A 50 años  de la reconstrucción de la UGT y del PSOE  en Burgos: Un logro del movimiento obrero

Octavio Granado Martínez

 

1. Introducción

Este es un documento basado fundamentalmente en testimonios de historia oral, de conversaciones del autor con las personas citadas en el texto. Este procedimiento es más común en la sociología que en la historia. Las fuentes documentales escritas son las habituales en el trabajo del historiador. Cuando los textos se refieren a ese periodo demasiado cercano para ser documentado o demasiado lejano para consultar debidamente las fuentes, la posibilidad de que la memoria personal juegue “malas pasadas” se multiplica, y los testimonios deben confrontarse. En este texto, la utilización de la prensa también es problemática. De todas las etapas por las que ha pasado Diario de Burgos, la descrita en este texto es conflictiva. La propiedad de la empresa, de un clan familiar dirigido por un militar de alta graduación, ejercía una censura personal más rígida en muchas ocasiones que la propia censura de la dictadura. Así, por ejemplo, la hermana “roja” del patriarca familiar, María Teresa León, pareja de Rafael Alberti, no podía ser mencionada en sus páginas. El otro rotativo editado en Burgos, La Voz de Castilla, era un diario de la Cadena de Prensa del Movimiento, sólo llegaba a escasos centenares de lectores y en  de 1976 acabó cerrando. Los acontecimientos públicos referidos han sido tomados del Diario de Burgos con carácter general, salvo los del cierre de la Universidad de Valladolid, extraídos de diferentes artículos de El Norte de Castilla.

En cuanto a la historiografía, la atención al periodo referido y a Burgos era y sigue siendo escasa. Esta ciudad ha sido noticia en los medios nacionales cuando se han producido movimientos ciudadanos contra los planes de varios ayuntamientos gobernados por el PP de construir aparcamientos privados de pago en el barrio de Gamonal. Se trataba de resolver así un problema creado por el incumplimiento el Plan General de Ordenación Urbana, dado que los ayuntamientos de la Dictadura y principios de la democracia habían permitido construir viviendas baratas sin las dotaciones de aparcamiento exigidas. Por cierto, ahora ha comenzado una nueva tanda de movilizaciones contra el enésimo intento, esta vez de construir aparcamientos en altura en plena vía pública.

Como ejemplo de sucesos no comentados en prensa o textos históricos, en los años 70 del pasado siglo tienen lugar una serie de atentados contra librerías efectuados por grupos fascistas en ciudades españolas y relacionados con actividades de solidaridad con Picasso. En Burgos se cometieron dos atentados contra la Librería Granado y en ninguno de los medios fue mencionado este hecho, de clara intencionalidad política. La Librería Granado era un lugar de referencia para el antifranquismo burgalés, y uno de sus dueños, Esteban Granado, fue el protagonista individual más importante de la reconstrucción del PSOE y la UGT.

Esteban Granado Bombín (1923-2005)(foto: Fundación Pablo Iglesias)

A falta de documentos escritos, hemos compilado testimonios orales. Los consultados han sido amables y se sentían orgullosos. Sólo en un caso hemos recibido una negativa expresa a prestar testimonio. Algunos de los testimonios orales son de personas fallecidas y se han refrendado con otros de personas vivas.

En cuanto al hecho material de la reconstrucción, se ha contado con un documento escrito de indudable valor: los estadillos de cotización usados a partir de 1976 en la Agrupación Local de Burgos del Partido Socialista Obrero Español. Dichos estadillos fueron retirados por el autor de la sede del PSOE con ocasión del intento de golpe de estado de 23 de febrero de 1981 y, dada su falta de relevancia administrativa, el autor obtuvo permiso para conservarlos en su domicilio. La persona que confeccionó estos documentos fue Francisco Tobar, un funcionario del Instituto Nacional de Previsión que tenía experiencia contable. Según estos listados, personas que se han atribuido un papel en la refundación del PSOE y la UGT no participaron en la misma, y solo se afiliaron a una de las dos organizaciones meses más tarde. Los listados reservaron los quince primeros puestos a las personas que habían militado en el Partido durante la IIª República, a continuación pusieron a la docena de personas que protagonizaron la refundación y después a los que se iban incorporando. Con el paso del tiempo, aparecen personas de Aranda de Duero, Miranda de Ebro y otras localidades de la provincia.

Al final de este documento hay un apartado en el que se incluyen las referencias a textos escritos consultados para complementar los testimonios orales y se relacionan las personas que han aportado testimonios.

2. Los primeros pasos en España

Durante el último periodo del franquismo, el Partido Socialista Obrero Español estaba dirigido por una Comisión Ejecutiva en el exterior, desde que el leonés Tomás Centeno Sierra, último Secretario General en el interior, se quitara la vida tras las torturas sufridas en la Dirección General de Seguridad, en febrero de 1953. El Secretario General pasó a ser Rodolfo Llopis, pero una parte importante de los afiliados del interior opinaban que su desconexión de la situación española no preparaba suficientemente al PSOE para el papel que debía jugar en la vida política española.

Rodolfo Llopis (foto: Diario 16)

El vacío dejado en España por la dirección, cuya mayor parte estaba en el exilio francés, fue rellenado por otras organizaciones que cubrían el papel del PSOE. Julio Cerón organiza un amplio grupo de oposición de extracción universitaria a partir de finales de los años cincuenta, el Frente de Liberación Popular (FLP), en el que coexisten diversas corrientes de pensamiento, que van desde la socialdemocracia, los movimientos cristianos de base y el revisionismo comunista hasta el trotskismo. El FLP estaba vinculado en Cataluña con un grupo similar, el Frente Obrero de Cataluña, y en Euskadi con Euskadiko Socialisten Batasuna. La expulsión de su sección internacional, que constituyó el grupo Acción Comunista, y la detención y encarcelamiento de Julio Cerón precipitaron la desaparición del grupo, cuyos integrantes formarán parte de diversas organizaciones, que acabarán recalando, directa o indirectamente (a través de los partidos socialistas autonomistas) años después en el PSOE.  Enrique Tierno Galván organiza a finales de los años 60 un círculo madrileño, el Partido Socialista del Interior, que luego se extiende por toda España y que en el momento de integrarse en la Junta Democrática pasará a denominarse Partido Socialista Popular, para luego acabar fusionándose con el PSOE.

Pero frente a estos intentos de reconstruir el socialismo con base en la universidad (donde el PSOE estaba también representado por la Agrupación Socialista Universitaria, donde militó Miguel Boyer, que sería procesado y encarcelado), había un importante grupo de socialistas que no aceptaban renunciar a la esencia obrera del partido, y que deseaban reconstruir el PSOE en el interior de España. Esta posición era compartida por la Fundación Friedrich Ebert, inspirada por el Partico Socialdemócrata Alemán (SPD) y por su dirigente Willy Brandt, que jugaban un importante papel en las ayudas solidarias que el PSOE clandestino precisaba para funcionar.

La discusión llegó al interior del partido, dónde se articuló una alianza de diversas agrupaciones (vascas, asturiana, sevillana…). La Agrupación Socialista Madrileña participaba de las críticas al exterior, pero desconfiaba de los conocimientos y preparación de las personas que debían sustituir a la ejecutiva de Rodolfo Llopis. No obstante, todas las agrupaciones del interior suscribieron la denominada Declaración de septiembre como hoja de ruta a seguir tras la desaparición del dictador.

En un primer momento, las agrupaciones vizcaína y guipuzcoana, muy fuertes en afiliación, proponen como Secretario General a Nicolás Redondo, pero al final acaba decantándose una mayoría a favor de Felipe González, de Sevilla,  quien constituye una candidatura con fuerte presencia vasca, en la que el Presidente es Ramón Rubial y figuran Nicolás Redondo y Eduardo López Albizu, Lalo, los dirigentes más representativos de los socialistas vascos. Incluso los madrileños Francisco Bustelo y Pablo Castellano aceptarán estar en la Comisión Ejecutiva. Una parte de las agrupaciones del exterior y algunos afiliados del interior no aceptan el Congreso y continúan manteniendo la antigua estructura, en el denominado PSOE Sector histórico, que seguirá encabezado por Rodolfo Llopis.

Presidencia del XXVI Congreso del PSOE, (XIII en el exilio), celebrado en Suresnes. François Mitterrand, secretario del PSF interviene en el estrado. Sentados, de izda a dcha: Ronald Balcomb, secretario de la Internacional Socialista, José Martínez Cobos, Alfonso Guerra, Manuel Garnacho y Fabián Ramón. Octubre de 1974 (foto: archivo de La Vanguardia)
3. La ciudad de Burgos hace cincuenta años: cambios económicos, sociales y urbanísticos.

La ciudad de Burgos después de la Guerra Civil de 1936-1939 se había convertido en Capitanía General. Después de la reforma de 1960, que trasladó la provincia de Palencia a la VII Región militar con capital en Valladolid, los acuartelamientos sitos en la ciudad de Burgos eran la principal fuente de empleo y el servicio militar basado en el reclutamiento obligatorio la principal causa de que jóvenes de diferentes regiones españolas pasarán un año de su vida en Burgos, bien en los acuartelamientos del Ejército de Tierra o realizando la instrucción en la Milicia Aérea Universitaria. También existía un Centro Militar de Farmacia del Ejército del Aire, un Hospital Militar y una Academia Militar del Arma de Ingenieros.

Burgos era una importante sede de servicios administrativos, pero no puede olvidarse el carácter industrial de la ciudad, que alcanza un cierto nivel de desarrollo después de la Guerra Civil. En una primera fase de industrialización en los años 40 y 50 Gonzalo Andrés señala una concentración de industrias textiles, entre las que destacan la Sedera (SESA), que construye una barriada propia para su elevado número de trabajadores, Fabril Sedera, Renedo, Indupisa, etc. La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre crea en Burgos una factoría, que todavía se mantiene, para fabricar papel moneda y timbrado. La principal empresa privada será Cellophane Española. En el sector de alimentación existían diversas factorías galleteras y chocolateras. De los dueños de Galletas Loste nacería la principal empresa alimentaria, Campofrío. La ciudad de Burgos en 1950 tenía una población de 61.789 habitantes.

En la década de los años 60 la empresas de Nicolás Correa, Taglosa e ISSA siguen enriqueciendo el panorama industrial burgalés. A partir de 1959, el Plan de Estabilización Económica genera un impulso liberalizador que favorece la importación de maquinaria agrícola y genera emigración en zonas rurales. La liberalización permite la implantación en España de centros de producción industrial de capital europeo o mixto (socios españoles y extranjeros). El 24 de enero de 1964 el Gobernador civil Eladio Perlado y el Alcalde Honorato Martín Cobos anunciaron la creación de dos polígonos industriales, el de Villayuda y el de Villalónquejar, al este y al norte de la ciudad, ocupando terrenos de varios pueblos o pedanías (Gamonal, Capiscol,  Villagonzalo, etc.).

Gamonal-Villayuda, uno de los primeros emplazamientos industriales del Polo de Desarrollo a partir de 1964 (foto: Alberto Rodrigo/Diario de Burgos)

El desarrollo en Burgos de nuevas empresas y el abandono del medio rural multiplicarán la población, que alcanzará en 1970 los 116.797  habitantes, el doble de 1950. Los nuevos habitantes necesitarán también nuevas viviendas asequibles. Burgos había crecido absorbiendo pequeños municipios como Villalonquéjar, en el siglo XIX, o Villayuda, ya en el siglo XX. En 1955 fue anexionado el ayuntamiento de Gamonal y en 1969 el de Villafría. En un proceso bien descrito por el geógrafo Gonzalo Andrés, la protección de un centro histórico relativamente poco alterado coexiste con la creación de barrios populares, como Gamonal y Capiscol, en donde se aglomeran con altas densidades y escasos servicios las promociones de viviendas protegidas. Estas albergarán a los trabajadores de las nuevas industrias, tal y como antes se habían creado las barriadas de la SESA, Yagüe, Illera, casas de sindicatos en Reyes Católicos, etc.

Los cambios económicos, urbanísticos y demográficos alumbrarán el nacimiento de nuevos servicios. En julio de 1960 se creará en Burgos el Hospital de Referencia del Seguro Obligatorio de Enfermedad, que recibirá el nombre de uno de los prohombres franquistas más vinculados a Burgos, el general Juan Yagüe, aunque popularmente será siempre conocido como “Las Trescientas Camas”, aludiendo a la capacidad de la institución. Para llevar la contabilidad de la institución el Instituto Nacional de Previsión (INP) designó a Esteban Granado, un interventor de colaboradoras y empresas.

El Colegio Universitario Adscrito de Burgos fue inaugurado el 11 de octubre de 1972 por el rector de la Universidad de Valladolid, José Ramón del Sol, el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, Federico Trillo-Figueroa. El CUA fue dirigido por Ángel Alberola Figueroa (foto: Fede/Diario de Burgos)

Y en octubre de 1972 se creará en Burgos el Colegio Universitario Adscrito (CUA), en un acto que contó con la presencia del rector de la Universidad de Valladolid y del Gobernador Civil Federico Trillo Figueroa. Burgos ya contaba con una Academia de Derecho, regentada por la Compañía de Jesús, y con una Escuela Técnica de Aparejadores, que alcanzó un elevado número de alumnos, sobre todo de origen vasco. El CUA dependerá de un Patronato en el que participaban la Diputación Provincial, la Cámara de Comercio y la Caja de Ahorros Municipal, que asumía la representación del Ayuntamiento. En lo académico la institución dependía de la Universidad de Valladolid. El CUA impartía los estudios de Ciencias Químicas y Físicas, y de Filosofía y Letras, en sus vertientes de Filología y de Geografía e Historia. Los cursos impartidos inicialmente eran los tres primeros y luego se prolongaron hasta los cinco años, si bien la especialidad debía completarse en Valladolid. Así pues, la ciudad capital administrativa se complementó con importantes núcleos obreros y universitarios.

4. Los comienzos en Burgos: La reconstrucción del PSOE y la UGT

En 1974 un grupo de militantes de avanzada edad encabezados por el asturiano Manuel Canto Solís mantenían la estructura socialista burgalesa. Cabe recordar a otras personas, como Eduardo Calderón y Ricardo Heras, padre. Canto, que había sido detenido varias veces por críticas a los jerarcas del sindicato vertical, y sus compañeros centraban su actividad en la ayuda a los presos políticos, sobre todo socialistas, del Penal de Burgos. En aquel momento, los documentos de las organizaciones clandestinas (UGT, PCE) cifraban en más de 300 el número de presos políticos en el Penal. Tras el Congreso de Suresnes la agrupación dirigida por Canto se mantiene en el sector histórico del PSOE, salvo algunos que, aun acatando el resultado de Suresnes, participarán en la construcción del PSOE “renovado”.

Manuel Canto Solís (1900-1994)(foto: Fundación Pablo Iglesias)

Uno de los que ayudaba a los presos políticos era un librero burgalés, Esteban Granado. Granado, del que hemos mencionado su trabajo en el INP. Participaba en la librería familiar creada por su padre, Octavio Granado Bombín, un secretario de ayuntamiento depurado y embargado por el franquismo. Con la ayuda de sus excolegas secretarios Granado Bombín había creado una imprenta, de la que nacería la librería. Así como su padre era republicano, Esteban Granado se vinculó durante los años 50 al Partido Comunista de España, en el que realizaba tareas de formación y de ayuda a los presos del Penal, lo que le puso en contacto con los socialistas. Granado creó con amigos y conocidos una red de apoyo a los presos políticos, que facilitaba comida a las familias que malvivían en Burgos para estar cerca de sus seres queridos y, por otro lado, recogían dinero con trabajos esporádicos. La expulsión del PCE de Fernando Claudín y Jorge Semprún primero y después la invasión de Checoslovaquia por las tropas rusas desvincularon a Granado del PCE.

A mediados de los años 60 tiene lugar una serie de huelgas y conflictos sociales en las fábricas de Burgos, similares a los que suceden en otros lugares de España. Algunos tendrán consecuencias en la reconstrucción de la Agrupación Socialista, porque las personas implicadas acabarán recalando en la UGT y el PSOE. El primer antecedente podría ser la primera de las huelgas masivas en 1962, al calor de la huelga de la minería asturiana: el paro de las 400 trabajadoras de Plastimetal, que interrumpen el trabajo en demanda de equiparación con los varones y mejoras salariales. Las mujeres de la “Plasti” intentaron, sin éxito, convencer a sus compañeros masculinos (300), menores en número, burlándose de su virilidad y reclamando que se unieran al conflicto, pero los hombres, aprendices y trabajadores, no las secundaron.

El gobernador civil se reunió con una comisión de las huelguistas, pero acabó apostando por la represión. Las organizadoras son detenidas y golpeadas por la policía. Marcadas por el estigma de trabajadoras conflictivas deberán abandonar la ciudad. Alguna de ellas se exiliará, como Amelia Martínez Quintanilla. Plastimetal es una empresa importante en la formación de los trabajadores burgaleses, que frecuentemente aprenden los rudimentos de diversos trabajos de mecánica o soldadura y luego buscan otros empleos mejor remunerados en otras empresas. Algunos de los aprendices varones de Plastimetal, avergonzados, impulsarán luego protestas obreras en otras empresas burgalesas.

Al calor del Vaticano II aparecerán grupos obreros confesionales como la Juventud Obrera Cristiana y la Hermandad Obrera de Acción Católica. Las vinculaciones de muchas empresas burgalesas con el País Vasco explican la aparición en Burgos de grupos de cristianos que acaban constituyendo nuevos partidos comunistas: en Burgos el Movimiento Comunista de España y en Miranda de Ebro la Organización Revolucionaria de Trabajadores.  Bien por la actividad de los grupos cristianos, bien por la influencia de universitarios que compaginan trabajo y estudios o por recuerdos históricos del movimiento obrero, presente en las familias con personas fallecidas o represaliadas en la Guerra civil, en las fábricas burgalesas vuelven a estar presentes los grupos de oposición a la dictadura.

Los conflictos en las fábricas acaban generando una coordinadora clandestina de representantes de los trabajadores, la mayoría miembros de Comisiones Obreras. Algunos de sus integrantes se abren a conocer la trayectoria de la UGT. Hay quien proviene de organizaciones cristianas y otros han militado en el Partido Comunista de España o en el Partido Comunista de España (Internacional), escisión izquierdista que acabará denominándose Partido del Trabajo y que tendrá un número elevado de miembros en Burgos.

Varias circunstancias favorecen los primeros contactos con las organizaciones socialistas. Las movilizaciones de Fasa en Valladolid cuentan con la presencia de UGT; en Burgos, además, está realizando el servicio militar un miembro de las Juventudes Socialistas de Álava, Pedro Viana, “Gora”, que establece un nexo de unión con los socialistas vascos, de modo que miembros de la coordinadora acuden a reuniones en Bilbao y San Sebastián con dirigentes del PSOE y la UGT.  A finales de 1974 tienen lugar varios incidentes en  Firestone Hispania (en la actualidad Bridgestone) y la UGT propone asistencia jurídica laboral de un abogado sevillano, Felipe González, que acude a Burgos dejando una magnífica impresión. Ya era Secretario General del PSOE y había deslumbrado con su oratoria a los laboralistas vascos de Bilbao. La huelga concluirá con el despido de 60 trabajadores, que inicialmente no son readmitidos pese a la declaración de despido improcedente; pero luego la empresa accederá a su readmisión y a la equiparación salarial.

Manifestación de solidaridad con la huelga de Firestone en 1975 (foto: Juan Pablo Pastor)

Los trabajadores de la coordinadora están dispuestos a dar el paso de reconstruir las organizaciones socialistas, la UGT y el PSOE, pero necesitan una persona que pueda liderarlos en un mundo político cada vez más complicado.  La Librería Granado es un punto de encuentro para la izquierda burgalesa. Por ello, las visitas policiales, intentando encontrar libros prohibidos, darán paso a dos atentados con bombas incendiarias que destruyen parcialmente la librería, en los mismos momentos en que menudean los atentados a otras librerías en Madrid, Barcelona y Bilbao.

Los trabajadores que aspiraban a reconstruir el PSOE y la UGT se dirigen a Granado y para sondearle utilizan una persona que le había conocido en la prisión de Burgos en sus labores de ayuda a los presos políticos, Enrique Múgica, que precisamente durante su estancia en la ciudad había abandonado la organización comunista y entrado a formar parte del PSOE. Múgica se desplaza a Burgos, visita en su domicilio a Granado como miembro de la Ejecutiva socialista elegida en Suresnes en el pasado octubre. La contestación de Granado es elocuente: “Hace mucho tiempo que me considero dentro de la disciplina del PSOE y la UGT”. Los socialistas burgaleses ya tienen su dirigente; a mediados de noviembre de 1974 se reconstruye formalmente la agrupación del PSOE (renovado) y de la UGT. En torno a Granado figuran los hermanos Herrero, Isaías y Juan, la mujer de este último, Milagros Terrados, Constantino Rubio y Asunción Benito, María Jesús Talamillo, Aurelio Rubio, Pedro Díez, Luis Escribano y Alberto Hoyos.

De los colectivos que confluyen en la creación del PSOE renovado el más significativo es el de los trabajadores de la coordinadora de empresas; el proselitismo de los asistentes a las primeras reuniones irá expandiendo la organización. De las reuniones, dedicadas a cuestiones de agitación, propaganda y expansión, cabría destacar que se celebraban con un sentido algo primario de la clandestinidad. El que tuvieran lugar en casa de uno de los asistentes no impedía que después se estableciera una compleja parafernalia de pseudónimos no demasiado imaginativos.

Desde el punto de visto del análisis sociológico, puede señalarse que la composición de la renovada Agrupación Socialista de Burgos a comienzos de 1975 está muy desequilibrada en cuestión de sexo, con claro predominio de los varones, pero más equilibrada en razón de la edad. En el análisis por oficio predominan claramente los trabajadores industriales y de servicios, así como los profesores, además de un número reducido de funcionarios administrativos y algunas enfermeras (el primer médico será Pedro Díez Labín, que acabará siendo candidato a la Alcaldía de Burgos). La reconstrucción de las organizaciones socialistas es, como se sostiene en el título de este trabajo, un logro del movimiento obrero con algunos protagonistas individuales. Debido a la falta de profesionales, salvo profesores, cuando se busca una tapadera como “Asesoría Jurídica” (sita en un segundo piso de la calle San Cosme) el titular tuvo que ser el riojano Javier Sáenz Cosculluela.  Los primeros abogados en los registros son Pedro Torres y Rosa Manzano, provenientes de Aranda de Duero. Entre las personas que van afiliándose en los pueblos de la provincia aparecen agricultores, todos vinculados al PSOE y a la UGT por la presencia de familiares en las organizaciones durante los años previos a la Guerra Civil; el primero,  el arandino Marcos Yllera.

Lo llamativo de este proceso fundacional, en relación con otros de las mismas fechas, es sin duda el claro protagonismo del movimiento obrero en la reconstrucción, hasta el punto de que, como comentaremos más adelante, durante casi seis meses la organización creada es a la vez estructura del partido, el PSOE, y del sindicato, la UGT. Mientras que en otros lugares las organizaciones socialistas se vinculan a las universidades, en Burgos el principal nexo son las fábricas industriales donde trabajan la mayor parte de los fundadores.

Asamblea durante la huelga de Michelin en Aranda de Duero, que se prolongó durante 90 días entre febrero y mayo de 1976 (foto del blog contandolossesenta)
 5. Las primeras tareas de los socialistas 

a) Agitación y propaganda Las primeras actuaciones de la naciente organización socialista burgalesa fueron la consolidación orgánica y la ampliación de sus efectivos, con tareas de propaganda en fechas señaladas, que provocarían algunos arrestos policiales. Se suele decir que en 1975, cuando muere el general Franco, existía cierta tolerancia con las organizaciones socialistas. En absoluto. En las manifestaciones los militantes socialistas eran detenidos como los demás y con frecuencia la detención era seguida de una multa. En el 1º de mayo de 1975 fueron detenidos Isaías y Juan Herrero, posteriormente sancionados. El 1º de enero de 1976 es detenida, y también multada, Asunción Benito; en ambos casos por lanzar octavillas de propaganda de la Unión General de Trabajadores. Las multas oscilaban entre las 20.000 y las 30.000 pesetas, entonces una cantidad muy superior a un sueldo medio. Las labores de propaganda tenían la máxima prioridad y fueron encargadas a Aurelio Rubio y a Javier Santos. La “vietnamita” (multicopista) donde se confeccionaban octavillas, pegatinas y hojas volanderas comenzó su andadura en un piso de la carretera de Poza, oculta en el cuarto de baño. El seguimiento policial obligó a que fuera trasladada a una casa del barrio de Cortes, sede de un grupo de montañeros. Hasta la legalización del partido la actividad difusora de la organización burgalesa fue intensa.

b) El sindicato. En los primeros momentos de la reconstrucción socialista había una estructura única UGT–PSOE, con afiliados indistintos y un único Comité. Cuando los representantes burgaleses comienzan a acudir a convocatorias nacionales de ambas organizaciones ya se les indica, en términos imperativos, la necesidad de separar la UGT y el PSOE con órganos de dirección y planes estratégicos diferentes. Esta “unicidad” será especialmente perjudicial para la UGT. Comisiones Obreras, la otra gran organización sindical antifranquista, se amparaba en la aceptación de las elecciones sindicales y en un aparente apoliticismo, mientras que la UGT llevaba el marchamo socialista como seña de identidad.

En un primer momento, además, en CC.OO. confluían todos los militantes de los partidos comunistas presentes en Burgos. Después del periodo abordado en este documento el PCE (i), ya Partido del Trabajo, creará una organización propia, la Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores, y  la ORT, el Sindicato Unitario. En cuanto al Movimiento Comunista constituirá, dentro de Comisiones Obreras, la Corriente Sindical de izquierda. Ni siquiera los anarquistas se libran del virus del sectarismo: los militantes que reivindican el sentido histórico de la Federación Anarquista Ibérica reconstruyen la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Los anarcosindicalistas menos nostálgicos constituyen la Confederación General del Trabajo (CGT). Pero el marchamo de independencia de CCOO posibilitara que supere a la UGT en número de delegados sindicales en Burgos. Todo ello sin perjuicio de que en los años 70 hubiera varias huelgas exitosas dirigidas unitariamente, como la primera huelga de la construcción en 1976, que se salda con la firma de un convenio provincial con un  salario mínimo de diecinueve mil pesetas netas, cantidad llamativa para la época.

En todo caso, frente a CCOO, que había participado en las elecciones sindicales y se presentaba con una cierta continuidad democrática respecto del antiguo sindicalismo vertical, UGT aparecía como una organización socialista. Algunas huelgas habían dado visibilidad a militantes de UGT, pero en aquellos días la actualidad se difuminaba rápidamente. Al acto de presentación de CC.OO. acudieron dos mil personas. La  presentación de la UGT, en un local cedido por una parroquia de Gamonal, congregó sólo a doscientas. Únicamente el ímprobo trabajo de los organizadores de la UGT en varias huelgas del metal consolidó a esta organización como sindicato representativo de miles de trabajadores, pero esto sucederá más tarde.

Información sobre la huelga de Firestone Burgos en el boletín de la Federación Nacional de los Trabajadores de la Industria Química de UGT de agosto-septiembre de 1975 (foto: Todo Colección)

c) El movimiento estudiantil. Entre los estudiantes de las Juventudes Socialistas 1975 será el año del despertar de su movimiento en Burgos. Durante 1974 tuvieron lugar graves incidentes estudiantiles en Valladolid, protagonizados por las Asambleas Democráticas de Estudiantes, un movimiento auspiciado por militantes de la Joven Guardia Roja (del Partido Comunista de España, internacional) que tuvo repercusiones en Burgos.

La Brigada Político Social franquista, que seguía la pista de los militantes comunistas, detuvo la Nochebuena de 1974 a siete de ellos. El presunto líder de la célula, José Luis Cancho, es arrojado por la ventana del tercer piso de la comisaría, lo que le produjo graves lesiones. Junto con otros seis estudiantes es condenado por el Tribunal de Orden Público en enero (permaneciendo en la cárcel cuatro meses). Pocos días después, un concierto de la cantante Elisa Serna acaba con un encierro en demanda de la libertad de los condenados. En febrero, el rector José Ramón del Sol había tenido un incidente tumultuoso en su clase de 5º curso de Medicina, hasta entonces libre de tensiones. Como consecuencia de la extensión de las movilizaciones estudiantiles, el rector propuso al Ministro de Educación, Cruz Martínez Esteruelas, el cierre de la Universidad de Valladolid, que éste decretó al instante.  El cierre ocasionó una marejada de incidentes en todo el ámbito de la Universidad, a la que estaba vinculado tanto el recién nacido Colegio Universitario Adscrito de Burgos de Burgos como la Academia de Derecho. Para solidarizarse con los compañeros universitarios de Valladolid, los estudiantes del Colegio Universitario Adscrito de Burgos realizan algunos paros, que se extienden al Instituto Diego Porcelos, único existente en Burgos, donde alumnos de COU abandonan las clases, y recorren otros centros de enseñanza con pretensiones de ampliar la revuelta.

El movimiento, también promovido en Burgos por las Asambleas Democráticas de Estudiantes, tiene un éxito impensable. Es la primera vez que, convocados por organizaciones antifranquistas, centenares de estudiantes de Universidad y Enseñanza Media abandonan las clases. La policía parece desconcertada por el hecho de que los estudiantes de Burgos se hayan incorporado a las movilizaciones políticas, Una manifestación de protesta por el cierre (“Dimisión Rector, Apertura Facultad” son los lemas coreados) es inicialmente tolerada y disuelta a los 20 minutos. Diversas sentadas en la Catedral de Burgos y saltos de protesta dejan un rastro de detenidos, que se acompaña de expulsiones por siete días de los centros de enseñanza. Aunque en el CUA la dirección no tiene demasiado interés en agitar la situación, en enseñanza media el director del Instituto “Diego Porcelos” propone al final del curso académico la expulsión de media docena de estudiantes, (entre ellos el firmante de este texto) identificándoles como los dirigentes de las movilizaciones. Solo una carta de protesta, firmada por el jefe de estudios, José Ramón Caneda, y varios profesores (Tino Barriuso, Emiliano Ridruejo, Pilar Rojo, Julia Castrillo y otros) disuade al sector más franquista del profesorado de continuar con las represalias.

Manifestación en Gamonal contra el paro y la carestía de la vida el 10 de septiembre de 1976 (foto incluida en el libro de Mª Ángeles González delgado Una lucha de Mujeres, Ayuntamiento de Burgos/Junta de Castilla y León, 2021)

d) El desarrollo del movimiento vecinal. Otro de los ámbitos de trabajo político consiste en la promoción de las actividades del movimiento vecinal. En el barrio de Gamonal varios activistas antifranquistas crearon la asociación “Todos Unidos”, que denunciaba el pésimo estado de las calles del barrio. En 1975 estaban casi todas sin asfaltar, siendo emblemático el caso de la avenida Eladio Perlado (hoy Derechos Humanos), en donde la ausencia de asfaltado coexistía con sistemáticas inundaciones por atascos en las tuberías. La continua actividad del movimiento asociativo conseguiría que todos los grupos políticos llevaran en sus programas electorales en las primeras elecciones municipales el asfaltado de estas calles, que comenzó en 1979.

La actividad del movimiento ciudadano continuó en 1976 con una campaña bajo el lema ”Salvemos Fuentes Blancas”, intentando evitar un trazado de la autovía de circunvalación que segregaría este parque del núcleo urbano. Se creó una Comisión Ciudadana de profesionales (arquitectos, aparejadores, abogados), cuyos miembros más conocidos acudieron dentro de la candidatura del PSOE en las primeras elecciones municipales. El PSOE y el PTE realizaron conjuntamente una campaña de protesta y, bien fuera por esta campaña o por lo absurdo del proyecto, éste acabó abandonado poco después de las elecciones municipales democráticas de 1979.

e) El incipiente sentimiento autonomista. En el trabajo político más ideológico cabe señalar que en los primeros albores de la democracia ya se planteaba la necesidad de una configuración territorial del Estado que ampliara a todos los territorios de España la descentralización otorgada por la IIª República a las nacionalidades históricas. Grupos conservadores crearon la Alianza Regional de Castilla y León, dirigida por Gonzalo Martínez Díez, catedrático de Derecho en la Universidad de Valladolid, abarcando las nueve provincias actuales de Castilla y León más Cantabria. Desde la izquierda se replicó con la creación del Instituto Regional de Castilla y León en enero de 1976, en una reunión en la que participaron Miguel Delibes, Luis Martín Santos, Agustín Delgado, Fernando Manero, Isaac Aragón, José Manuel García Verdugo, burgaleses o residentes en Burgos. Algunos de los constituyentes del IRCL, como Lorenzo López Trigal, José Castro Rabadán o el propio Demetrio Madrid (que será el primer Presidente de Castilla y León) nutrirán las candidaturas del PSOE en las primeras elecciones autonómicas.

José Luis Martín, catedrático de Historia Medieval de Valladolid, y el jurista segoviano Carlos Carrasco dirigirán las primeras tareas del IRCL, entre las que destaca la primera convocatoria, todavía clandestina, de conmemoración de la batalla de Villalar en este pueblo castellano, el 23 de abril de 1976. La discusión regionalista era ya entonces muy intensa en Burgos. Un escrito bastante demagógico de la Alianza Regional de Castilla y León fue contestado en el Diario de Burgos por Esteban Granado, una persona por lo general moderada y reflexiva, con un título contundente: “Unos insolventes temerarios”.

La Guardia Civil “invita” a disolverse a los asistentes a la concentración organizada por el Instituto Regional Castellano-Leonés en Villalar el 25 de abril de 1975 (foto: Archivo de El Norte de Castilla)

f) El juego de alianzas. El trabajo político de la renovada organización socialista reproduce en el ámbito burgalés las alianzas partidarias acometidas en el nivel nacional. El Partido Comunista de España había presentado en julio de 1974 la Junta Democrática de España, en la que participaban el Partido Socialista denominado “del interior”, dirigido por Tierno Galván (con la renovación del PSOE pasará a denominarse Partido Socialista Popular) y personas vinculadas en su momento al Consejo de Don Juan de Borbón, como Rafael Calvo Serer, miembro del Opus Dei y exdirector del diario Madrid, el abogado Antonio García Trevijano, y José Vidal Beneyto, sociólogo que participó también en el llamado “contubernio de Munich”.

En Burgos, la Junta Democrática, en el momento de su constitución, contó con la participación de Luis Martín Santos, filósofo, y de José Manuel García Verdugo, que luego sería Senador por UCD y Presidente del Ente preautonómico de Castilla y León, además del respaldo del PCE y del PTE. En junio de 1975 el PSOE crea en el ámbito nacional la Plataforma de Convergencia Democrática, asociando a dos grupos maoístas, la Organización Revolucionaria de Trabajadores y el Movimiento Comunista de España, así como la Unión Socialdemócrata de Dioniso Ridruejo y la Izquierda Democrática de Ruíz Jiménez. En el ámbito burgalés, Junta y Plataforma competirán mucho menos que en el nacional, y la fusión de las dos estructuras en una, Coordinación Democrática (marzo 1976), dejó fuera a personalidades sin afiliación en beneficio de las organizaciones políticas. Pero en aquel momento, muerto ya el dictador y abriéndose paso la ruptura pactada con el Gobierno Suárez, con la legalización del partido el peso político del PSOE era superior que el del resto de las organizaciones de izquierda, aunque éstas fueran más numerosas en afiliados.

g) Bautismo de fuego. Si hubiera que señalar un hito en la época descrita sería el de la primera movilización socialista nacional, en la que participa de forma expresa y numerosa la agrupación socialista de Burgos. El 9 de diciembre de 1975 se cumplían cincuenta años de la muerte del fundador del PSOE, Pablo Iglesias Posse. Para conmemorar su figura, la Comisión Ejecutiva Federal convoca una concentración en el cementerio de La Almudena de Madrid, a la que asisten miles de socialistas, entre ellos varios burgaleses, siendo detenidos por la policía de Arias Navarro muchos de ellos, como Tino Rubio, Esteban Granado, Luis Escribano, José Granado o Raquel López. Este acto marcó los estertores de la represión franquista sobre los socialistas.  

Candidatura del PSOE por la provincia de Burgos en las elecciones generales de 1977 (foto: Todo Colección)
6. ¿Cómo han influido los orígenes del PSOE en Burgos?

a) Desde el punto de vista político, la unicidad político-sindical marcará las pugnas internas del PSOE durante los primeros veinte años de democracia. Durante este periodo los grupos internos del PSOE se denominaban por referencia con el sindicato. Los afiliados más cercanos a las posiciones de la organización sindical, “los de la UGT”, constituían una corriente más tradicional y apegada a los primeros afiliados del PSOE reconstituido, mientras que los más distantes del sindicalismo deseaban ampliar y moderar el discurso socialista. La llegada al Gobierno de Felipe González abrió un paréntesis de tranquilidad, que desapareció con el enfrentamiento abierto de las cúpulas nacionales de la UGT y del PSOE. Cuando la tensión fue más extrema, hubo un limitadísimo intento de constituir en Burgos la corriente “Democracia socialista”, que dirigía Ricardo García Damborenea, pero fracasó. Esta dicotomía se ha ido atenuando hasta desaparecer casi por completo. En todo caso, los orígenes predominantemente obreros del PSOE burgalés marcan una diferencia con lo sucedido entonces en otros territorios.

 b) Desde el punto de vista de la sociología electoral, la impregnación obrera del primer PSOE se ha traducido en una relevante fuerza electoral del partido en los barrios de trabajadores industriales de las empresas radicadas en Burgos. Las secciones electorales de estos barrios siempre han sido las que otorgan al PSOE su mejor resultado en las convocatorias electorales.

c) Hay una clara continuidad política entre los primeros socialistas y la representación institucional. Los primeros nombres de afiliados nutrirán las candidaturas socialistas en las diferentes convocatorias electorales. Esteban Granado y Juan José Laborda serán los primeros representantes del PSOE en el Congreso y en el Senado. Federico Sanz y Luis Escribano sustituirán a Granado en 1982, cuando éste pase al Tribunal de Cuentas. Aurelio Rubio será candidato del PSOE a la Alcaldía en 1979 y 1983. Luis Escribano, Alberto Hoyos, Tino Rubio y Rosa Manzano serán elegidos como concejales entonces y luego lo serán en diferentes momentos Antonio López Iñiguez, Asunción Benito y otros. Daniel de la Iglesia será procurador en las Cortes de Castilla y León durante la primera legislatura autonómica.

d) La influencia de Esteban Granado en la vida interna y en la cultura del PSOE burgalés ha marcado sin duda algunas características del partido. Un cierto sentido puritano de la honradez personal tal vez haya surtido una benéfica influencia en la práctica ausencia de casos de corrupción entre los socialistas burgaleses.

Manifestación celebrada en Burgos (1978) a favor de la autonomía para Castilla y León (foto: Fede/Ical)
Anexo I : Los fundadores del PSOE

 Sin afán taxonómico, entre otras razones porque las personas son captadas para las organizaciones socialistas por lazos familiares, de amistad y de trabajo compartido que se entrecruzan, podemos situar a las personas integrantes del PSOE y la UGT de Burgos en 1975 en diferentes grupos, con un núcleo fundacional muy reducido e integrado por personas ya mencionadas. Durante 1975 y primeros meses de 1976 podríamos distinguir los siguientes grupos de personas, muy interconectados entre sí:

a) Los trabajadores de las empresas. En Inoxa Pedro Díez Ruíz, Antonio López Íñiguez, Jesús García e Isaías Herrero, proveniente de Frío Burgos, dónde conducía camiones (de ahí su apelativo). En Firestone, Juan Herrero, Ángel Porres, Esteban Ochoa, Jesús Delgado. En Vichy María Jesús Talamillo, Dolores Bueno, Rosario Téllez, Yolanda Bueno. Constantino “Tino” Rubio en Maga (despedido de GEA). Otros nombres: Asunción Benito, Milagros Terrados (enfermera del Hospital General Yagüe), Manolo Casado, Javier A. Santos (Zardoya Otis), Julio Olalla, José Manuel Vesga, Carmelo Tejedor, Victor Encinas, Mari Carmen Barrio (comercio), Eusebio García, Silvano Santamaría, María Ángeles Arribas Cabañes, Gregorio Sedano, Daniel Gil, Rafael Prieto (trabajando en las obras de la autovía). Una persona muy relacionada con todos ellos desde el primer momento fue Aurelio Rubio.

b) Los clientes de la Librería Granado, y amigos de Esteban: Daniel de la Iglesia (residente habitual en Paris y exmilitante de Acción Comunista), Francisco Tobar (compañero de trabajo en el INP), Adrián Gil Cembrero (vendedor de maquinaria agrícola), Juan Antonio Bonilla (sastre), Corona Ortiz, Alberto Campos, Enrique López y Jesús Angulo, funcionarios. Muchos de ellos han aportado tiempo, trabajo y dinero a la red de apoyo a las familias de los presos, como algunos agricultores, entre otros Román Prieto.  

c) Los profesores. Del centro de Formación Profesional María Madre saldrán Luis Escribano y Alberto Hoyos, que luego afiliarán a Adela Moneo y Narcisa Gallo, trabajadoras del centro. Un vecino de Granado, Andrés Arce, maestro y luego inspector educativo. Juan José Laborda, un profesor del Colegio Universitario Autónomo de Burgos, antiguo dirigente del Sindicato Democrático de Estudiantes Universitarios, estará en este primer grupo;  en un momento posterior se afiliarán Federico Sanz y Juan José Molinero, otros dos profesores.

d) Los miembros de las Juventudes Socialistas que también ingresan en el partido: Juan Mª Mateos, Roberto Téllez, Margarita Mateos, Jesús Monje, Pedro Luis Gallo,  Raquel López, Raquel de Rioja, Roberto López, Francisco Javier Olea.

e) Los de la provincia. La reconstrucción de la organización burgalesa supone un faro al que dirigirse desde diferentes lugares de la provincia en los que el PSOE todavía no existía. En Aranda de Duero, el primer socialista en reagruparse fue Marcos Yllera, después Benedicto Gutiérrez, Rosa Manzano, Sergio Ballesteros, Juan Prats y otros más. En Miranda de Ebro el primer contacto anotado en la documentación es Julián Simón Romanillos, seguido de Luis Moro, María Luisa Fernández, Antonio Lete Montoya, Martín Villarejo Bravo; entre los veteranos mirandeses figura destacadamente Gonzalo Casanova. Desiderio San Millán de Frías, de Merindad de Montija, quien sirve de primer enlace con los compañeros del Valle de Mena, ya conectados por su relación con el PSOE de Vizcaya.  

f) Los veteranos. Van llegando al PSOE de Burgos personas que militaron en el partido durante el periodo republicano: Santiago Franco y Alfredo Gutiérrez Salas, que no siguen encuadrados en el sector histórico y optan por el “renovado”; Juan José Martínez, Pedro Fernández Cacho, Ángel Renuncio, Martín Guijarrubia, José Laura Cañete, Antonio Yagüe, Jesús Talamillo, Gregorio Mayoral, Alejandro Rincón Zapata, Julio Maté, José Domínguez Polo.

Anexo II. Estadillos de cotización usados a partir de 1976 en la Agrupación Local de Burgos del PSOE        

            

 

Referencias bibliográficas y testimoniales

Personas que han aportado al autor datos para este documento:

  • Constantino Rubio
  • Asunción Benito
  • Raquel López Sáez
  • Rosario Téllez
  • Luis Escribano
  • Jesús García Martín
  • Javier Ángel Santos Rueda.

Los ya fallecidos son Esteban Granado, Isaías Herrero, Aurelio Rubio, Daniel de la Iglesia, Adrián Gil Cembrero, María Jesús Talamillo, Román Prieto, Juan Antonio Bonilla y otros muchos.

En el capítulo 1 se han utilizado, además de las referencias personales del archivo de la Fundación Pablo Iglesias a Tomás Centeno, Enrique Tierno y otras personas citadas:

  • Temas para el Debate, número 117-118, “125 años de socialismo español”, Madrid, 2004.

En el capítulo 2, además de las noticias aparecidas en “Diario de Burgos” las referencias bibliográficas son:

  • Andrés López, Gonzalo y Pascual Ruíz-Valdepeñas,

Henar. “Las primeras fábricas de la ciudad”. Revista de Historia Industrial nº 32, Universitat de Barcelona. Año XV, Barcelona, 2006.

  • Censos de Población. Instituto Nacional de Estadística.
  • Andrés López, Gonzalo. La estructura Urbana en Burgos en los siglos XIX y XX. El crecimiento y la forma de Burgos. Caja Círculo, Burgos 2004.
  • Pérez Barredo, Rodrigo. “Las Trescientas Camas”. Diario de Burgos, 18 de abril de 2011.

El capítulo 3 usa una referencia a la huelga de Plastimetal en el semanario Le socialiste, editado en Paris en castellano (nº 26, de 1962). La información destaca su carácter femenino y evidencia la vinculación al movimiento socialista de sus organizadoras.

En los archivos de la UGT hay referencias a algunas huelgas y detenciones de la década de 1970. Sobre la huelga de Firestone hay una información somera en el “Anuario de Relaciones Laborales 1975”, de Jesús Montesinos, Marcos Peña, María Luisa Calvo, Eduardo del Campo, Roberto Carvallo. (Ediciones de la Torre, Madrid 1976).

Sobre las huelgas en Burgos, en general, he utilizado el capítulo “Incapacidad del Sindicato Vertical y auge del movimiento obrero 1962-1976”, del libro Conflictividad y movimientos sociales en Castilla y León del tardofranquismo a la democracia. Valladolid, Universidad de Valladolid, 2010, páginas 15 a 43. (Coordinado por Pablo García Colmenares, autor también del capítulo citado).

Algunos puntos sobre otros grupos antifranquistas ha sido recogidos de Jóvenes antifranquistas (1965-1975), de Eugenio del Río (Madrid, ediciones Catarata, 2023). Las referencias burgalesas pertenecen a los testimonios orales citados.

En el capítulo 4, las referencias al cierre de la Universidad de Valladolid proceden de “El Norte de Castilla”.  La detención de los estudiantes del PCE (i) y de la Joven Guardia Roja se citan en Presos del franquismo de la A a la Z. La represión de la dictadura (1963-1977), de Luis Puicercús Vázquez. (Editorial Txalaparta, Pamplona 2022).

La creación de la Alianza Regional de Castilla y León es consecuencia de la aparición del libro “Fueros sí, pero para todos”, de Gonzalo Martínez Díez. (Editorial Silos, Valladolid 1976). La creación del Instituto Regional de Castilla y León y de la propia Alianza Regional de Castilla y León están tratadas en Las primeras agrupaciones castellano-leonesas, de M. González Clavero. (Actas del III Simposio de Historia actual. Instituto de Estudios Riojanos. Logroño, 2002.

*Octavio Granado Martínez fue Senador por Castilla y León y Secretario de Estado de la Seguridad Social. Licenciado en Historia por la Universidad de Valladolid, es autor de diferentes publicaciones que van desde el fracaso escolar, la financiación de la sanidad, pensiones y Seguridad Social, servicios sociales o financiación autonómica. Como historiador, es autor de una biografía de Francisco de Enzinas y un texto sobre la Operación Mola, maniobras del Ejército franquista en 1971. Fue miembro de las Juventudes Socialistas desde 1975 y miembro del PSOE de Burgos desde 1976.

 Fuente: Conversación sobre la historia

Portada: foto de grupo de los refundadores del PSOE y la UGT en Burgos: en la fila de arriba, Esteban Granado, Pedro Díez. Aurelio Rubio, Isaías Herrero, Manolo Casado, Juan Francisco Herrero, Milagros Terrados. En la fila de abajo figuran Asunción Benito, Alberto Hoyos, Luis Escribano Jesús García Martín y Tino Rubio (archivo personal de Asun Benito y Tino Rubio)

Ilustraciones: Conversación sobre la historia

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