El silencio no detiene la ocupación y el genocidio de Gaza
Conversación sobre la historia
DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER (II)
Sol Gómez Arteaga
Familiar de represaliados, escritora.
El día 15 de enero de 2026 acudí a Salamanca, la capital del Tormes, a presentar el libro de entrevistas “Memoria de las mujeres”. Fue un honor que el acto se desarrollara en un espacio de referencia nacional para la Memoria Histórica como es el CDMH (Centro Documental de la Memoria Histórica).
Me acompañaban en esa presentación Severiano Hernández, director del CDMH; Javier Calvo, vicepresidente de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia; José Ignacio Fernández Herrero, ex presidente de la Fundación Jesús Pereda de CC.OO de Castilla y León, Isamil9, cantautora, una de las entrevistadas y compositora de la música que acompaña al libro (al final del mismo aparece un código QR en el que se puede escuchar su canción “Mujeres de negro”) y Luisa Vicente, presidenta hasta hace poco de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia, nieta y sobrina de los represaliados Enrique Vicente Iza y Enrique Vicente Baldión, ejecutados el 23 de octubre de 1936 en las tapias del cementerio de Salamanca, también entrevistada en el libro.
En la presentación quise hacer una especial mención a Luisa, artífice de reunirnos en el CDMH a más de un centenar de personas.
A Luisa la conocí, junto con su marido Felipe, en el acto institucional celebrado en mi pueblo natal, Valderas (León) el día 30 de mayo del 2015. Ese día se inauguró el panteón de los represaliados de la localidad y tuvo lugar la entrega de nueve restos de paisanos de Valderas por parte de la ARMH (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica), exhumados en el mes de agosto del 2012 en un paraje llamado el Grillo del Monte de Estébanez de la Calzada, muy cerca de Astorga.

Estábamos en la Casa del Pueblo de Valderas cuando Luisa me contó algo que no olvidé. Me dijo que su padre, Luis Vicente Baldión, antes de morir, le había dado la consigna de trabajar por la memoria. Años más tarde ésta sería una pregunta, la última, que le formulé en la entrevista que le hice para el libro:
“La mía (consigna) fue la del trabajo. Y, aunque en un primer momento no le entendí, ya que él sabía perfectamente que nunca me había echado atrás ante ningún trabajo, después comprendí que no era el trabajo laboral al que se refería, sino al de la asociación para recuperar la memoria de su padre, de su hermano y también del resto de las víctimas. Soy la mayor de cinco hermanos y la única a la que le contó lo que les había sucedido a su padre y a su hermano. Él vivió la detención de su padre y siempre fue el más sensible de los hermanos ante la tragedia que sufrieron. No solo he recuperado la historia de sus muertes, también he hecho su árbol genealógico. Él siempre hablaba de su abuelo músico, de sus familiares vascos; se sabía los apellidos de esta familia. Ahí los tengo recogidos con honor“.
Dicho esto, procedo a relatar lo que fue mi intervención en torno al libro Memoria de las Mujeres en el CDMH.
El libro “Memoria de las mujeres” que tengo el honor de coordinar está compuesto por 25 entrevistas realizadas a 25 mujeres vinculadas con la Memoria histórica de nuestro país por razones de parentesco, de actividad o por ambas cosas. Hay en el libro testimonios de familiares de represaliados, de mujeres pertenecientes a asociaciones de Memoria Histórica, de historiadoras, de periodistas, de docentes, de dos antropólogas forenses, de una editora, de una cantautora.
Once de las entrevistas están realizadas a mujeres de León y provincia, lo que representa un 45%. Esto lo atribuyo a que al ser yo de León el acceso a las mujeres de la provincia, a quienes en su mayoría ya conocía, ha sido más fácil. El resto de entrevistas las realicé a mujeres de distintos lugares de España (Valladolid, Salamanca, Vigo, Gijón, Gerona, Barcelona, Madrid, Huelva, Granada, Sevilla, Ciudad Real). Hay además un testimonio de una mujer natural de Argentina, Silvia Traversa, que nos habla de la dictadura que ella vivió y padeció en su país.
Antes de estar recogidas en el libro, las entrevistas se publicaron desde el mes de octubre de 2021 hasta el mes de octubre de 2024 en el periódico digital Nueva Revolución. Aparecen en el libro en el orden cronológico en el que fueron realizadas en dicho medio. Nueva Revolución es un periódico digital que surge en 2014, con el objetivo de ser un espacio plural para el debate y la reflexión, una voz de resistencia y conciencia social, y un lugar de denuncia de conflictos bélicos, injusticias políticas, sociales, medioambientales, en un mundo donde las noticias están cada vez más mercantilizadas y sometidas a intereses partidistas o corporativos. Lo dirige en la actualidad Anxo Padín, de Vigo.

Relación de mujeres entrevistadas.
Susanna Toral Cabau, Isamil9, María Eugenia Castiello Canal, Cristina Pimentel Huerga, Luisa Vicente Martín, Ruth Sanz Sabido, Pepa Miranda, Laura González Garrido, Beatriz García Prieto, Hedy Herrero, Ana Gaitero Alonso, Tere Rivas López, María Antonia Reinares Alonso, Fermi Cañaveras, Silvia Traversa, Neus Roig Pruñonosa, Laura Martínez Panizo, Camino Alonso Díez, María Torres Celada, Maribel Luna Baragano, María Jesús Izquierdo García, Ana Cristina Rodríguez Guerra, María Huelva Salas, Yaiza Alonso Beltrán y Eloína Terrón Bañuelos.
El germen de “Memoria de las mujeres” surge de la propuesta que me hace Anxo Padín de participar de una forma asidua en el periódico que dirige. A tenor de la misma, me pregunto qué puedo aportar yo al periódico. Llego a la conclusión, como nieta y biznieta de represaliados que soy, que puedo indagar y profundizar en la Memoria Democrática. Poniendo el foco en la mujer, por el hecho de ser yo misma mujer, y por considerar que éstas han sido las grandes invisibilizadas de nuestra historia más reciente por su triple condición: de mujeres, de compañeras de los perdedores de la guerra y por su ideario político. “Las olvidadas de los olvidados”, dirá la escritora Fermi Cañaveras, entrevistada también en el libro.
A través de esa mirada en clave de mujer pretendo que este trabajo sea un humilde homenaje a todas ellas.
Con casi todas las entrevistas hechas, empecé a pensar en la necesidad de compilarlas en una publicación que estuviera al servicio de la memoria colectiva. Esta oportunidad la encuentré cuando a finales de agosto de 2024 se abre la convocatoria de subvenciones para estudios, investigaciones, publicaciones, relacionados con la recuperación de la Memoria Democrática y reconocimiento moral de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura que anualmente viene llevando a cabo el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.
A nivel individual no podía concurrir a la petición de dicha subvención. Entonces, me pongo en contacto con el que era en aquel momento el presidente de la Fundación Jesús Pereda de CC.OO de Castilla y León, José Ignacio Fernández Herrero, y la Fundación que el dirigía avaló el proyecto. Presentamos la documentación que nos requieren y meses más tarde la subvención resulta concedida.
El libro se edita bajo el sello editorial Marciano Sonoro el 5 mayo de 2015 dentro de la serie de la editorial titulada “El corazón de lo que existe”, que alude a un breve e intimista poema de Alejandra Pizarnik que dice:
No te entregues
tristísima noche
al impuro mediodía blanco.
“Memoria de las mujeres” es SUMA de muchas colaboraciones todas ellas imprescindibles, que a mí me evoca la leyenda oriental del hilo rojo invisible que conecta a las personas destinadas a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias. Dice la leyenda que ese hilo se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca se rompe. Esto me parece que se cumple a manos llenas con este proyecto necesario.
“Memoria de las mujeres” lo conforman 25 testimonios tejidos, a través de la palabra, con hebras de compromiso, solidaridad, sororidad, valentía, firme convicción en los valores de verdad, justicia, reparación y no repetición en los que se asienta la Memoria Democrática y Derecho Internacional para sacar a la luz unos hechos del pasado que, pese al silencio impuesto durante décadas, emergen con luz propia.
La generación de nuestros padres sufrió toda la vida un silencio impuesto (“no hablar, no decir, que no se sepa, no os signifiquéis, esto que no salga de aquí”), y ha sido la tercera generación o generación de los nietos, junto a una parte de la sociedad civil, la que inquiere, pregunta, investiga y saca a la luz lo enterrado. Los huesos nos hablan desde las cunetas y nos cuentan una historia de dolor.
Se puede exhumar de muchas formas, la palabra es una de ellas.
Como dice el poema Elegía de Octavio Paz “Tarde o temprano el olvido recuerda”.
Fuente: Imagen cedida por la autora de su archivo personal.
Estructura del libro.
Portada. Se trata de una fotografía de Óscar Rodríguez de una exhumación a pie de fosa en Guadalajara, año 2017, que anticipa o predispone lo que encontraremos en su interior. Nos choca, impacta y provoca lo que en literatura se conoce como extrañamiento, esa mezcla entre lo máximamente familiar, materializado en las deportivas rosas de la mujer que trabaja en la exhumación y que podemos ver a diario en nuestro entorno, y lo máximamente extraño, materializado en el cráneo enterrado que emerge de la tierra para contarnos una historia de dolor, que es ejemplo de los miles de desaparecidos que todavía quedan en las cunetas. España es el segundo país del mundo con más desaparecidos después de Camboya.
Tierra y rosa como metáfora que aúna pasado y presente.
Declaración de la Fundación Jesús Pereda de CC.OO de Castilla y León asumiendo la edición del libro como una parte de sus quehaceres.
Cita que es una frase que está en la carta de despedida que el 9 de octubre de 1936 mi abuelo escribió a mi abuela.
Tres poemas, el primero se trata de un fragmento de la “Última Romanza” de Carlota O’Neill, escritora, periodista y viuda del capitán Virgilio Leret, fusilado el 18 de julio de 1936 en Melilla por defender la legalidad republicana, el segundo poema que lleva por título “No me acuerdo de olvidarles” es de María Torres Celada, escritora, investigadora, familiar de represaliado, y una de las entrevistadas en el libro, y el tercero es un poema de mi autoría titulado “Mujeres Rojas”.
Las entrevistas propiamente dichas a cada una de las mujeres, precedida de una fotografía que las identifica.
He rescatado algunos aspectos o ideas en los que las mujeres entrevistadas coinciden:
-Reconocimiento de las mujeres que nos trajeron hasta aquí y de la deuda histórica que tenemos con todas ellas.
-Saber lo que pasó, encontrar a los desaparecidos, darles digno entierro es un tema de derechos humanos.
El ensayista Higinio Marín, en su libro “Teoría de la cordura y de los hábitos del corazón”, explica: Ya los griegos temen sobre ninguna otra a la muerte insepulta. El insepulto se ha muerto de un modo inhumano, como una bestia. Y Sófocles dice que dejar insepulto a un muerto es matar de nuevo al que está muerto.
-A los familiares de las víctimas no nos guía el rencor sino la búsqueda de la verdad, de la justicia, de la reparación de un daño ocurrido hace 89 años, reparación simbólica ya que los que padecieron tanto dolor, silencio, oprobio, no están entre nosotros.
Sacar a la luz lo enterrado es sanar heridas y es un acto de amor.
-Temor, prevención, sexto sentido entre las mujeres entrevistadas de que lo que ocurrió puede volver a ocurrir dado el auge del fascismo al que asistimos, esto es así por haberlo vivido en el entorno familiar o por el conocimiento amplio de la historia reciente.
-Importancia de que la memoria llegue a los más jóvenes, ya que si no es así ésta muere, desaparece. Esto tiene que ver con una pregunta que le hago a todas las entrevistadas y es qué les dirían a los jóvenes en materia de memoria. Las respuestas coinciden en que sean inquietos, lean, pregunten, escuchen los testimonios orales que quedan o que han sido grabados, se informen a través de fuentes científicas asentadas en horas de trabajo e investigación en los archivos. Porque si una cosa hizo el franquismo fue dejar constancia escrita de la barbarie, y los archivos están plagados de documentos que nos revelan qué pasó y cómo. También coinciden en señalar la importancia de presenciar una exhumación que es una auténtica clase en vivo y en directo de pedagogía, de antropología, de historia, de derechos humanos que no van a olvidar.
Canción titulada “Mujeres de negro”, que se escucha a través de un código QR, cuya letra, música, voz y guitarra es de Isamil9, con voz también del músico Arsel Randez. Está grabada en los estudios Leca de León por Genzo
El objetivo que se busca con este libro es visibilizar unos hechos que las mujeres entrevistadas conocen muy bien y de primera mano y crear espacios de reflexión desde la calma. Juan Lima, coguionista de la obra teatral titulada 1936, señala que hablar sobre lo que pasó en la guerra es trabajar para la paz. La Memoria Histórica es necesaria por razones de pasado, esa deuda histórica que tenemos con todas Ellas y Ellos, pero es necesaria sobre todo por razones de futuro. Lo que pasó en 1936 parece muy antiguo, en cambio resurge con tremenda actualidad.
Las mujeres entrevistadas en el libro creo que aportan frescura a la Memoria Histórica. Se trata de mujeres de mi generación, no especialmente mediáticas o conocidas, conscientes de lo que ha costado llegar hasta aquí y de que las mejoras y derechos alcanzados se pueden ir de un plumazo si no luchamos por impedirlo.
No perder la esperanza en el futuro, creer en los valores de progreso en los que ellos creyeron (pan para todos, igualdad, libertad, justicia social, mejoras laborales, educativas, sanitarias…), sentido de comunidad frente al individualismo atroz son anclajes a los que debemos asirnos en estos tiempos inciertos como tabla de salvación.

Memoria personal.
Para hablar de mi memoria personal he de contextualizar que soy de Valderas, pueblo más al sur de León donde la represión y barbarie afectó a un gran número de familias.
Entre finales de julio y principios de agosto de 1936 detienen a 178 hombres con tendencia política de izquierdas (hechos que aparecen reflejados en la Causa 349/36) y resultan asesinadas a lo largo de la guerra 79 personas del bando republicano que se hayan podido referenciar. La población de la localidad entonces era de 3.300 personas.
Mi padre siempre nos contó en unas comidas que se sucedían lentas, dolientes, que a su padre, José Gómez Chamorro, de 34 años de edad, el día 24 de julio de 1936 le sacaron de la panadería en la que trabajaba y le trasladaron al cuartel de Santocildes de Astorga. Allí permaneció preso hasta la madrugada del 9 de octubre de 1936. Ese día lo fusilaron con cuatro paisanos más de su pueblo en las tapias del cementerio por escribir una carta-clave que pretendían sacar al exterior a través de la novia de uno de ellos para tener noticias sobre los avances de la guerra.

En esa carta establecían un paralelismo entre los topónimos o términos del campo de Valderas y las provincias de España (el término de Trasderey era Soria, el Albarite Logroño, el Zumacal Teruel, Valdelasvacas Vitoria, la Grullera Cuenca, San Andrés Pamplona, Monte Roales Tenerife, La Senda el Palomar Sevilla, Valduro Las Palmas y así sucesivamente…) y añadían unas instrucciones para que les informaran: “Si queremos saber si Teruel ha sido tomado decís el majuelo el Zumacal está ya maduro” (todos estos hechos están referenciados en la Causa 6/36).
Nos contó que su abuelo Andrés Carriedo Callejo, de 59 años de edad, fue detenido el día 25 de julio de 1936 y trasladado al cuartel de Santocildes de Astorga. Resultó procesado por rebelión militar según en el art. 237 del Código de Justicia Militar y trasladado a la prisión de San Marcos en León. En juicio sumarísimo, le condenaron a pena de muerte que le sería conmutada por la de prisión perpetua (hechos que aparecen en la Causa 349/36). El 18 de enero de 1937 le trasladaron al Penal de San Cristóbal en Pamplona, y más tarde al campo de concentración de la isla de San Simón en Redondela, Pontevedra. En total permaneció preso siete años.
Nos relató como a su abuela Ulpiana Ortega Yagüe, esposa de Andrés Carriedo, la encarcelaron tres meses (Causa 21/38) por mediar en una pelea de mujeres que lavaban ropa en un pozo de agua artesiana. Sus palabras fueron: “No discutáis y en estos tiempos menos”.

Pero yo no llegué a tomar plena conciencia de estos hechos, a interiorizarnos y hacerlos míos hasta muchos años más tarde. Ocurriría con la muerte de mi abuela materna, Sotera, año 1995, cuando tenía 28 años. En ese momento recibí, como quien recibe una herencia, la carta de despedida que mi abuelo escribe en capilla el 9 de octubre de 1936. Encerrada en mi habitación de Madrid lloré la muerte de los dos. Una sucedida recientemente, la otra ocurrida sesenta años antes.
Esa carta que transcribo literalmente dice así:
Astorga día 9 de octubre 1936
Querida Sotera, hijos, te escribo esta para pedirte perdón del todo mal que te haya hecho pues te escribo esta en señal de despedida. El único favor que te pido es que mires por nuestros hijos que los llevo atravesados en el corazón lo mismo que a ti, pues ya que tengo la desgracia a ver si tu pobre padre tiene salud para que mire por los nietos, tú tienes que tener ánimo también para mirar por ellos. A ver si a la niña me la quieres mucho, a todos en general.
Da muchos besos a doña Eloína, le dices que mire por mis hijos que me acuerdo mucho de ella.
Besos para tu madre y pa mis hermanos y sobrinos.
Sotera, solo te pido que me perdones y te acuerdes de mí lo mismo que yo me acuerdo de ti, de nuestros hijos, de tus padres y mis hermanos, no te puedo poner más.
Se me olvidada decirte que no me pegue nadie a mis hijos y que me saques la ropa al aire para que no se apolille, acuérdate mucho de mí para siempre que ya sabes que te he querido.
Besos para Pitillo y para todos los compañeros de este buen amigo y mártir de la libertad. Besos para los hijos de su padre, Pepe, Manuela, Antidio. Adiós, adiós, adiós.
José Gómez Chamorro
Fuente: Imagen cedida por la autora de su archivo personal.
Una carta a la que en un acto organizado por el Ateneo Republicano de Astorga en el cementerio de dicha localidad y delante del monumento a los represaliados di respuesta el 13 de abril de 2014:
¿Qué decirte abuelo? Es difícil elegir entre todas las palabras del mundo lo que se puede decir a una ausencia.
Lo intentaré, no obstante.
Lo primero de todo decir que el espacio que ocupa el vacío dejado por una muerte no natural, muerte de matar, no de morir, es enorme, inconmensurable.
Decirte que no tienes que pedir perdón, como escribes en tu carta de despedida, porque nada malo hiciste. Tú fuiste una víctima inocente, al igual que cientos de víctimas inocentes, ni siquiera estabas entre los más destacados, pero dio la casualidad de que tuviste mala estrella. Mártir de la libertad, como con plena lucidez te defines a ti mismo en tus últimos momentos.
Decirte que tu legado no es un legado material, del orden del tener, nada tenías, sino que es un legado mucho más importante, un legado de los grandes, pues nos dejaste tus ideas.
Decirte que nos dejaste, por encima de todo, la dignidad que nunca perdiste.
Decirte que allá donde estés, cielo, tierra, amaneceres, horizontes, nube, árbol, pájaro, polvo o tumba, te recordaremos, y mientras lo hagamos, no habrás muerto del todo.
Decirte que honraremos tu memoria y defenderemos la verdad que durante tantos años te fue y nos fue negada.
Gracias a la perseverancia de tu hijo Antidio, de tu hijo José ya fallecido, de tu hija Manuela, se ha hecho posible que tu nombre no caiga en el olvido. Hoy tu hijo y nietos y biznieta estamos aquí para coger el testigo y honrarte. No, rencor no tenemos, no estaba en las enseñanzas que recibimos, solo queremos decir con voz alta, clara, lúcida, la verdad de lo que pasó. Y que se haga justicia y que no nos manipulen ni confundan cambiando los términos de la historia.
Acusado de traición, ironías de la vida, según el art. 222 nº 7 de un viejo Código de Justicia Militar. ¿Traición a qué? Cuando fueron ellos, los golpistas, los que contravinieron el orden democráticamente elegido.
Decirte, por último decirte, y decir a todos los presentes que es para nosotros, tu familia, un honor estar aquí, más cerca de lo que nunca estuvimos de donde descansan tus restos, y acariciar con palabras de amor, con palabras altas y claras, tu sombra o polvo.

La carta completa que lleva por título “Carta a mi abuelo José o acercamiento a una ausencia” se puede leer en el artículo “Recordando a la República sin rencor” de Marco Antonio Martínez para Astorga-Redacción, así como en el blog “Memoria de los nietos” y en el blog “Sol a la tinaja” de mi autoría.
Todas las cartas de los condenados a muerte se parecen y remiten a las mismas preocupaciones: hablan de la cosecha, de deudas pendientes, de asuntos cotidianos que les preocupan, dile a tu hermano que recibí las veinticinco pesetas, dan consignas en las que afloran los últimos deseos, Querida esposa, en estos últimos momentos que son muy tristes lo único que te pido es que mires por nuestros hijos, se lamentan de su mala estrella, ya que yo tengo la desgracia a ver si tu padre tiene más suerte que yo, quieren, en un deseo póstumo de transcendencia, que se les recuerde y que su muerte tenga un sentido, conservad todo lo que os mando para que el día de mañana podáis decir que nadie lo borre, que mi nombre no se borre de la historia, dan ánimos para sobrellevar el peso de la desgracia que, como seres tocados por el misterio de la muerte, ya adivinan para sus esposas e hijos, se me olvidaba decirte que no pegue nadie a mis hijos, piden perdón por el daño que hayan podido causar y lo dan, dan ese perdón, exhortando a que no se guarde rencor hacia aquellos que les robaron su proyecto de felicidad futura, no maldigáis a nadie y perdonad a todos como yo lo hago.
La carta de mi abuelo dirigida a mi abuela incluye estos aspectos y no es una excepción. Sin embargo, he querido fijarme en una frase que me produce extrañeza y me saca del contexto terrible en el que fue escrita, esa frase es: Se me olvidaba decirte que me saques la ropa al aire para que no se apolille, que a fuerza de repetir he hecho mía y he querido traducir en “Se me olvidaba decirte que me saques la memoria al aire para que la muerte de todos nosotros y nosotras tenga algún sentido”.
Esta frase conecta de alguna manera con la consigna dada por el padre de Luisa, Luis Vicente Baldión, a la propia Luisa. Una consigna y un último deseo de No al olvido, de amor y de recuerdo que constituye un legado inmaterial, un legado del orden de las ideas, que debemos de preservar para la memoria colectiva.
Y que es norte y guía en este camino imparable que un día las nietas iniciamos.
Fuente: Conversación sobre la historia
Portada: homenaje celebrado el 23 de julio de 2020 en el cementerio de Astorga, en el que se descubrió la placa con los nombres de los vecinos del pueblo asesinados en 1936 (foto: Astorga Redacción).
Ilustraciones: Sol Gómez Arteaga y Conversación sobre la historia.
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