Francesc Tur Balaguer

Autor de «La depuració dels mestres balears per motius morals» (Documenta Balear, 2017). Su último libro «La historia vaciada. Minorías olvidadas del siglo XX » (Decordel, 2019)

 

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, en 1939, existían legislaciones homófobas en gran parte de los países del continente europeo. La diferencia estribaba más en el grado de severidad de las mismas que en su propia existencia. No encontramos con una minoría de estados que habían despenalizado la homosexualidad como Suecia, Finlandia, Suiza, Polonia (1932) o Dinamarca (1933). En el caso  de la Confederación Helvética, el nuevo código penal en vigor desde el 1º de enero de 1942 la despenalizaba poniendo fin a la diferencia en el tratamiento de la misma entre los cantones alemanes y los latinos.

En Alemania, desde el 28 de junio de 1935 se había endurecido la aplicación del párrafo 175 del código penal que condenaba todo tipo de relaciones entre personas del mismo sexo y no únicamente las sexuales. De hecho, el año anterior cuando Ernst Röhm, jefe de las SA, (Múnich, 1887-Prisión de Stadelheim, Múnich, 1934) fue asesinado durante la noche de los cuchillos largos, ya había habido 1.034 condenas. Además, en Berlín, durante la operación, cerca de 100.000 hombres fueron registrados por sospechas de homosexualidad.[1]

Prisionero de Auschwitz con el triángulo rosa que indica su condición de homosexual (imagen: Vad Yashem)

En 1940 se produce la ocupación por parte del III Reich de los países europeos occidentales y en los años sucesivos también de Grecia, Yugoslavia, Hungría y otros se convierten en  satélites del mismo, caso de Rumanía. Con el paso del tiempo irán surgiendo en los diferentes estados bajo el control de Berlín diversos movimientos de resistencia que tendrán mayor o menor fuerza en función del territorio en el que aparecen  y de las circunstancias del momento. El más importante fue, sin duda, el que se desarrolló en Yugoslavia comandado por el Mariscal Tito y el Poliburó del Partido Comunista.

Como en otras partes, entre los partisanos a sus órdenes los había que eran homosexuales si bien mantenían oculta su orientación dado el estigma  social que suponía incluso para sus compañeros revolucionarios. No deja de ser sorprendente que la homofobia fuese utilizada durante la guerra tanto por las potencias del Eje como por los aliados. Asociada a la cobardía, a la falta de virilidad y a un estilo de vida decadente se convirtió pronto en una eficaz arma propagandística arrojadiza para desacreditar al enemigo. Al respecto es muy ilustrativo el juicio que  se hizo en 1945 por colaboracionista al escritor y periodista  francés Robert Brasillach (Perpiñán, 31 de marzo de 1909- Arcueil, Isla de Francia, 1945). Este había declarado un año antes que “los franceses mínimamente reflexivos, durante estos años, se habrán, más o menos, acostado con Alemania… y el recuerdo que guardarán de ello será dulce.” Pues bien, el fiscal general de la República hizo referencia a este comentario en unos términos  de lo más explícito:

Cualquier idea de resistencia a la penetración de Francia por Alemania le parece  [a Brasillach] un acto monstruoso… Su amor casi carnal por la fuerza bruta ha podido empujarle a llevar a su país a esa cama de recuerdos tan dulces.” Brasillach murió fusilado el 6 de abril de 1945.

Robert Brasillach durante la primera y única audiencia del proceso que lo condenó a muerte, el 19 de enero de 1945 (foto: STF / AFP)

En ese año tal insinuación de un trasfondo homosexual de la colaboración no era nueva. Se puede  encontrar, por ejemplo, en el diario de guerra de Jean Guéhenno, antiguo activista del Frente Popular y opuesto a la colaboración. Así, el 18 de junio de 1941 escribió: “Problema sociológico: ¿Por qué hay tantos pederastas entre los colaboradores?.”

Utilizando un lenguaje más procaz, el escritor Emmmanuel Berl, (Le Vésinet, Isla de Francia, 1892-París, 1976) que en los primeros momentos había manifestado una vaga simpatía por Vichy (sin llegar a comprometerse con el régimen), se expresó sin pelos en la lengua: “En esta fascinación por el jefe y la fuerza había mucho de feminidad latente, una cierta forma de homosexualidad. En el fondo, en la mayoría de estos intelectuales fascistas había el deseo inconsciente de hacerse encular por los SS.”

Todo ello en un contexto en el que proliferaban las leyes reprimiendo los “actos contra natura” como la del 6 de agosto de 1942 aparecida en el Journal Officiel de Vichy y en el que miles de homosexuales se encontraban en campos de concentración en el Reich y en los países ocupados.

En 1945 Jean-Paul Sartre  en su artículo La Collaboration ofrece una visión de la homosexualidad como un terreno psicológico y potencial donde la colaboración se ha podido desarrollar. El filósofo lo afirma en estos términos:

Estos sacerdotes de la potencia viril y de las virtudes masculinas se adaptan a las armas del débil, de la mujer. Se encontrará en todas partes, en artículos de Chateaubriand, de Drieu, de Brazillach [sic] curiosas metáforas que presentan las relaciones de Francia y Alemania  bajo el aspecto de una unión sexual donde Francia juega el papel de mujer. Me parece que hay una curiosa mezcla de masoquismo y de homosexualidad. Los lugares de ambiente homosexuales parisinos han proporcionado, por otra parte,  numerosos y brillantes reclutas.[2]

Hacíamos referencia anteriormente a la presencia de homosexuales en las filas de la resistencia yugoslava. Dos partisanos croatas fueron juzgados, en efecto, por su orientación sexual. Uno de ellos fue condenado a muerte y el otro degradado, dado que era soldado. Durante su juicio el sucedáneo de tribunal militar que lo sentenció se dio cuenta de que este resistente no correspondía para nada la imagen que sus jueces tenían de un homosexual. No tuvo tampoco en consideración las acciones militares que había llevado a cabo. Algo parecido le había sucedido de la Guerra Civil Española a William Aalto, (Nueva York, 1915-1942) voluntario de las Brigadas Internacionales y miembro del Partido Comunista Americano. Aalto protagonizó la mayor operación de rescate llevada a cabo por el ejército republicano durante la contienda al mando de  una pequeña compañía de 20 hombres que asaltaron el fuerte de Carchuna, en Granada. Liberaron en total a 308 prisioneros. Al terminar la guerra y volver a su país, Aalto fue expulsado del partido y no se le permitió participar en la Segunda Guerra Mundial.[3]

Después de una operación tras las líneas franquistas en 1937, Bill Aalto (a la izquierda) posa junto a un combatiente español y a  Alex Kunstlich e Irv Goff. (foto: The Volunteer, 21 de marzo de 2014)

En el caso de la Resistencia francesa es obligado hacer referencia a Pascal Copeau (Paris, 1908-1982). En 1933 se diploma en Ciencias Políticas y es titular de una licenciatura  de Derecho. Posteriormente se desplazó a Berlín donde trabajó como periodista. De 1933 a 1936, su calidad literaria y la fineza de sus análisis políticos lo convierten en un periodista reconocido y valorado. Será corresponsal en la capital alemana para varios diarios en los momentos de mayor auge del nacionalsocialismo. En 1937, de regreso en París, se convierte en redactor en jefe de la revista Vu et Lu. Mientras que la tensión internacional aumenta es nombrado responsable de las emisiones en lengua alemana de la Radiodifusión francesa y, al principio de 1939, será el encargado del conjunto de programas en lenguas extranjeras.

Brevemente movilizado durante la declaración de guerra, vuelve a ser llamado al frente de su servicio donde su actividad se considera prioritaria. Para las emisiones destinadas a Alemania él responde personalmente a la propaganda nazi.

Replegado en Burdeos  con el gobierno de Paul Reynaud en junio de 1941 oye desde allí el discurso  rendición del mariscal Pétain del día 17 que le provoca un gran disgusto ya que rechaza de plano el resignarse a la derrota.

Se le ofrece la posibilidad de abandonar Francia, pero rehúsa hacerlo, indeciso sobre la forma de continuar la lucha y preocupado también por no perder la pista del joven que ama, que se encuentra prisionero en Alemania.                                         

Cuando su compañero sentimental se evade y se reúne con Copeau en Lyon donde vuelve a trabajar en actividades periodísticas, ambos intentarán, en primer lugar, sumarse a las fuerzas inglesas del norte de África; luego, procurarán alcanzar un puerto portugués y un barco para Londres atravesando España a pie. Detenidos por la Guardia Civil, serán entregados a las autoridades francesas e internados en Pau.

En el otoño de 1941, Copeau es liberado y regresa a Lyon donde ejercerá de nuevo como periodista.

No será hasta el verano de 1942 que será contactado por Emmanuel D’astier de la Vigerie  (París, 1900-1969) creador del movimiento Libération-Sud (uno de los ocho movimientos de resistencia que constituirán el Conseil National de la Résistance (CNR) y fundador del diario Libération. En un primer momento se hace responsable del diario clandestino, muy pronto ocupa un lugar importante dentro de la organización.

El Consejo Nacional de la Resistencia en 1944 (foto: Agence Presse Libération F.F.I./fondationresistance.org). Pascal Copeau es el cuarto por la izquierda en la fila de atrás.

Cuando Astier sea llamado a Argel por De Gaulle, Copeau le sucederá a la cabeza del movimiento. Entonces escribirá: “ Quisiera pasar a la historia de la Resistencia como siendo uno de los que constantemente persiguió la noción de unidad.”

Posteriormente pasó a la clandestinidad en total acuerdo con Jean Moulin (Bésiers, Hérault, 1899-Metz, 1943). Participa en reuniones, a menudo agitadas, durantes las cuales Moulin, Fresnay D’Astier se enfrentan sobre la constitución de un ejército secreto y la unificación de los movimientos de resistencia jugando un papel conciliador y moderador.

Copeau recorre todo el sur de Francia para poner a punto las direcciones generales de los movimientos unidos de la Resistencia y es miembro fundador, después de la desaparición de Moulin, del Conseil National de la Résistance. Participa, asimismo, en la creación de las Forces Françaises de l’Intérieur (FFI) y es nombrado, al producirse la liberación, miembro de la Assemblée consultative  Se convierte, entonces, en uno de los principales dirigentes políticos de la Resistencia, aliado de los comunistas.

En octubre de 1945 es elegido diputado en Haute-Saône para la asamblea constituyente y participa activamente en los trabajos de elaboración de una nueva Constitución. En las elecciones generales venció  el PCF con un 26’08% de los votos y 159 diputados (sobre los 586 de la Asamblea Nacional) y entra con dos miembros en el gobierno De Gaulle. En Haute-Saône, el PCF en coalición con los republicanos progresistas presentó a Pascal Copeau como cabeza de lista y quedó en primera posición con un 33’22% de los sufragios.[4] En los comicios  que tuvieron lugar en junio de 1946, para la segunda constituyente, Copeau fue reelegido y quedó, de nuevo en primera posición en Haute-Saône. Sin embargo, un mes antes de las elecciones a la Asamblea Nacional convocadas para noviembre del mismo año, decide retirar su candidatura.¿Por qué?

Había obtenido dos victorias electorales consecutivas y nada, en principio, presagiaba que no pudiera conseguir una tercera. Oficialmente él arguyó su difícil relación con el Partido Comunista, pero la realidad, era bastante más sórdida.

Unos meses antes Copeau fue sorprendido en flagrante ‘delito’ por una redada de la policía en un muelle del Sena frecuentado por homosexuales. El asunto fue utilizado por su adversario político en Haute-Saône, Robert Montillot, del Parti républicain de la liberté (PRL, formación política de derechas creada después de la liberación)[5] para desacreditarlo.

La carrera política de Pascal Copeau había terminado. El PCF lo sustituyó por Marcel Servin.

Copeau, a pesar del apoyo de amigos como D’astier, cayó en una profunda depresión e incluso intentó suicidarse en mayo de 1947.[6]

Pascal Copeau en los años 50

Hasta el año 1952 vivió en la precariedad aunque la ayuda de su hermana, Marie-Hélène Dasté,  le permitió superar la situación. Desde 1952 hasta 1960 residió en Marruecos donde rehizo su vida social y trabajó para la joven televisión del reino alauita donde militó por la descolonización

De vuelta a  Francia, trabajó, en primer lugar para el Servicio de Investigación de la ORTF, participó en la creación del tercer canal de la televisión pública, France 3 y, posteriormente, se hizo cargo de la dirección de la estación regional de Dijon.

Una vez jubilado, volvió a sufrir depresiones y un nuevo intento de suicidio en 1981. Moriría el 9 de noviembre del año siguiente víctima de un infarto de miocardio al volante de su coche.

Hubo bastantes otros casos de homosexuales que se implicaron en la resistencia de sus países, hasta hace poco tiempo absolutamente olvidados. Uno de ellos al que hace referencia Leopold Estapé en su magnífico artículo “Memoria del Holocausto[7]” es Gad Beck (Berlín 1923- 2012). Beck fue un activista antinazi durante los años del III Reich y después de la Segunda Guerra Mundial. La represión bajo el gobierno nacionalsocialista fue feroz. En 1936 la Wehrmacht destina a los homosexuales a batallones disciplinarios como los Bewährungstruppe 500. Dichos batallones contarán con más de 33 000 hombres incorporados por la fuerza y muy a menudo procedentes de los campos de concentración.[8]

Gad Beck y su hermana Margot en 1937 (foto: Holocaust Memorial Day Trust)

                                                            

Hijo de un matrimonio mixto (Mischling)[9], tenía 10 años cuando el NSDAP llegó al poder en 1933. A los 18, sufrió la experiencia más traumática de su vida. Se puso un uniforme de las Juventudes Hitlerianas y entró en un centro de deportación para liberar a su amante deportado judío Manfred Lewin quien se había negado a separarse de la familia. Posteriormente Lewin y sus parientes fueron deportados a Auschwitz donde estos serían asesinados.

Beck, al enterarse, se unió a los esfuerzos clandestinos para suministrar alimentos y lugares de escondite a los judíos que escapaban de la neutral Suiza. A principios de 1945, un espía judío de la Gestapo le traicionó a él y a algunos  de sus amigos de la resistencia. Ulteriormente fue interrogado e internado en un campo de “tránsito” de judíos en Berlín. Después de la guerra ayudó a trasladar a muchos compañeros suyos a Palestina y él mismo marchó allí en 1947. Tras su regreso a Alemania en 1979, fue nombrado director del Centro de Educación de Adultos Judíos de Berlín.[10]

Manfred Lewin y Gad Beck (foto: The Gay and Lesbian Review, 20 de febrero de 2019)

Inmediatamente después de la guerra se asiste a una especie de liberación de la palabra que, como vimos en el caso de Copeau, pronto fue frenada en 1946. En el seno de los movimientos de resistencia la homosexualidad no era reconocida como una causa de persecución por parte de los regímenes fascistas equiparable a la política. No pocos , como los comunistas yugoslavos, pero no solo ellos, ni mucho menos, la consideraban como una especie de depravación burguesa.

En Francia, los trabajos sobre su papel en la Resistencia son muy escasos en la historiografía como señala Michael Sibalis, estudioso de la cuestión el cual pone de relieve lo que apuntábamos al inicio de este artículo, es decir, la vinculación por algunos sectores de la homosexualidad con la colaboración.

La dificultad para testificar, según Régis Schlagdenhauffen, estribaba, asimismo, en el papel que jugaron los colectivos o las asociaciones de deportados que defendían una experiencia bastante unívoca de lo que habían vivido sus camaradas y dejaban de lado las vivencias particulares que no resaltaban las acciones de los unos y los otros  al servicio de la nación.

Tenemos ejemplos en el caso de Alemania donde deportados resistentes homosexuales se vieron excluidos de los procesos de reconocimiento o conmemorativos ya que no se consideraban dignos de figurar en ellos e incluso algunos fueron juzgados después de la guerra por actos de homosexualidad que se remontaban a los años que duró el conflicto bélico.

 

Notas

[1]  Régis Schlagdenhauffen Homosexuels en Europe pendant la Seconde Guerre Mondiale. París: Nouveau Monde Éditions, 2017. Citado por: Christian de Leusse en Histoire du Monde, 05/04/2018.

[2] Julian Jackson ”Résistance et homoséxualité : une histoire non.raccontée.” En: Historia.fr, 15/06/2018 En:

https://www.historia.fr/r%C3%A9sistance-et-homosexualit%C3%A9-une-histoire-non-racont%C3%A9e

[3] Juan Miquel Barquero “Bill Aalto, un auténtico héroe gay de la guerra civil  que Martínez Reverte retrata en una novela.” En: elDiario.es, 11/06/2014. En: https://www.eldiario.es/andalucia/aalto-guerra-civil-martinez-reverte_1_4871525.html

[4] Élections de l’Assemblée constituante de 1945 dans la Haute-Saône.” En: Wikipédia. L’encyclopédie libre (consulta

02/08/2020). En: https://fr.wikipedia.org/wiki/%C3%89lections_de_l%27Assembl%C3%A9e_constituante_de_1945_dans_la_Haute-Sa%C3%B4ne

[5] “Parti Républicain de la liberté.” En: Wikipédia. L’encyclopédie libre. (Consulta 02/08/2020).Disponible en:

https://fr.wikipedia.org/wiki/Parti_r%C3%A9publicain_de_la_libert%C3%A9

[6] Pierre Leenhardt “Pascal Copeau : le résistant tombé pour homoséxualité.” En: Histoire.fr. 19/06/2018. En:

https://www.historia.fr/pascal-copeau-le-r%C3%A9sistant-tomb%C3%A9-pour-homosexualit%C3%A9

[7] Leopold Estapé “Memoria del Holocausto.” En: El Obrero, 26/01/2020. Disponible en:

https://elobrero.es/cultura/41166-memoria-del-holocausto.html

[8] Régis Schlagdenhauffen Homosexuels en Europe pendant la Seconde Guerre Mondiale. París: Nouveau Monde Éditions, 2017. Citado por: Christian de Leusse en Histoire du Monde, 05/04/2018.

[9] Se trata de una persona mestiza o “mezclada”, según las leyes de Nüremberg. En muchas ocasiones de padres judíos y alemanes arios. En este caso, padre judío y madres austríaca.

[10] Leopold Estapé “Memoria del Holocausto.” En: El Obrero, 26/01/2020. Disponible en:

https://elobrero.es/cultura/41166-memoria-del-holocausto.html 

 

 Bibliografía

Barquero, Juan Miguel, “Bill Aalto, un auténtico héroe gay de la guerra civil  que Martínez Reverte retrata en una novela.” En: elDiario.es, 11/06/2014. En: https://www.eldiario.es/andalucia/aalto-guerra-civil-martinez-reverte_1_4871525.html

De Leusse, Christian,  en Histoire du Monde, 05/04/2018.

Estapé, Leopold, “Memoria del Holocausto.” En: El Obrero, 26/01/2020. Disponible en:

https://elobrero.es/cultura/41166-memoria-del-holocausto.html

 Jackson, Julian, ”Résistance et homoséxualité : une histoire non.raccontée.” En: Historia.fr, 15/06/2018 En: https://www.historia.fr/r%C3%A9sistance-et-homosexualit%C3%A9-une-histoire-non-racont%C3%A9e

Leenhardt, Pierre,“Pascal Copeau : le résistant tombé pour homoséxualité.” En: Histoire.fr. 19/06/2018. En:  https://www.historia.fr/pascal-copeau-le-r%C3%A9sistant-tomb%C3%A9-pour-homosexualit%C3%A9

 
Webgrafía

 “Élections de l’Assemblée constituante de 1945 dans la Haute-Saône.” En: Wikipédia. L’encyclopédie libre (consulta  02/08/2020). En: https://fr.wikipedia.org/wiki/%C3%89lections_de_l%27Assembl%C3%A9e_constituante_de_1945_dans_la_Haute-Sa%C3%B4ne

“Parti Républicain de la liberté.” En: Wikipédia. L’encyclopédie libre. (Consulta 02/08/2020).Disponible en: https://fr.wikipedia.org/wiki/Parti_r%C3%A9publicain_de_la_libert%C3%A9

Portada: identificación de los prisioneros homosexuales en los campos de concentración nazis (imagen del libro Los hombres del triángulo rosa. Memorias de un homosexual en los campos de concentración nazis, de Heinz Heger, ed. Madreselva, 2019)

Ilustraciones: Conversación sobre la Historia

Artículos relacionados

Fascismo y antifascismo (y II). El antifascismo

Antifascismo y educación en Europa. A propósito del libro “Apóstoles de la razón”

 

Suscríbete al blog por correo electrónico

Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir avisos de nuevas entradas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here