El silencio no detiene la ocupación y el genocidio de Gaza
Conversación sobre la historia
Omer Bartov es profesor de estudios del Holocausto y de genocidio en Brown University en Estados Unidos. Es uno de los principales expertos en genocidio a nivel mundial, según apunta en su sitio el Museo del Memorial del Holocausto de Estados Unidos.
El historiador es ciudadano israelí y estadounidense, y en la década del 70 fue soldado del ejército israelí.
Inicialmente Bartov no calificó como genocidio las acciones militares de Israel en Gaza tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Actualmente no duda en hacerlo y asegura que hay un consenso en ese sentido entre expertos de genocidio.
Bartov explicó a BBC Mundo por qué cambió su postura y las razones por las que la acción israelí en Gaza “no tiene equivalente” en la historia reciente. También reflexionó sobre algo que describe como “perturbador”: la indiferencia de muchos israelíes al sufrimiento de los palestinos.
Israel se enfrenta a una acusación de genocidio en la Corte Internacional de Justicia, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, tiene una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por supuestos crímenes de guerra.
Netanyahu considera las acusaciones de genocidio como “falsas” e “inaceptables”.
Boaz Bismuth, parlamentario israelí y leal a Netanyahu y sus políticas, argumenta:
“¿Cómo pueden acusarnos de genocidio cuando la población palestina creció no sé cuántas veces más? ¿Cómo pueden acusarnos de limpieza étnica cuando estoy moviendo a la población dentro de Gaza para protegerla? ¿Cómo puedes acusarnos cuando estamos perdiendo soldados para proteger a nuestros enemigos?”.
Israel lanzó una campaña militar en Gaza en respuesta al ataque transfronterizo de Hamás del 7 de octubre de 2023 que mató unas 1.200 personas y en el que otras 251 fueron tomadas como rehenes, según autoridades israelíes.
Desde entonces, los ataques israelíes mataron a al menos 54.470 personas, incluyendo más de 17.000 niños, e hirieron a más de 120.000 personas , según el Ministerio de Sanidad de Gaza.
A continuación, la conversación del Profesor Omer Bartov con BBC Mundo.

En los primeros meses tras el ataque de Hamás usted no usó la palabra genocidio para referirse a las acciones de Israel en Gaza. ¿Cuándo y por qué cambió su posición?
Cambié de opinión y pasé a pensar que Gaza es innegablemente un caso de genocidio a principios de mayo de 2024.
En noviembre de 2023 escribí que había evidencia de crímenes de guerra, posiblemente crímenes de lesa humanidad.
No estaba seguro aún de que hubiera suficientes pruebas de genocidio. Pero había indicios de que podría llegar a eso, porque había declaraciones con contenido genocida.
En mayo de 2024, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) entraron en Rafah y desplazaron a cerca de un millón de personas a la zona de Al-Mawasi, un área sin infraestructura junto al mar, esto pareció indicar que se trataba de una operación con intenciones genocidas, intenciones que ya se habían expresado en octubre de 2023.
El patrón que condujo a la operación en Rafah en mayo pareció indicar que no se trataba simplemente de una operación para, como afirmaban las FDI, destruir a Hamás y liberar a los rehenes, sino de una operación con la intención de hacer inhabitable a toda Gaza.
Desde entonces, la situación, por supuesto, se ha deteriorado considerablemente.
Llevan meses bloqueando Gaza, con la esperanza de que la gente muera o se vaya o sea aceptada en otro lugar. Como dijo el primer ministro Benjamin Netanyayu (en declaraciones en mayo de 2025 a un comité del parlamento israelí filtradas a la prensa) “nuestro único problema es encontrar países que los acojan”.
Ésta es claramente una operación cuyo objetivo es expulsar a toda la población de la Franja de Gaza.
En un artículo que usted escribió para el diario británico The Guardian en 2024 afirmó que “la escala de lo que están perpetrando las FDI en Gaza no tiene precedente”. ¿Puede explicar esto?
La única comparación posible es con la Nakba, es decir, la expulsión de los palestinos en 1948. En aquel momento unos 750.000 palestinos fueron expulsados de las zonas que se convirtieron en el Estado de Israel. Y murieron muchos miles de personas. Pero las cifras no fueron tan altas como ahora.
Obviamente la población es mayor ahora, pero las cifras actuales son absolutamente extraordinarias.
La destrucción es a gran escala. El tonelaje de bombas lanzadas sobre Gaza es mayor que el de las bombas lanzadas sobre ciudades alemanas durante la Segunda Guerra Mundial.
Yo he oído a reservistas israelíes que regresaron de Gaza y dijeron que lo que vieron les recordó a imágenes de Hiroshima. Y son soldados que participaron en esto. La destrucción específica, intencionada y deliberada de escuelas, de hospitales, de mezquitas, de edificios públicos, de universidades es absolutamente extraordinaria.
Cuando se considera la cantidad de periodistas que mataron, de personal médico, cuando se leen informes de niños que recibieron disparos de francotiradores en la cabeza o en el pecho*, incluso esta mañana leía otro informe sobre esto, es difícil encontrar una equivalencia para esto que ha ocurrido en un espacio tan pequeño con una población de más de dos millones de personas.
Solíamos pensar que lo que hicieron los rusos en Chechenia y Grozni era terrible. Pero esto es a mayor escala. Es difícil compararlo con nada. Para el siglo XXI, ciertamente no hay precedentes.
En Siria mataron al 2% de la población, pero eso ocurrió en 13 años. En Gaza ocurrió en varios meses. Esa cifra del 2% se alcanzó ya en el verano de 2024.

¿En qué medida ve en el caso de Gaza los elementos clave de la definición contenida en la convención sobre genocidio de 1948?
Existe una definición de genocidio: actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo específico, ya sea étnico o nacional, como tal.
En octubre, justo después del ataque y la masacre de Hamás del 7 de octubre, líderes políticos y militares israelíes hicieron declaraciones diciendo que eso era lo que querían hacer, querían destruir a Gaza. También dijeron que no había nadie en Gaza que no fuera responsable.
Así que la intención genocida fue expresada y ha sido repetidamente expresada. La pregunta es, ¿podemos ver un patrón de operaciones que muestre que esa intención se está implementando?
Ese patrón a estas alturas es absolutamente claro, porque podemos ver que lo que ha sucedido ha sido un intento concertado de hacer Gaza inhabitable para esa parte de la población palestina que vive ahí, de destruirla como grupo, destruyendo edificios, matando a un gran número de personas.
Estamos hablando de más de 53.000 personas muertas de las cuales la mitad son menores, y las cifras son probablemente mucho mayores que eso.
También vemos la destrucción de todo lo que permite a esa población, si sobrevive, reconstruirse como grupo, porque todo lo relacionado con su cultura, educación, salud y religión ha sido sistemáticamente destruido.
Lo que ocurre en Gaza se ajusta a la definición de genocidio de 1948, el intento de destruir a un grupo como tal.
Israel niega estar cometiendo genocidio en Gaza y dice que libra una guerra contra Hamás, a quien acusa de usar civiles como escudos humanos. ¿Qué responde usted a este argumento?
Un aspecto interesante es que todos usamos el término “guerra” porque no sabemos cómo llamar a lo que ocurre en Gaza de otra manera, pero en realidad no hay guerra. La guerra terminó, a más tardar, alrededor de junio de 2024. Desde entonces Hamás no ha librado nada parecido a una guerra contra las Fuerzas de Defensa de Israel.
Obviamente hay varios miles de hombres, en su mayoría jóvenes reclutados tras la muerte de muchos de los combatientes originales. De vez en cuando salen de un túnel y disparan algunos cohetes. Pero las FDI están usando tanques, artillería, aviones y barcos modernos para atacar Gaza. No están librando una guerra, sino una campaña de destrucción. Así que incluso llamarla guerra es totalmente inapropiado.
En cuanto a la afirmación de que Hamás usa a la población como escudos humanos, yo no soy partidario de Hamás, creo que Hamás fue una catástrofe para los palestinos y es una organización asesina. No hay forma de defender lo que hicieron el 7 de octubre. Pero luchan desde lo que era una de las zonas más urbanizadas y densamente pobladas del mundo. Si se lucha desde un lugar así esto se hace desde zonas con una gran concentración de civiles.
La ironía es que existe una gran cantidad de reportes en el sentido de que las Fuerzas de Defensa de Israel han estado utilizando a palestinos como escudos humanos en sus propias operaciones**, específicamente recogiendo a ancianos y jóvenes, vistiéndolos con uniformes de las FDI y enviándolos a túneles para volarlos por si acaso hay trampas explosivas. Esto ha sido ampliamente reportado.

En su artículo en el Guardian usted dice: “Como exsoldado de las FDI e historiador del genocidio, me sentí profundamente perturbado por mi reciente visita a Israel”. Y habla de la “total indiferencia de la mayoría de los israelíes ante lo que se hace en su nombre”.
Una encuesta reciente publicada en el diario israelí Haaretz afirma que el 82% de los israelíes está a favor de la expulsión de los palestinos de Gaza. ¿Podría explicar por qué habló de sentirse perturbado en su viaje a Israel?
Por un lado está lo que yo vi. Por otro la encuesta que usted menciona.
La mayoría de las personas con las que tengo contacto en Israel no son de derecha, no son colonos ni extremistas, sino personas que solían apoyar a la izquierda, liberales.
Esas personas quedaron tan conmocionadas y traumatizadas por lo ocurrido el 7 de octubre, sentían tanta inseguridad que simplemente no querían saber qué pasaba en Gaza. Si yo les mencionaba Gaza tendían a cambiar de tema. Estaban preocupados con su trauma. Y es cierto. Mucha gente, incluyéndome a mí, tiene familiares o amigos a los que mataron el 7 de octubre.
Eso fue en una visita en junio del 2024. Cuando volví a Israel en diciembre creo que más gente sabía lo que estaba pasando en Gaza; era imposible no saber, porque aunque los medios israelíes informan muy poco sobre la matanza en Gaza la información se filtra, incluso a través de publicaciones en redes sociales de los soldados israelíes.
Así que la gente sabía más qué estaba ocurriendo en Gaza, pero no les importaba más. En general, eran bastante indiferentes.
En cuanto a la encuesta, es devastadora. De hecho fue realizada por dos profesores israelíes que enseñan en Estados Unidos. Conozco a ambos y es una encuesta fiable que muestra que la gran mayoría de los israelíes querría ver a la población de Gaza transferida.
“Transferencia” es un término que se ha utilizado en Israel desde la década de 1930, desde antes de la creación del Estado, que significa “enviarlos fuera, no nos importa dónde estén”.
Así que un amplio 82% parece apoyar la transferencia, que constituye una limpieza étnica de la Franja de Gaza. Y creo que las cifras serían bastante altas si se les preguntara sobre Cisjordania, no solo sobre Gaza.
Usted menciona Cisjordania. ¿Cómo ve la situación allí, donde según la ONU desde enero de este año más de 40 mil personas fueron desplazadas y se anunciaron hace poco 22 nuevos asentamientos?
Lo que está ocurriendo en Cisjordania es el desplazamiento forzado de personas.
Mucho de esto sucede ahora bajo la sombra de lo que ocurre en Gaza, ya que la mayor parte de la atención se centra en Gaza.
También hay mucha violencia por parte de colonos respaldados por el ejército; muchas de las unidades militares se reclutan entre los propios colonos, por lo que no son más que colonos uniformados.
Hay pogromos allí semanalmente. Así que esta es la otra cara de la moneda: vaciar Gaza y luego gradualmente tomar más y más territorio en Cisjordania.
En el caso de los genocidios en Ruanda o en Srebrenica, en la exYugoslavia, no hubo países occidentales que armaran y apoyaran abiertamente a una parte. ¿Es Gaza un caso excepcional?
Esto se puede ver desde dos perspectivas. Mucha gente en Israel diría: ¿por qué se presta tanta atención a lo que hace Israel? Miren lo que hacen todos esos otros países. Miren lo que sucede en Siria, China, Rusia, Sudán, etc. Ese es el punto de vista israelí.
Pero Sudán, Rusia y China no están recibiendo armas, suministros ni cobertura diplomática de Occidente, mientras que Israel sí.
El 80% de las armas que se suministran a Israel proviene de Estados Unidos, gran parte del resto proviene de Alemania, y esos países ofrecen una cobertura diplomática. El Consejo de Seguridad no puede aprobar ninguna resolución porque Estados Unidos la vetaría.
¿Por qué lo hacen? Es una muy buena pregunta. ¿Por qué Israel puede actuar con impunidad a pesar de depender en gran medida de los países occidentales, de Estados Unidos y de Europa? Europa es su principal socio comercial, no Estados Unidos.
Es una pregunta compleja. Creo que esto, por cierto, está cambiando. Creo que a la larga Israel pagará un precio muy alto por lo que ha hecho. Pero eso no va a ayudar mucho a los palestinos; las personas que murieron han muerto. Y eso es irreversible.
En el caso de Europa, creo que tiene que ver con que Israel ha hecho todo lo posible para recordar a los europeos el Holocausto y para asegurarse de que aún tengan un sentimiento de culpa persistente por el genocidio nazi contra los judíos.
Y creo que en Estados Unidos, la influencia de Israel es enorme, no solo a través de la comunidad judía, sino también de otros grupos dentro de Estados Unidos que apoyan firmemente a Israel.
He dicho recientemente que el crédito que Israel ha estado utilizando, el crédito del Holocausto, se está agotando. Que ya no podrá utilizarlo como excusa no solo para lo que está sucediendo en Gaza, sino también para la ocupación y opresión de millones de personas durante décadas.

Usted dijo que Israel pagará un precio alto en el futuro. ¿Cree que habrá rendición de cuentas por lo que sucede en Gaza?
En primer lugar, la rendición de cuentas es clave, por supuesto. Porque si no hay rendición de cuentas, ¿por qué otros estados no sentirán que pueden hacer lo que quieran?
La gran tragedia aquí es que después de la Segunda Guerra Mundial, en gran parte debido a los crímenes nazis, se estableció todo un sistema de leyes internacionales para evitar que tales cosas volvieran a ocurrir.
Esta fue la supuesta lección del Holocausto. Ahora Israel está cometiendo crímenes masivos de genocidio en Gaza. Y alegar que el Holocausto es una especie de excusa para actuar de esa manera es en sí mismo terriblemente trágico.
¿Se exigirá responsabilidades a individuos? Espero que sí. Es muy difícil saberlo.
En mi opinión la principal rendición de cuentas tendrá lugar con lo que suceda a Israel mismo. Creo que va camino de perder a sus principales aliados en Europa Occidental. Está perdiendo el apoyo de la opinión pública sobre todo en Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, etc.
Eso tendrá consecuencias a largo plazo para el país, a menos que un nuevo liderazgo israelí, y especialmente los líderes europeos y estadounidenses, decidan imponer una solución política, porque no hay una solución militar a lo que estamos viendo ahora mismo.
Quiero preguntarle específicamente por la polémica entidad privada creada por Israel con apoyo de EE.UU. para distribuir ayuda, la “Fundación Humanitaria de Gaza”. Autoridades locales informaron de la muerte de decenas de personas en ataques israelíes cerca de los puntos de distribución.
Como historiador del genocidio, ¿qué siente al ver las imágenes de personas esperando desesperadamente recibir algo de comida?
Mire, he pasado gran parte de mi vida leyendo y escribiendo sobre crímenes, así que he estado expuesto a muchas imágenes de este tipo a lo largo de mi vida. Y debo decir ante todo, personalmente, como ser humano, que me resulta muy difícil incluso ver estas imágenes debido a la absoluta falta de humanidad, la absoluta crueldad, incluso la reacción “alegre” de las tropas israelíes, de los medios de comunicación israelíes, y yo veo esos medios todos los días. Es una sociedad que no puedo reconocer.
No es el país en el que crecí. Es algo que ha ido a lugares que nadie podría haber imaginado.
Así que, desde una perspectiva humana e individual me resulta muy difícil procesar esas imágenes. Pero detrás de esto hay una política. La derecha israelí, que en realidad también representa a Netanyahu, intenta crear en mi opinión una situación en la que la población muera de frío, hambre, enfermedades o desesperación, o bien huya, o se produzca un desastre humanitario tal que algún otro país diga: “Vale, nos haremos cargo de ellos si lo permiten”.
Es absolutamente claro. Israel fue presionado, así que ha ideado una forma en que parezca que proporciona alimentos, pero nunca son suficientes.
Entregan alimentos en muy pocos lugares para crear precisamente el tipo de caos que surgirá cuando se dice a gente que está muriendo de hambre que a diez millas de distancia, si corren lo más rápido posible, pueden conseguir una caja. Se genera desesperación, miedo y violencia.
Este sistema está diseñado para aparentar que Israel proporciona ayuda y al mismo tiempo agravar el desastre humanitario que está ocurriendo en Gaza. Y esto se hace con la cooperación de Estados Unidos. Algo que también me duele ver.

NRC, el periódico holandés, entrevistó a siete expertos en genocidio de seis países y todos afirmaron que Israel comete acciones genocidas en Gaza.
¿Diría que existe un creciente consenso entre expertos en genocidio en ese sentido?
Diría que sí. Obviamente hay algunos casos aislados pero con el tiempo se creó un consenso, y creo que la mayoría de los investigadores sobre genocidio dirían que esto es genocidio.
Aunque se creó un consenso entre investigadores de genocidio, a los investigadores que han dedicado su carrera a escribir sobre el Holocausto, que después de todo fue un genocidio, les ha resultado muy difícil, con algunas excepciones incluyéndome a mí, decir abiertamente que Gaza es un genocidio.
Ahora mismo existe una división entre investigadores de genocidio comparativo, y los investigadores del Holocausto en institutos dedicados a conmemorar y documentar el Holocausto, que se niegan a condenar lo que Israel está haciendo.
Conozco a muchas de esas personas desde hace mucho tiempo y eso para mí es extremadamente perturbador.
Si creemos en el principio de “nunca más” después del Holocausto es el momento de decir en relación a Gaza, “paren lo que están haciendo ahora mismo”.
Habiendo estudiado el genocidio y el Holocausto durante décadas, también como israelí y como exsoldado de las FDI, ¿cuál es su reflexión final sobre lo que está ocurriendo en Gaza?
El horror que estamos viendo ahora en Gaza es devastador, y al mismo tiempo predecible. Porque todo esto es, en última instancia, resultado de décadas y décadas de ocupación y opresión. Estamos hablando de un territorio, como dicen, desde el río hasta el mar, con el mismo número de judíos y palestinos. Siete millones de judíos, siete millones de palestinos.
Pero solo los judíos tienen el poder. Hay dos millones de palestinos que son ciudadanos israelíes pero de facto solo tienen derechos limitados. Hay tres millones de palestinos en Cisjordania que no tienen ningún derecho. Y hay dos millones de palestinos en Gaza que enfrentan un genocidio.
Y todo esto es resultado de la incapacidad del Estado de Israel para aceptar que debe encontrar una manera de convivir con los palestinos en esa tierra, de la manera que palestinos y judíos decidan que funciona para ellos. Ya sea un estado, dos estados, lo que sea.
Tiene que ver con la incapacidad de Israel de aceptar que es imposible continuar con este tipo de opresión y ocupación. Que solo generará más violencia y más desesperación. No solo para los palestinos, por supuesto, sino también para millones de israelíes que viven en un estado de miedo e inseguridad y cuya democracia desaparece día a día como resultado de esta prolongada ocupación.
También quiero mencionar que se ha intentado silenciar las críticas a las acciones de Israel calificándolas de antisemitas, y eso me parece muy inquietante porque lo que Israel está haciendo ahora mismo es el principal detonante del aumento del antisemitismo en todo el mundo.
Y la única manera de detener eso es cambiando esa política, no solo deteniendo la guerra en Gaza obviamente, sino resolviendo realmente esta terrible situación que gradualmente se ha convertido en lo que finalmente fue después del 7 de octubre.
Notas
*Testimonios de médicos publicados en medios como el New York Times o The Guardian contienen esas acusaciones. Las FDI afirmaron en declaraciones citadas por The Guardian que “rechazan completamente” las acusaciones de que sus francotiradores disparan deliberadamente contra civiles.
**En las acusaciones más recientes, tanto Associated Press como el diario israelí Haaretz publicaron informes sobre el uso de palestinos como escudos humanos. El ejército israelí negó las acusaciones y dijo que sus reglas prohíben esa práctica.
Fuente: “Solíamos pensar que lo que hicieron los rusos en Chechenia era terrible, pero lo de Israel en Gaza no tiene precedentes en el siglo XXI”: Omer Bartov, historiador israelí experto en el Holocausto, en BBC Mundo 9 de junio de 2025
Para leer más:
Soy un estudioso del genocidio. Reconozco cuando veo uno, por Omer Bartov, en The New York Times, 18 de julio de 2025. Extracto:
Mi conclusión ineludible ha llegado a ser que Israel está cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino. Como alguien que creció en un hogar sionista, vivió la primera mitad de su vida en Israel, que sirvió en las FDI como soldado y oficial y ha pasado la mayor parte de su carrera investigando y escribiendo sobre crímenes de guerra y el Holocausto, esta fue una conclusión dolorosa a la que llegué y a la que me resistí todo lo que pude. Pero llevo un cuarto de siglo dando clases sobre el genocidio. Sé reconocer uno cuando lo veo.
No es solo una conclusión mía. Un número cada vez mayor de expertos en estudios sobre genocidio y derecho internacional ha llegado a la conclusión de que las acciones de Israel en Gaza solo pueden definirse como genocidio. También lo han hecho Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para Cisjordania y Gaza, y Amnistía Internacional. Sudáfrica ha presentado una demanda por genocidio contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia.
La negación continua de esta designación por parte de Estados, organizaciones internacionales y expertos jurídicos y académicos causará un daño sin paliativos no solo a la población de Gaza e Israel, sino también al sistema de derecho internacional establecido a raíz de los horrores del Holocausto, concebido para impedir que vuelvan a producirse tales atrocidades. Es una amenaza para los fundamentos mismos del orden moral del que todos dependemos.
(…)
Algunos podrían describir esta campaña como un caso de limpieza étnica, no de genocidio. Pero existe una relación entre ambos crímenes. Cuando un grupo étnico no tiene adónde ir y está siendo desplazado constantemente de una llamada zona segura a otra, se le bombardea sin asedio y es privado de alimentos, la limpieza étnica puede transformarse en genocidio.
Así ocurrió en varios genocidios bien estudiados del siglo XX, como el de los herero y los nama en la África del Sudoeste alemana —ahora Namibia—, que comenzó en 1904, el de los armenios en la Primera Guerra Mundial y, de hecho, incluso en el Holocausto, que inició con el intento de Alemania de expulsar a los judíos y terminó con su matanza.
A día de hoy, solo unos pocos estudiosos del Holocausto —y ninguna institución dedicada a investigarlo y conmemorarlo— han advertido de que Israel podría ser acusado de llevar a cabo crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, limpieza étnica o genocidio. Este silencio ha puesto en ridículo el eslogan “Nunca más”, transformando su significado de una afirmación de resistencia a la inhumanidad dondequiera que se perpetre en una excusa, una disculpa, de hecho, incluso una carta blanca para destruir a otros invocando el propio victimismo pasado.
Este es otro de los muchos costos incalculables de la catástrofe actual. Mientras Israel intenta literalmente acabar con la existencia palestina en Gaza y ejerce una violencia cada vez mayor contra los palestinos en Cisjordania, el crédito moral e histórico del que el Estado judío ha hecho uso hasta ahora se está agotando.
El Informe de Francesca Albanese El País, 18 de julio de 2025
En su más reciente informe, la relatora denuncia a más de 60 compañías de todas partes del mundo por ser “cómplices” de “la maquinaria corporativa que sostiene el proyecto colonial israelí”. “Pude haber escrito este informe hace años: desde hace décadas que estas empresas sabían que Israel estaba violando los derechos de los palestinos. Pero ahora, muchas se han beneficiado del genocidio”, asevera. Entre las empresas mencionadas están las estadounidenses Blackrock y Vanguard (inversión); las colombianas Drummond y Glencore (carbón); y la española Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (transporte)
Puede que las ratas estén empezando a huir del barco del Genocidio, por Caitlin Johnstone, en el blog de Rafael Poch de Feliu, 13 de mayo de 2025 Extracto:
Tras año y medio de atrocidades genocidas, los consejos editoriales de numerosos medios de prensa británicos -The Financial Times, The Economist, The Independent, The Guardian- y algunas personalidades partidarias de Israel -el diputado conservador Mark Pritchard, el experto Shaiel Ben-Ephraim- se empezaron a pronunciar de repente contra la embestida de Israel en Gaza. ¿Estarían oliendo los canallas mediáticos del establishment cierto cambio en la dirección del viento?
Pankaj Mishra: “Israel y sus partidarios precipitarán un caos en todo el mundo”, en El Salto, 23 de mayo de 2025 Extracto:
“Gaza es el colapso moral absoluto. El mundo que había antes de Gaza pertenece a otra era”, sentencia en el libro, donde también pone en el punto de mira a Occidente. “Las políticas hereditarias en Occidente promueven el rencor y la brutalidad, no la solidaridad y la justicia”, escribe. “Las atrocidades de Gaza, sancionadas e incluso bendecidas por la clase política y periodística de todo el mundo libre y audazmente anunciadas por sus perpetradores, no solo han devastado la creencia en el progreso social que ya estaba muy debilitada; también han desafiado a un supuesto fundamental: que la naturaleza humana es intrínsecamente buena y tiene capacidad de empatía”. En un planeta en el que los derechos individuales, de las fronteras abiertas y de la ley internacional se encoge poco a poco”, Mishra habla claro: “Israel y sus partidarios precipitarán un caos en todo el mundo”.
No dejemos de hablar de Palestina, por Irmgard (Gardi) Emmelhainz, en Nexos, 10 de junio de 2025 Extracto:
Tenemos que decir la verdad sobre Palestina y sobre las condiciones de barbarie en que vivimos en nuestro país. Poner al frente la crisis moral y la pérdida de valía de los valores humanistas, que sirven para negar el genocidio. No dejar de hablar de Palestina, de lo que está ocurriendo en Gaza en espacios públicos e instituciones públicas y privadas. Solo así nos libraremos y liberaremos a los palestinos de ser testigos del borramiento, de ser voces de los espectros de lo que antes hubo. Los palestinos están agotados. Necesitan mediadores. A ellos se les exige dar testimonio en primera persona, por eso, ante el cerco en medios de comunicación globales, no han parado de reportar desde el terreno (y se han convertido en blanco específico del ejército (van 167 periodistas asesinados en lo que va del conflicto). Tampoco los palestinos en la diáspora han tenido tregua, cargando con la obligación de darle voz a su pueblo de formas sofisticadas y complejas, apelando a la compasión, reconocimiento y empatía del resto del mundo. Los demás, quienes escribimos y leemos lo que sucede, necesitamos encontrar el valor de nombrar la oscuridad y de revertirla, junto con la ceguera voluntaria y la amnesia histórica, contra la creencia de que se tiene derecho a usar la violencia industrializada. Antes de que el genocidio en Gaza —el adjetivo está rebasando incluso la realidad sobre el terreno— se establezca como la norma y se terminen de demoler los pilares de las democracias justamente en nombre de la democracia. Estamos viviendo los últimos días de Gaza, el último capítulo de este baño de sangre.
Pensar Gaza a la luz de Frantz Fanon, por Adam Shatz, en Nueva Sociedad, junio de 2025 Extracto:
“¿Cómo resistir? En última instancia, son los palestinos quienes deben responder a esta pregunta. No nos corresponde a nosotros decidirlo y menos aún ponerlos en el banquillo de los acusados aceptando escuchar solo a aquellos que condenan el 7 de octubre. Intentar silenciar a aquellos que consideran que la «inundación de Al-Aqsa» fue un acto de resistencia necesario solo ahogaría el debate que se está desarrollando actualmente dentro del pueblo palestino. Este es el caso, en particular, de Gaza, donde muchos están indignados por la decisión de Hamás de lanzar un ataque que ha proporcionado a Israel el pretexto para cometer un genocidio y convertir su territorio en una gigantesca obra de demolición. Los palestinos no necesitan que los sermoneemos, sería arrogante de nuestra parte. Sin embargo, eso no es motivo para renunciar a la lucidez intelectual y moral, ni para ensalzar a Hamás, una organización cuya concepción de la lucha por la liberación deja mucho que desear, por decirlo con suavidad. En el mismo espíritu, podemos citar un pasaje olvidado de Los condenados de la tierra en el que Fanon explica que «el racismo, el odio, el resentimiento, ‘el deseo legítimo de venganza’ no pueden alimentar una guerra de liberación. (…) Es cierto que las interminables exacciones de las fuerzas colonialistas reintroducen los elementos emocionales en la lucha, dan al militante nuevos motivos de odio, nuevas razones para salir en busca del ‘colono a abatir’. Pero el dirigente se da cuenta día tras día de que el odio no puede constituir un programa».”
Portada: Vista aérea de la devastación en Jabalia, en el norte de Gaza, el 30 de enero de 2025 (foto: Getty Images)
Ilustraciones: Conversación sobre la historia
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