El encuentro casi imposible entre Georges Bernanos y Stefan Zweig en el exilio brasileño sirve como acicate para recordarnos la importancia de la cultura y del conocimiento en el fomento de la conversación democrática. Porque sin debate abierto y pertinente, las libertades se ven amenazadas tanto en el pasado como en el presente. Desde la filosofía política, la historia económica, la historia cultural y el debate intelectual, se repasan algunas novedades bibliográficas que enriquecen este imprescindible diálogo.

 

Jaume Claret

En febrero de 1942, en Barbacena, tenía lugar un encuentro singular. A miles de kilómetros de distancia de sus hogares respectivos, pero no lo bastante lejos como para no oír los ecos de la guerra que asolaba a Europa y se extendía por el mundo, los escritores Georges Bernanos (París, 1888-Neuilly-sur-Seine, 1948) y Stefan Zweig (Viena, 1881-Petrópolis 1942) cenaban juntos. El francés ejercía de anfitrión, en su fazenda brasileña de Cruz das Almas, de un austríaco desesperanzado que, pocos días después, se suicidaba en compañía de su segunda esposa. Aparte de la nacionalidad, que como en la Primera Guerra Mundial teóricamente los enfrentaba, muchas eran las diferencias entre ambos.

El autor de Los grandes cementerios bajo la luna (Pepitas de Calabaza, traductor Juan Vivanco, publicado originalmente en 1938) era católico, monárquico, nacionalista y había simpatizado con el antisemitismo y la extrema derecha, se había afanado hasta la madurez para lograr cierto reconocimiento literario y, después de presenciar las matanzas indiscriminadas de los rebeldes en Mallorca y el hundimiento de Francia ante el avance nazi, se había refugiado en Brasil. Por su parte, el autor de El mundo de ayer (Acantilado, traducción A. Orzeszek & Joan Fontcuberta, publicado originalmente 1942, ya póstumamente), había disfrutado siempre del favor del público y la crítica nacional e internacionales, mantenía una red de relaciones y amistades cosmopolitas y solo las políticas antisemitas de Adolf Hitler lo habían abocado al exilio errante, hasta su llegada a Brasil en 1941.

Aun así, aquel anochecer del verano austral, a ambos hombres los reunía un mismo destino y, a base de golpes y de ensayo-error, un mismo ideal: solo la conversación democrática podría derrotar a la barbarie. Justamente, el escritor Jaume Capó (Manacor, 1964) ha imaginado en la pieza teatral —nacida de los talleres de creación de la Sala Beckett— aquella cena. Stefan Zweig – Georges Bernanos (Mèl·loro Rosso, 2024) recrea «un diálogo sobre la cultura, la desesperanza y la dignidad en el peor momento del siglo XX, en el único encuentro de dos grandes hombres de la cultura europea». Con versiones en catalán, castellano, portugués, alemán, inglés y francés y adquirible en Amazon, la obra la estrenó el pasado septiembre la compañía La Fornal y ha girado por diferentes teatros mallorquines a la espera de concretarse otros escenarios fuera de la isla.

La compañía La Formal estrena la pieza teatral ‘Stefan Zweig – Georges Bernanos’ de Jaume Capó, con Òscar Intente en el papel de Zweig y Joan Gomila en el de bernanos. Fotografía de Giralluna Audiovisuals. La Formal d’Espectacles.
Aventuras turbulentas

En un momento dado del largo e intenso diálogo, el austríaco dice: «Nosotros, para quienes la cultura del espíritu es la pasión. Que, por descontado, no podemos salvar el mundo […]»; y el francés le responde: «De nosotros se esperan unas ideas liberadoras que lleven a todas partes una señal de insurrección del espíritu». Como si quisiera dar respuesta a las palabras de Bernanos, Erica Benner (1962) acaba de publicar Aventuras en democracia. El turbulento mundo del poder popular (Crítica, traducción de Yolanda Fontal, 2024) donde la filosofía política —su disciplina— se mezcla con su experiencia vital. A pesar de ser una académica británica, nació en Japón, se formó en el Reino Unido y en los Estados Unidos, y ha vivido en varios países, estableciendo relaciones académicas y personales con gente de todos los continentes.

A partir de este bagaje, Benner sabe sacar partido de su formación de élite, de sus experiencias y de sus múltiples contactos para construir un relato en primera persona que resulta un ejemplo de erudición divulgativa. Desde las lecciones clásicas de la Antigüedad (Grecia y Roma) hasta las cuestiones más candentes de nuestro presente inmediato, mezcla biografía e historia, mixtura filosofía política y libro de viajes… Este estilo propio le permite hablarnos de sus relaciones de pareja o de las vicisitudes familiares sin caer en un exhibicionismo estéril, sino muy trabado con las investigaciones y ejemplos sobre los defectos de las democracias y, a pesar de todo, de sus grandezas.

Como nos recuerda al cerrar el libro: «Esta generación de guerreros mundiales prodemocracia tiene que estar con los ojos bien abiertos y tener pocos superhéroes intachables como modelos. Tiene que apostar por un tipo de heroísmo más sencillo, un tipo de grandeza más modesta y accesible: mujeres, hombres y otros que ven lo que está bien y lo que está mal y hacia dónde se dirige el mundo, y dicen lo que piensan, que es lo que las democracias necesitan durante toda su vida, mucho más que líderes extraordinarios».

Alimentar la conversación

Esta voluntad para defender la democracia por parte de la gente necesita conocimiento y argumentos si no quiere quedar en un propósito ingenuo. De buenas intenciones, el infierno está lleno. Por un lado, hay que ser conscientes de los peligros acechantes, desde las tentaciones autocráticas hasta la emergencia climática, pasando por el ensanchamiento de la brecha entre (muy) ricos y el resto. El historiador económico italiano Guido Alfani (1976), avalado por los elogios de Thomas Piketty o Branko Milanovic, dedica su reciente Como dioses entre los Hombres. Una historia de los ricos en Occidente (Ático de los libros, traducción de Joan Eloi Roca, 2024).

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El libro es el resultado de años de investigación de alto nivel (ha merecido dos de las codiciadas ERC Grants: la Starting y la Consolidator), de una acumulación impresionante de datos y de una voluntad de incidencia en el debate cívico y social que, sin ambiciones revolucionarias, no deja de poner el dedo en la llaga. La capacidad de las élites para controlar «los recursos económicos generales —incluso cuando el crecimiento era escaso— es un duro recordatorio de que, a lo largo de los tiempos, no todos los caminos hacia la riqueza se han forjado mediante el mérito o la virtud».

Por otro lado, también tenemos que rearmarnos argumentalmente. En este sentido, no todo se debe de reducir a reflexiones propias de la política o de la economía, sino también culturales. Parafraseando al catedrático Antonio Monegal (Barcelona, 1957) a su premiado Como el aire que respiramos. El sentido de la cultura (Acantilado, 2023), conocimiento y cultura son un binomio difícilmente separable si aspiramos a una sociedad sana, democrática y crítica. Por lo tanto, sería absurdo aspirar a impactar, influir y/o transformarla sin la contribución del conocimiento y la cultura.

Bajo esta advocación hay que situar seguramente el colectivo A camp obert. Pràctiques culturals contemporànies, coordinado por Raül Garrigasait (Solsona, 1979) y Josep Ramoneda (Cervera, 1949) y editado conjuntamente por Arcadia y el Institut Ramon Llull (2024). En el volumen se reúnen, precedidas de una presentación del director de la institución, Pere Almeda (Barcelona, 1976), y de un marco inicial de los dos codirectores, 15 contribuciones que van desde la mirada feminista de Chiara Bottici (Carrara, 1975) a la del cineasta Albert Serra (Banyoles, 1975), de la del músico Joan Magrané (Reus, 1988) a la de la física Gemma de les Coves (Barcelona, 1984).

El resultado y el interés es desigual, puesto que algunas cuestiones pueden interpelar más directamente al lector que otras, y cada autor parte de planteamientos bastante singulares. Puestos a destacar, siempre resulta un valor seguro la clarividencia de Perejaume (Sant Pol de Mar, 1957) en una pieza llena de hallazgos que, bajo un estilo juguetón, no deja de acertarla: «También los dioses han parecido eternos, durante algún tiempo». En otro registro completamente diferente, la escritora y traductora Simona Skrabec (Liubliana, 1968) busca la subversión de la mirada y nos recuerda que: «Hay que repensar constantemente aquello que consideramos inspirador, hay que señalar aquello que nos irrita, decepciona o que encontramos directamente inaceptable.» De Brasil a Cataluña, necesitamos impulsar esta conversación democrática para hacer frente a las amenazas y para construir alternativas.

Fuente: Política & Prosa, 1 de diciembre de 2024

Portada: a la izquierda, Georges Bernanos (foto: Albert Harlingue) ; a la derecha: Stefan Zweig (foto: Fundo Correio da Manhã)(montaje: laregledujeu.org)

Ilustraciones: Conversación sobre la historia

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1 COMENTARIO

  1. G. Bernanos, como François Mauriac, o ciertos generales franceses como Paris de Bolardiere (oficial de la Legión en Almería, anti colonialista denunciando la tortura) es una personalidad clave para comprender que la Francia de 1945 no es tan sencilla y monolítica. Luis Bertrand Fauquenot, 16 de diciembre de 2024.

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