El silencio no detiene la ocupación y el genocidio de Gaza

Conversación sobre la historia


 

Para Conversación sobre la Historia poder explicar el presente a la luz del pasado es nuestra tarea esencial. Los incendios y crisis migratoria en Ceuta han saltado a la actualidad. Vamos a por los primeros. Es cierto que con el mes de agosto movilizar autores, buscar los mejores análisis y estar en la primera línea de discusión no es tarea fácil. Es el momento de recurrir a los más cercanos para que nos ilustren con su mirada. Antonio Escudero, a partir de un reciente artículo (29 de julio) publicado en el periódico Información de Alicante, nos da las pautas para comprender lo que está sucediendo con los incendios. A modo de complemento de los argumentos expuestos por Antonio Escudero hemos sumado algunas de las opiniones de diferentes expertos que Víctor Rodríguez, de El Periódico de España, ha recogido en su artículo del 1 de agosto. 

Durante este mes de agosto publicaremos los martes y viernes


 

Contra el oscurantismo: los incendios que la ciencia anunció[1]

 

     Antonio Escudero.
Catedrático emérito de Historia Económica.
Universidad de Alicante.

 

Aunque desde fines del siglo XIX algunos científicos anticiparon la hipótesis del calentamiento global, fue en 1990 cuando el primer informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) creado por Naciones Unidas llegó a un acuerdo sobre este fenómeno, advirtiendo que se tardaría algo más de una década en ratificar que no se debía a causas naturales, sino a la emisión de gases de efecto invernadero que comenzó durante la Revolución Industrial. Desde entonces, los sucesivos informes del IPCC han demostrado que el balance de energía del planeta se ha desequilibrado y que “es inequívoco que la influencia humana ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra”.

Si uno lee textos científicos, aprenderá que la ignición (cómo empieza el incendio) puede deberse a un rayo, a una negligencia o a un pirómano. Sin embargo, los incendios extremos que hoy padecen España y otros países son consecuencia de un cambio climático que ha multiplicado su frecuencia por cuatro razones. La primera es el efecto secador, que hace que una atmósfera cálida absorba la humedad de las plantas y del suelo con gran rapidez y la vegetación se haga muy inflamable. La segunda, las noches cálidas ya que, antes, los incendios perdían fuerza al descender las temperaturas nocturnas, cosa que hoy no sucede. Una tercera causa es que el cambio climático ha hecho que aumente considerablemente el número de días del año con condiciones favorables para incendios extremos. Finalmente, en algunos casos los incendios crean su propio microclima debido a una convección violenta: el aire caliente asciende bruscamente, generándose un vacío que succiona aire frío del exterior provocando vientos erráticos y huracanados que avivan el fuego. Así pues, el despoblamiento de las zonas rurales, la acumulación de residuos vegetales y el crecimiento anárquico de zonas urbanizadas en la interfaz urbano-forestal favorecen la ignición y agravan los incendios al existir casas y población dispersa, pero es el cambio climático el que los convierte en extremos y los multiplica.

Cuando uno lee o escucha a quienes niegan el calentamiento global, se encuentra con argumentos pseudocientíficos y falacias que deseo desacreditar porque partidos políticos negacionistas gobiernan hoy en algunos países del mundo y en algunas de nuestras Comunidades Autónomas.

Primeras fases del incendio de Los Gallardos (Almería). Foto: EMS/infoca/ Europa Press

1) El calentamiento no tiene un origen antropogénico ya que forma parte de los ciclos climáticos de la Tierra. ¿Por qué, entonces, la tasa de calentamiento global ha pasado bruscamente de un promedio de 1,9 a 3,5 grados por siglo?

2) La proporción de CO2 en la atmósfera es tan pequeña que no puede explicar el calentamiento. Esta afirmación ignora que el CO2 absorbe radiación infrarroja, de manera que pequeñas concentraciones de este gas tienen efectos muy importantes en el calentamiento. También ignora que, desde la Revolución Industrial, el CO2 ha pasado de 280 partes por millón a 430; que el carbono adicional posee la firma isotópica de los combustibles fósiles y que los satélites han ratificado que el CO2 está atrapando el calor en la atmósfera evitando que escape al espacio exterior.

3) El cambio climático no es solo atribuible a la acción del hombre ya que existen otras causas naturales tan importantes como esta: ciclos orbitales, volcanes, radiación solar cíclica o fenómenos como El Niño. Ahora bien, cuando los científicos introducen en sus modelos solo estas variables naturales, el resultado es que la Tierra debería haber experimentado un ligero enfriamiento o haber mantenido constante su temperatura media anual.

4) No puede haber calentamiento porque continúa haciendo frío en regiones del planeta y se dan olas de frío extremo. Se trata de una afirmación que confunde clima con tiempo; ignora que el propio calentamiento provoca que bloques gigantes de aire ártico se desplacen hacia latitudes más bajas y se trata de una argumentación que no tiene en cuenta la tasa de calentamiento global a la que antes me referí.

5) Dos grados más no son para tanto. Minimizar el impacto de un aumento de dos grados en la temperatura global del planeta evidencia una ignorancia supina ya que confunde las variaciones diarias de temperatura con el balance de energía del planeta. Cuando una persona experimenta un cambio de dos grados en su hogar, la diferencia es casi imperceptible. Sin embargo, cuando hablamos del promedio de todas las temperaturas de la superficie de la Tierra, océanos y atmósfera durante un año, un aumento de dos grados supondría una inyección masiva de energía que alteraría por completo la vida humana tal y como la conocemos.

6) Todo lo que los científicos publican sobre el cambio climático obedece a una conspiración, ya que gobiernos e instituciones en manos de la izquierda los recompensan generosamente. El dinero de los proyectos de investigación no va al bolsillo de los científicos, sino que se gasta en los materiales que necesitan. Las publicaciones científicas están sometidas a rigurosos procesos de evaluación. Los datos utilizados en los modelos climáticos son abiertos, esto es, cualquier científico puede hacerse con ellos para verificar si son correctos y están bien tratados. Tampoco es cierto que sólo gobiernos e instituciones de izquierda financien las investigaciones sobre el cambio climático ya que el IPCC de Naciones Unidas está respaldado por 195 países.

7) Una última versión del negacionismo es la que, admitiendo el cambio climático, lo considera inevitable, cosa que no es cierta porque el calentamiento global puede combatirse cumpliendo los Acuerdos de París de 2015 o el Pacto Verde Europeo de 2019 y también se puede luchar contra los incendios extremos cumpliendo con las medidas propuestas por instituciones científicas y gubernamentales como el IPCC, la Comisión Europea o el Ministerio para la Transición Ecológica. Hablo de una gestión integral del territorio que rompa la continuidad forestal de tres modos: a) planificando la interfaz urbano – forestal; b) fomentando la agroforestería o combinación de árboles y arbustos con cultivos agrícolas y ganadería y c) creando áreas estratégicas contra el fuego.

El incendio en Los Gallardos visto desde el Puerto de Garrucha, a 10 de julio de 2026, EUROPA PRESS

Llevo más de 50 años investigando y explicando Historia e Historia Económica y puedo asegurarles que el bien es consecuencia de la razón y el mal del oscurantismo y la mentira. Por ello me indignan las declaraciones que la portavoz del PP en el Congreso, Santiago Abascal o Isabel Díaz Ayuso han realizado tras los últimos incendios de Ávila, Madrid o Castellón. Ester Muñoz ha dicho “Que el clima cambia es algo que ha ocurrido en toda la historia de la tierra. Ahora bien, esto de que el cambio climático es el responsable de todo es un mantra que repite la izquierda para evitar responder por su mala gestión de los montes”. También el líder de VOX, partido que define el cambio climático como “religión”, ha culpado de los incendios al fanatismo ecologista de un gobierno que prohíbe o dificulta la limpieza de los montes y lo mismo ha declarado la presidenta de la Comunidad de Madrid: “Las gentes que de verdad conocen lo que pasa en los montes son las gentes del campo y el gobierno no les permite limpiar sus propios terrenos”. 

El científico Stephen Hawking escribió: “Estamos cerca del punto de inflexión donde el calentamiento global se vuelva irreversible. Negar la evidencia es un acto criminal”. Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos, escribió: “Nadie puede confiar en un hombre que recurre a la mentira para obtener un cargo electoral, porque quien engaña para llegar al poder, gobernará mediante el engaño”.

Negar el cambio climático es, en efecto, una irresponsabilidad que roza lo criminal y culpar al gobierno de la nación de los incendios es una bajeza moral propia de partidos que en el pasado utilizaron la mentira para llegar al poder y ejercerlo de modo dictatorial. El artículo 148 de la Constitución, los Estatutos de Autonomía y la Ley de Montes establecen que la gestión forestal y prevención de incendios es competencia de las Comunidades Autónomas, siendo responsabilidad del Gobierno el establecimiento de directrices generales que, por cierto, no cumplen muchas comunidades gobernadas por PP y VOX, así como proporcionar apoyo (aviones, UME…) cuando un incendio lo requiere o, como en el caso de Madrid, asumir el mando directo si se ha declarado el nivel de emergencia 3.

En cuanto a que el Gobierno prohíbe o dificulta la limpieza de los montes, Abascal y Ayuso saben que labores como la tala de madera o la quema de rastrojos no están prohibidas, sino reguladas para evitar daños mayores, pero mienten para desprestigiar al Gobierno.

[1] El pasado 29 de julio, publiqué en el diario Información de Alicante un artículo con este mismo título, pero mucho más breve.

Fuente: Conversación sobre la historia

restos calcinados de un animal tras el paso del incendio en la zona entre Navaluenga y El Tiemblo (foto: Álvaro Minguito)

La amenaza del fuego. Vuelta a usos rurales, análisis científico y 1.000 millones al año en prevención: así se combaten los incendios como bombas atómicas en la era del cambio climático

Víctor Rodríguez*

(…)

Lourdes Hernández, consultora medioambiental y experta en incendios forestales de la organización WWF.  “En la península Ibérica y en todo el Mediterráneo las especies empiezan a dejar de adaptadas al clima al que estaban acostumbradas, están extremadamente estresadas y se secan si no completamente sí en parte, lo que las vuelve más inflamables”, (…)

A ello añade el abandono de usos tradicionales del monte. (…) En los últimos 15 años se ha abandonado en España el uso de en torno a dos millones de hectáreas, a añadir a otros dos millones dejadas a lo largo del siglo pasado.

Lo explica bien el decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, Eduardo Tolosana. “Cuando se abandonan muchos cultivos, cuando se abandonan pastizales, cuando se deja de aprovechar la leña, la naturaleza reacciona, y reacciona produciendo matorral que ocupa los antiguos cultivos, luego empiezan a aparecer arbolitos y al final tenemos ese crecimiento, esa acumulación de combustible que hace que cuando llega el fuego alentado por el cambio climático, se convierta en auténticos monstruos imposibles o muy difíciles extinguir en un momento dado”, relata.

Se entiende que un incendio está “fuera de capacidad de extinción” cuando emite una energía de más de 10.000 kw/h por metro de frente. “A esos niveles el fuego está emitiendo tanta energía que por más agua que le eches no le vas a hacer cosquillas”, ejemplifica Víctor Resco de Dios, profesor de la Universitat de Lleida. … No te puedes poner delante porque no durarías ni un minuto vivo y el agua desde medios aéreos se evapora antes de llegar a tocar las llamas. Cada 2.700 hectáreas vendrían a emitir la misma energía que una bomba atómica“.

Vehículos calcinados por el incendio de Los Gallardos (Almería). Foto: Javi Carrión / Europa Press
Evacuaciones masivas

Como consecuencia, incendios que antes se extinguían en dos o tres días ahora duran una semana o 10 días. Una circunstancia en la que también interviene otro factor que apunta Hernández, “la guinda al cóctel perfecto”, que es el aumento de la interfaz urbano-forestal. El abandono de prácticas como el mantenimiento de huertos en las inmediaciones de los pueblos y la proliferación de urbanizaciones y casas aisladas en pleno monte favorecen la llegada de las llamas a núcleos de población. Y eso cambia la estrategia de extinción, que se tiene que centrar primero en proteger la vida de las personas. … Son unos 700 millones de euros anuales lo que se dedica a apagar fuegos frente a unos 180 millones a prevenirlos, una cantidad que todos los expertos consideran que hay que elevar.

“A nivel técnico, junto con la Fundación Pau Costa, que es una fundación con la que trabajamos especializada en la gestión de incendios hemos intentado hacer un análisis realista”, señala por su parte Lourdes Hernández. “Concluimos que se tiene que gestionar anualmente el 1% de las superficies forestales, y eso implica una inversión de 1.000 millones de euros al año”. Supone multiplicar los actuales 180 millones de euros destinados a prevención de incendios forestales más de cinco veces.

“Como un corte de pelo”

El problema de la gestión para eliminar combustible es que esos tratamientos se pierden de un año para otro. Como gráficamente expone Raúl Quílez, ingeniero técnico forestal y ex director gerente de la Sociedad Valenciana de Gestión Integral de Emergencias (SGISE), “es como un corte de pelo, al final sigue creciendo”. Por eso, prosigue, lo ideal es que esas intervenciones y esa gestión forestal resultara en algo económicamente rentable. Cultivos como viñas, olivares o frutos secos, prácticas de ganadería extensiva o la explotación maderera. Cada año los bosques españoles crecen en entre 50 y 60 millones de metros cúbicos de madera y se están cortando entre 15 y 20 millones. El resto es crecimiento neto. En Europa se aprovecha de media el 70% del crecimiento, en algunos países como los nórdicos, más del 80%. “Deberíamos intentar aproximarnos más a eso”, opina Tolesana.

*Redactor de Política en Madrid de elPeriódico de España

Fuente: elPeriódico de España, 1 de agosto de 2026

Portada: Bomberos forestales de la UME en el incendio de Sierra Oeste, Madrid. Foto: UME-OCP

Ilustraciones: Conversación sobre la historia

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