«Conversación sobre la historia» cumplió tres años a fines de agosto y el 2 de diciembre superó los 5.000 «suscriptores» y los dos millones de visualizaciones. Una buena ocasión para renovar la carta de «Presentación: El ánimo y las ideas que nos mueven» que nos saluda al inicio del blog. 


Este blog nace bajo la invocación de la musa Clío y de su madre, la diosa Mnemósine, quien, al decir de Hesíodo, conoce “todo lo que ha sido, es y será” y ordena el mundo junto con su hermano Cronos (el Tiempo) y su hermana Tetis (la Ley). Los griegos antiguos establecieron así una relación genética entre la Memoria (Mnemósine), la Historia (Clío) y la Cultura (las otras Musas) y con ello aportaron una idea esencial sobre cómo enfocar el vínculo de la humanidad –y de cada sociedad en particular–  con su pasado. Una fecunda idea luego olvidada por el racionalismo positivista y que desde hace cierto tiempo algunos tratamos de recuperar y fortalecer.

Historia. Ninguna mirada a los acontecimientos y procesos pasados o presentes está libre de alguna suerte de parcialidad o subjetividad. Desde el momento en que se selecciona un tema y se margina otro, o se utilizan unas y no otras fuentes, ya se está evidenciando algún tipo de prejuicio o sesgo ideológico, por pequeño o inconsciente que sea. Por otro lado, en la era de las fake news sabemos bien que el documento escrito o gráfico no es per se garantía de veracidad y que no pocas veces el documento más relevante es el que no está, por haber sido destruido u ocultado. (Bien lo hemos visto cuando filtraciones masivas de documentos hasta ese momento vetados –leaks– nos han obligado a reescribir capítulos enteros de la historia reciente).

Y, hablando del acceso a la documentación, no está de más señalar y denunciar una vez más las barreras de todo tipo que se interponen entre ciertas partes de aquella y los investigadores, lo que es tanto como decir la ciudadanía en general. Si el archivo del Vaticano llevó el sobrenombre de “secreto” hasta 2019, siendo “arcanos” los documentos y objetos simbólicos acumulados en sus sótanos, no menos lejanos se hallan los repositorios de determinadas instituciones y personajes públicos en España, acostumbrados a llevarse a su casa desde el despacho documentos que consideran “personales”.

A pesar de todo, estos problemas no nos impiden aspirar a la máxima fidelidad posible, si no a la Verdad intocable y con mayúsculas, sí a diferentes verdades. En asuntos complejos -y, por citar a los clásicos, complejo es lo que Durkheim denominó hecho social y Mauss hecho social total– la Verdad absoluta no existe ni existirá. Por eso hay que ser conscientes de los límites y los sesgos de toda actividad intelectual, y hacerlos explícitos con honestidad.

No hace falta sostener la cientificidad de la historia, equiparándola a las “ciencias duras”, para subrayar la especificidad del conocimiento histórico: su búsqueda incansable, incompleta y a la postre revisable, de verdades socialmente relevantes. Lo que algunos epistemólogos de la historia denominan operación historiográfica consiste en un conjunto de reglas y procedimientos formales y racionales encaminados a construir un relato histórico coherente y verosímil de los hechos y fenómenos del pasado; un relato que, según sea la inspiración teórica, proponga una explicación, una interpretación y una comprensión de los mismos.

Los impulsores de este blog son ciudadanos e historiadores con criterios e identidades muy variados, que hacen suyo el pensamiento del maestro Marc Bloch: “La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero quizá es igualmente vano esforzarse por comprender el pasado, si no se sabe nada del presente”. En este sentido, constatamos que, hoy tal vez más que hace unos años, hay un claro intento de reinterpretar ciertas partes de la historia, de difuminar o eliminar su aspecto social o cultural. Y este temor se acrecienta con la naturalización de la posverdad o, llanamente,  con el recurso a la mentira y a la manipulación dentro de los discursos de la esfera pública y de cierta historiografía. La exigencia de rigor y claridad nunca ha sido tan urgente: la actual es, en buena medida, una nueva época de combates por la historia, por decirlo con la clásica expresión de Lucien Febvre. Como ha dicho la historiadora panameño-norteamericana Lynn Hunt, la historia importa “now more than ever”.

Los promotores de este blog no proponen ni avalan jerarquía académica alguna, ni establecida ni por establecer. Simplemente pretenden ser parte de una comunidad global de debate e intercambio interdisciplinar basada en la horizontalidad dialógica y en la que lo principal sea la fuerza de los argumentos y no la posición institucional que ocupe la persona que esté detrás de ellos. Esta vocación libertaria de “abajo hacia arriba” es, creemos, nuestro principal activo, y por eso participamos en el blog desde profesores a bibliotecarios, de catedráticos de universidad (jubilados) a docentes de instituto, de profesores titulares o asociados en diversas universidades europeas a periodistas, opositores y estudiantes.

Memoria. Mucho se ha escrito sobre las relaciones entre historia y memoria, de las relaciones de conflicto y mutua dependencia que las vinculan. Desde nuestro punto de vista, no se trata hoy de reivindicar la memoria en contra de la historia, ni la historia en contra de la memoria, sino de reconocer sus diferencias fundamentales y, también, de mostrar la compleja relación que las une. En este sentido, compartimos las reflexiones del historiador francés Roger Chartier cuando sostiene que la historia no es más que una de las relaciones que las sociedades tienen con el pasado y que “nunca puede olvidar los derechos de una memoria, que es una insurgencia contra la falsificación o la negación de lo que fue” (y, más aún, añadimos nosotros, siguiendo a W. Benjamin, de lo que pudo ser y no fue, de los proyectos frustrados). Por ello, la memoria histórica es una lucha contra aquellas fuerzas poderosas que pretenden eliminar a las víctimas de la historia o minimizar su sufrimiento.

Somos conscientes de que la irrefrenable democratización del conocimiento del pasado desafía y cuestiona muchos de los moldes académicos tradicionales asentados en el saber experto de unos pocos. En este escenario, la historia no solo puede y debe aprender de la memoria, sino también, como ha señalado Enzo Traverso, la historia puede y debe examinar y someter a la memoria a “un proceso de verificación objetiva, empírica, documental y fáctica, señalando, si fuera necesario, sus contradicciones y sus trampas”.

El saber histórico y social de hoy es constitutivamente multiparadigmático, en el que compiten y colaboran diversas orientaciones y metodologías. En consecuencia, este blog está abierto a los diferentes giros o virajes (turns) en la historiografía y en la teoría social, de los más clásicos a los más recientes. Si acaso, queremos dejar constancia de estar muy atentos a los distintos aspectos de la realidad actual desde una perspectiva histórica, es decir, mantener la singularidad de un blog de historia y actualidad haciendo compatible el rigor con una vocación claramente divulgativa.

A una historia así concebida es difícil poner limitaciones de principio, más allá de reivindicar el juego dialéctico limpio con aquellos con los que discrepamos y de rechazar el negacionismo burdo y falaz que blanquea las dictaduras o relativiza las conculcaciones de los Derechos Humanos. El presente blog, como no puede ser de otro modo, está y estará en perpetua construcción. Como Penélope, su función -nada mítica en nuestro caso- es tejer y destejer la historia.

Finalmente, como ciudadanos y ciudadanas que somos no podemos eludir ciertos compromisos, más allá del ámbito académico. Desde   2018, cuando este blog salió a la luz, el panorama histórico ha sufrido importantes sacudidas, tanto en el ámbito global como en el local (el Reino de España), que nos obligan al análisis y a la toma de postura.  La más apremiante es ahora la epidemia del COVID-19. A fines de 2021 no es extravagante la siguiente pregunta: ¿tendrá el alfabeto griego suficientes letras para denominar las sucesivas variantes de la pandemia? Si se continúa como hasta ahora, postergando la solidaridad global, es probable que tengamos que contestar negativamente. Por otra parte el COVID-19 ha venido a agravar las principales amenazas que se ciernen sobre la humanidad: el cambio climático y el deterioro ecológico, la carrera de armamentos, las desigualdades entre países y grupos sociales y la corrupción de la “ecosfera de la información”, como lo formula el Panel de Científicos atómicos de EE.UU. De ahí que como nunca tenga vigor el lema de los Verdes alemanes de hace cinco décadas: “piensa globalmente, actúa localmente”.

Nuestro país no es ni puede ser ajeno a esta situación, aunque afronte también problemas específicos. En el plano político, el desgaste del llamado “régimen del 78” obliga a plantear una alternativa de amplio consenso social que amortice sus lastres (una monarquía caduca con una herencia de corrupción alargada, un centralismo intransigente, un sistema judicial desnortado, etc.), a la vez que haga frente a una ultraderecha envalentonada. No es una tarea baladí el aportar elementos de juicio a esa perspectiva y tratar de difundirlos lo más posible. A ello queremos contribuir en este blog, que llama a la participación a cuantos compartan nuestro ánimo o nuestras ideas.

Diciembre 2021

 

 

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