida honorable para evitar que tarde o temprano sean otros quienes le cesen) y perfilará el calendario de la legislatura, a la que la UE, con su anuncio de recuperación de las reglas fiscales para 2023, ha puesto fecha de caducidad: 2022. Hasta entonces, Ciudadanos aún tiene cosas por decir”.
  • Los candidatos a la presidencia de la Comunidad Rocio Monasterio, Íñigo Errejón, Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado, en 2019. (foto: EFE)

    Artículo de José María LASSALLE en El País (16-03-21): España: entre la montaña y la ruleta rusas Nos vemos de repente en un cuadrilátero ideológico que replica los dilemas del trumpismo y el chavismo … “¿Nos merecemos una política democrática que se asienta sobre una estructura de frivolidad y mercadotecnia hiperactivas? ¿Tiene sentido tirar todos los días por la borda los principios democráticos de vivirnos como una comunidad ética basada en la institucionalidad representativa de dar voz a la sensatez del mayor número? Es más, ¿cuándo van a entender algunos políticos que no puede forzarse la democracia liberal para ver hasta dónde puede dar de sí? Estamos avanzando hacia una tempestad sin precedentes. Esto sucede porque funcionamos como si estuviéramos dentro de un gran parque de atracciones político. Hemos sustituido la seria racionalidad comunicativa habermasiana por una ingeniosa montaña rusa tuiteada que incrementa su velocidad, arriesga más y se desliza buscando loopings cada vez más peligrosos mientras sustituye razones habladas por emociones que se gritan. Esto es, precisamente, el populismo. Gobernar y ser oposición a golpe de activar pasiones y emociones que transforman la ciudadanía en una experiencia sustitutiva de consumo de morbidez ideológica. Estamos descuadernando la democracia liberal al privar a las instituciones del respeto que se merecen formal y materialmente. Estamos brutalizando su funcionamiento al convertirla en una jungla sin reglas de juego, en donde todo vale y todo es posible con tal de ganar la partida, ocupar el poder a cualquier precio y ver cómo se dobla el brazo al adversario. Ganar ya no basta. Ahora hay que aplastar y humillar. Los extremos imponen sus marcos y convertimos la política en una despliegue de dinámicas antisistema que buscan justificar la urgencia de instaurar una democracia inmediata y polarizada, volcada sobre cotos tribales binarios que destruyan el pluralismo, la diversidad, la tolerancia y los matices de los horizontes mentales” … “Estamos en manos del populismo y Madrid se ha convertido en un campo de batalla que confirma la ambición populista por transformar la política en una guerra cultural de trincheras frentistas, gas mostaza, fuego de tambor y bayonetas. La montaña rusa de la frivolidad y el espectáculo nos ha traído hasta aquí. Ahora ya estamos donde querían los que empezaron a jugar a ser populistas, a derechas e izquierdas. Los dos bandos lo han hecho a la vez después de leer a Carl Schmitt por personajes interpuestos: unos, mediante Leo Strauss; los otros, a través de Ernesto Laclau. El desenlace es una democracia dividida y al borde de la confrontación más virulenta. Con el liberalismo y la socialdemocracia marginadas e impotentes, y viendo cómo los dueños del tablero político convierten la política partidista en una ruleta rusa que no duda en poner el cañón del arma populista sobre la sien de nuestra democracia”.

  • Movilización del 15-M en la Puerta del Sol de Madrid, 2011 (foto: El País)

    Artículo de Marta ROMERO en Piedras de Papel (15-03-21): Hacia el 15M, diez años después Mientras el foco se centra en el agitado panorama político, los viejos y nuevos partidos no deberían minusvalorar las crecientes muestras de malestar social y descontento político … “El 15M dio paso a un período de transformación del sistema político, entre 2011 y 2014, en el que, con la ventana de oportunidad abierta, fueron emergiendo nuevos actores políticos (con la escisión de Vox del PP, la creación de Podemos y el salto a la arena nacional de Ciudadanos). Se trataba de «emprendedores» que ofrecían una nueva oferta política (en diferentes ámbitos) aprovechando el descrédito de los «viejos partidos” y la yuxtaposición de las crisis de representación política (que se hizo visible en 2011) y territorial (con el inicio en 2012 del conflicto catalán) desencadenadas en España con la crisis financiera” … “Con más jugadores sobre el tablero, la aceleración ha sido constante e intensa estos seis años marcados por el personalismo y la inmediatez de una política hecha a golpe de click. Tanto como para explicar que un partido de nueva creación sufra una escisión en menos de cinco años (como Podemos con Más País). O cómo los nuevos partidos encumbran a líderes a los altares del liderazgo, dándoles todo el poder de decisión, para convertirles rápidamente en «ídolos caídos», como le pasó a Albert Rivera cuando su estrategia de acercamiento a la derecha se saldó con un contundente fracaso electoral. O cómo una fuerza política como Vox puede pasar entre 2015 y 2019 de obtener en unas elecciones generales menos de 60.000 votos a más de 3,5 millones, dando sentido a la denominación de «partido chicle». O cómo otra fuerza política como Ciudadanos ha pasado, en pocos años, de acariciar el poder a verse sumida ahora, tras importantes batacazos electorales, en una crisis de liderazgo e identidad ideológica que amenaza su supervivencia” … “Repeticiones electorales, largos períodos de provisionalidad política y un uso torticero de las reglas institucionales, así como del poder judicial, han sido sólo algunas de las consecuencias de ese juego en el que, más que a una nueva política, hemos asistido a la adaptación de la vieja política a un nuevo contexto y unos nuevos tiempos. Una adaptación que, en un contexto crecientemente fragmentado, polarizado y personalista, ha llevado a que la política esté hoy «hiperventilada» con un exceso de histrionismo y efectismo propio de un guion televisivo en el que se busca continuamente el giro inesperado” … “Todas estas movilizaciones pueden ser sólo la punta del iceberg de una latente (y aún confinada) bolsa de malestar social alimentada por un creciente sentimiento de frustración, agravio e injusticia, que puede verse, además, acentuado por la mayor sensibilidad y problemas de salud mental que han provocado la pandemia y las medidas de confinamiento” … “Si el frame sobre la política favorece potencialmente la movilización, no se darían ahora, como por el contrario sí ocurrió en 2011, otros factores movilizadores. Por un lado, la persistencia de la pandemia no favorece la eclosión de movilizaciones masivas. Por otro lado, aunque ha habido también un goteo de protestas en otros países, no hay (por el momento) un ciclo de protestas a nivel global que actúe de efecto catalizador. Ese ciclo se empezó a vislumbrar en el año 2019 con movilizaciones en numerosos y diversos países que, en muchos casos, compartían como detonante el malestar por el deterioro de las condiciones de vida. Al comienzo de 2020 esas protestas quedaron interrumpidas por la pandemia. No se puede descartar que cuando la situación mejore y se vean con nitidez los estragos causados por la pandemia, especialmente si la recuperación es desigual entre los segmentos sociales, emerja una nueva etapa global de movilizaciones. En cualquier caso, no se deberían minusvalorar las muestras de malestar social y descontento político que ya hay en España. Los viejos y nuevos partidos deberían tomarlas muy en serio y medir las consecuencias de sus estrategias, para que, en un tiempo, ya sea más largo o más corto, no se vean sorprendidos por el estallido de una potencial ola de malestar polí Además, ese malestar no iría acompañado, como sí ocurrió en 2011, de una esperanza de cambio, sino de frustración”.

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    • Articulo de Esteban HERNÁNDEZ en El Confidencial (30-03-21): La alianza de Vox y Ayuso contra Casado Las elecciones madrileñas ponen sobre la mesa tensiones importantes y, en especial, en la derecha española: su futuro puede quedar apuntado en los resultados del 4-M … El riesgo para Madrid es la estrategia suicida de Teo y Pablo. Ayuso debería rogarles que la dejaran sola, como han hecho siempre … Quieren ser los garantes de las esencias de la derecha de siempre, sin dejarla en manos de un endeble y errático Casado … “¿Qué hacer, entonces? ¿Cómo enfrentarse a la amenaza de absorción por parte de Ayuso? ¿Cómo convencer a sus votantes de la conveniencia de votar a Monasterio? La táctica elegida por Vox es interesante: quieren proteger a Ayuso de Casado y de Teodoro. La respuesta oficial a las encuestas que advierten de una posible debacle de Vox, que podría incluso no superar el 5%, es significativa: “Preparémonos para los desatinos de Génova 13, filtrando sondeos falsos… El único riesgo para Madrid son las estrategias suicidas de Teo y Pablo. Ayuso debería rogarles que la dejaran sola…como han hecho siempre”. La verdadera derecha: Dicho de otro modo, ellos serían los garantes últimos de que gobernase la verdadera derecha, no aquella que se deja llevar por las tibiezas y por los volantazos ideológicos, como le ocurre al PP de Casado. Atribuyen así al voto a Vox una utilidad que puede animar a quienes dudan entre un partido y otro y devuelven los comicios a una vertiente política. En el fondo, están peleando por el alma ideológica de la derecha y por fijar sus ideas centrales, lo que puede ser un elemento de convicción: si nos votas, contribuiremos a que la derecha no pierda el foco. El problema de jugar esta baza, que hay que entender posicionada en unas elecciones concretas, es el lugar contradictorio en que sitúa a Vox. Si tienen éxito, Ayuso triunfa en Madrid con su ayuda, y esa misma posición impulsa a la facción más a la derecha del PP y Vox se queda sin espacio. Sería una batalla por ser reabsorbidos; jugarían el papel del UKIP, que llevó al partido conservador hacia posiciones más duras y que se desvaneció precisamente por lograr sus objetivos. Para que les funcione la estrategia, necesitan un PP con un perfil más moderado que el actual, de forma que puedan ejercer de garantes de las esencias de la derecha de siempre, sin dejarla en manos de un endeble y errático Casado. Lo paradójico de todo esto es que, en cierto modo, Vox tiene razón al jugar esta baza. La jugada del PP con estas elecciones tiene que ver con consolidar su hegemonía en la derecha, de modo que se pueda significar como el único aspirante que puede derribar a Sánchez. A su vez, Casado es consciente de que su control del partido es lo que garantizará el poder, y con él su candidatura, y esa es la explicación de las tensiones con los barones. La ideología le importa mucho menos, en el sentido de que, una vez asentado en ambas posiciones, el discurso que utilice será el que más le convenga para intentar conseguir el poder. Es en esas tensiones del PP, la ideológica y la interna, donde Vox se convertirá en un actor importante”.

     

    • Artículo de Cristina MONGE en infoLibre (30-03-21): La ultraderecha no quiere gobernar “La estrategia de los partidos de ultraderecha va por otro lado. Estas formaciones alcanzan sus mayores éxitos generalmente por tres vías: contaminando a otros partidos con su ideario, normalizando respuestas antidemocráticas a desafíos reales, o inventando problemas inexistentes a los que después dar una respuesta acorde a su imaginario. El terreno de la ultraderecha no es el de la gestión de gobierno, sino el de la contaminación del debate público y la subversión de los valores de convivencia democrática, y para ello necesita contar con la aquiescencia de las organizaciones conservadoras tradicionales” … “Lo que tampoco parece que ocurra, al menos de forma automática, cuando estas formaciones entran a gobernar, es que su discurso y sus propuestas se moderen. Como recuerda Beatriz Acha Ugarte en su reciente libro Analizar el auge de la ultraderecha (Gedisa, Más Democracia), “La hipótesis de la “inclusión/moderación”, que se hizo popular desde los años noventa al analizar la evolución de partidos llegados al poder como el FPÖ austriaco, ha sido cuestionada por la evidencia de otros casos, como el de la Liga de Salvini, o el Partido Popular Suizo, cuya radicalización no se ha visto mermada ni un ápice como resultado de su participación en el ejecutivo.” Todo lo anterior no quita un ápice de importancia a la aparición de formaciones de ultraderecha en el gobierno, pero es necesario entender bien su ló  Conscientes o no de esta estrategia, la negativa de Pablo Casado a avalar una coalición de gobierno con Vox en la Comunidad de Madrid, si se diera el caso, puede no ser más que una nube de humo dentro de la ceremonia de la confusión a la que están jugando los populares. No obstante, Ayuso ha planteado una campaña para no perder ni uno solo de sus apoyos y además ser capaz de captar a aquellos votantes de Ciudadanos que andan camino de la formación de ultraderecha, que, como muestran estudios post-electorales de comicios recientes, no son pocos. Abascal se siente cómodo cabalgando el corcel de la demagogia, la mentira y la provocación, y sabe que hoy por hoy llegará más lejos así, a lomos de discursos incendiarios y de descalificaciones absolutas, que asumiendo la responsabilidad de gestionar lo público”.

     

Portada: Pablo Iglesias e Isabel Díaz Ayuso en octubre de 2020 durante unas jornadas sobre tratamiento informativo de la discapacidad (foto: La Voz de Galicia)

Ilustraciones: Conversación sobre la historia

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