Luis de Guezala

Sabino Arana Fundazioa

 

El año pasado se cumplieron 40 años del fallecimiento, el 25 de agosto de 1978, de Juan de Ajuriaguerra, que había sido el principal líder de EAJ/PNV durante cuatro décadas. Hombre acostumbrado más a hacer que a decir, apenas dejó testimonios escritos y solo sabemos que respondiera a dos entrevistas.

Una de ellas, realizada muy al final de su vida, el 1 de mayo de 1978, recuperada recientemente su grabación,[1] ha podido servir de base a su entrevistador, Eugenio Ibarzabal, para, junto a los testimonios de muchos de sus compañeros a los que también entrevistó, poder escribir una biografía titulada Juan Ajuriaguerra. El Hermano Mayor.[2]

Ibarzabal

 

Gracias a este libro hemos podido conocer una visión de Ajuriaguerra no limitada al mundo de la política sino en toda su dimensión humana y con una perspectiva global. Una vida definida en los tres primeros cuartos del siglo XX, decisiva e importante en la Historia de este período para el País Vasco por el que luchó y a cuya causa se entregó, como líder del nacionalismo vasco.

Ibarzabal no reconstruye a Juan de Ajuriaguerra desde una perspectiva partidaria, ni interna ni externa, y define al hombre que fue dirigente como “Hermano mayor”. Una visión insólita de un líder político que hace honor a la verdad del liderazgo también insólito que protagonizó.

Había sido elegido como presidente de la ejecutiva de EAJ/PNV en el territorio en el que tradicionalmente este partido había tenido más fuerza, Bizkaia. Lo fue ya muy avanzada ya la II República, en 1935, y los acontecimientos que a partir de aquel año se produjeron le obligaron a tomar decisiones que marcaron su destino y el de todos los que se habían comprometido con su Partido.

En esta biografía se reconstruyen muy bien dos momentos de gran trascendencia en los que a Juan de Ajuriaguerra le correspondió tomar decisiones. Uno fue cuando comenzó el golpe de Estado contra la II República, que desembocaría en una espantosa guerra, situación en la que EAJ/PNV fue uno de los pocos partidos políticos a los que les tocó elegir bando. Y el otro cuando, perdida la guerra en Euskadi, organizó la rendición de las unidades del Ejército vasco que quedaban mínimamente operativas. Porque, junto a la rendición, decidió también regresar junto los gudaris que no había podido salvar para correr su misma suerte. Ajuriaguerra pasó así, quizás por los muy pocos días de vida que pudieran quedarle, de la categoría de líder a la de “Hermano mayor”.  Contra todo pronóstico, vivió una larga vida. Y la dedicó a la causa vasca, en cuerpo y alma. Habiendo ganado para ella el convertirse en un referente en el que todos podían creer y al que se podía seguir.

Conocemos así a un hombre y su sacrificio, a un Hermano mayor, que pasó así a ser uno de los principales valores y activos de su causa y de su Partido. Con base a un gesto heroico que, posiblemente, sea una de las principales explicaciones de su supervivencia a la larguísima dictadura franquista.

La entrevista que realizó Eugenio Ibarzabal a Juan de Ajuriaguerra sucedió al final de su vida, cuando ya los vascos habían podido expresar democráticamente su voluntad. El anciano líder pudo conocerla un año antes, la noche del 15 de junio de 1977, cuando, concluido el recuento electoral, se confirmó la victoria electoral de EAJ/PNV. Y pudo decir: “Ha ganado la Memoria”.

La otra entrevista, de la que aquí se da ahora noticia, se realizó en un momento mucho más incierto, viviendo todavía el dictador que había ganado aquella guerra comenzada en 1936, vigente todavía su dictadura, los días 2 y 3 de abril de 1975. La realizó el historiador británico Ronald Fraser en el conjunto de una monumental recopilación de testimonios que constituyó un hito de la historia oral y cuyo resultado fue la publicación en 1979 de su obra Blood of Spain, cuya edición en castellano se tituló Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.[3]

Esta obra de Fraser fue fruto de la recopilación de 270 testimonios. En este caso la entrevista de Ajuriaguerra fue una más entre muchas. Como consecuencia solo podíamos conocer por el libro del historiador británico unas pocas frases suyas de todo lo que dijo en dos días de entrevista.

Ajuriaguerra Foto 3

Tras la publicación del libro de Emilio Ibarzabal, Joseba Agirreazkuenaga, catedrático de Historia Contemporánea de la UPV/EHU, me puso en conocimiento de la conservación del fondo de estas grabaciones de testimonios de Ronald Fraser, fallecido en 2012, en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona que cuenta con una sección de Fuentes Orales. Puesto en contacto con su responsable, Mercè Lázaro García, me pudo facilitar la transcripción de la entrevista completa, que ya tenían realizada, con informe e índice onomástico incluido.[4]

Se da una circunstancia muy curiosa y es que el testimonio de Ajuriaguerra sobre uno de los momentos cruciales de su vida mencionados, la decisión a tomar por EAJ/PNV respecto al golpe de Estado de julio de 1936, publicado en el libro de Fraser no aparece en esta entrevista:

Tenía la esperanza de escuchar alguna noticia que nos ahorrase el tener que tomar una decisión: que uno u otro bando ya hubiese ganado la partida. A medida que avanzaba la noche, algo iba quedando bien claro: el alzamiento militar lo había organizado la oligarquía derechista cuyo eslogan era la unidad, una agresiva unidad española apuntada hacia nosotros. La derecha se oponía ferozmente a cualquier estatuto de autonomía para el País Vasco. Por otro lado, el gobierno legal nos lo había prometido y sabíamos que acabaríamos consiguiéndolo. A las seis de la mañana, tras una noche en blanco, tomamos una decisión unánime. Promulgamos una declaración dando nuestro apoyo al gobierno republicano. Tomamos esa decisión sin mucho entusiasmo, pero convencidos de haber elegido el bando más favorable para los intereses del pueblo vasco; convencidos también de que, de habernos decidido por el otro bando, nuestra base se nos habría opuesto…”.[5]

Estas palabras de Juan de Ajuriaguerra no aparecen en la transcripción de la entrevista que Fraser le realizó en abril de 1975. Gracias a la archivera Mercè Lázaro García, que tras mi petición revisó la grabación, se puede saber también que no se trata de un error de la transcripción, ya que tampoco se escuchan en la grabación. Un hecho a tener en cuenta. No se conservan otras entrevistas de Fraser a Ajuriaguerra en las que pudieran conservarse estas palabras. Mi opinión es que perfectamente las pudo decir y se corresponden con su pensamiento y con los hechos, pero no se conserva la fuente original y solo cabe confiar en la profesionalidad de Ronald Fraser, que es difícil suponer que las inventara.

Se trata, en cualquier caso, de un texto de gran trascendencia en torno a un tema de mucha importancia y que ha llegado a ser utilizado y manipulado desde el revisionismo, haciendo solo referencia a las palabras “Tomamos esa decisión sin mucho entusiasmo,” ocultando el resto de la frase que le daba sentido completo: “pero convencidos de haber elegido el bando más favorable para los intereses del pueblo vasco; convencidos también de que, de habernos decidido por el otro bando, nuestra base se nos habría opuesto…” Irónicamente, la palabra entusiasmo no aparece en todo el texto transcrito.

La explicación más razonable puede ser que Fraser hiciera una síntesis de las declaraciones de Ajuriaguerra y lo presentara en un párrafo redactado, ya que Ajuriaguerra sí dijo literalmente:

“(…) yo tengo el convencimiento que si hubiéramos tomao la posición contraria nuestra base no nos hubiera seguido, tengo ese convencimiento. En cambio, había gente que, que nos siguió estando en contra de la decisión, eh, te. Recibimos cartas, por ejemplo, una carta muy sencilla que decía:

«Fulano de tal, mi querido amigo y presidente, estoy disconforme con la decisión que han tomao ustedes y que se ha publicao en el periódico Euzkadi, eh, me reservo a en la primera asamblea a, a meterme con ustedes de una manera terrible y a tumbarles y a lo que sea, pero, mientras tanto, como creo que tienen más elementos de juicio que yo, estoy a la disposición de ustedes pa’ lo que quieran mandar».[6]

También se puede saber tras conocer la entrevista completa que la decisión de apoyar a la República se trasladó al diario Euzkadi a las seis de la mañana para hacerla pública ese mismo día 19 de julio no porque tardaran en acordarla discutiendo a lo largo de la noche sino en prevención de que los acontecimientos cambiaran la situación que hasta ese momento conocían:

Estábamos nosotros reunidos en la redacción del periódico, donde pasamos toda la noche los de Vizcaya, y se tomó esa decisión, pues, y el periódico estuvo parao hasta que nosotros redactásemos la decisión y tomásemos la decisión y nosotros queríamos tomar la decisión a última hora porque de nada servía que nosotros tomásemos una decisión a media noche, eh, cuando, eh, o bien podía haber triunfao un lao o podía haber triunfao el otro, sin darnos nosotros oh, opción a decidir. Y a las seis de la mañana salió la decisión.[7]

Euzkadi 2 detalle
Declaración del PNV de apoyo a la República publicada el 19 de julio de 1936 en su periódico “Euzkadi”

 

Ajuriaguerra siguió recordando esos momentos tan cruciales contando una anécdota muy ilustrativa tanto de la situación histórica que se vivía como de la realidad del EAJ/PNV que lideraba:

Después de esto, subimos a, a las oficinas del partido, que estaba en _____________________, donde había nacido Sabino, y allí nos encontramos la, con unos chicos jóvenes y los chicos jóvenes dijeron, -«Hemos leído en el periódico y veníamos a ponernos a disposición de ustedes»-.

Nosotros les dijimos, -«No, a disposición nuestra no tenéis que poneros, tenéis que poneros a disposición de, de vuestra junta, a la junta muncipal en donde estáis afiliaos»-.

 Y nos contestaron, -«No somos afiliaos», «Y, ah, pues entonces ir al batzoki de donde sois socios», «No somos socios de ningún batzoki», «Entonces quedaros aquí de guardia»-.[8]

El historiador le pregunta “¿Qué eran estos?” y Ajuriaguerra le responde que eran “la masa, porque nosotros teníamos” queriendo decir que EAJ/PNV era un partido moderno de masas. Una persona que le acompaña, que no ha sido posible identificar, y que en ocasiones interviene brevemente añade “Nacionalistas” y el historiador concluye “Nacionalistas pero sin”, en el sentido de sin afiliar o sin carnet. A esto sigue una explicación más general de Ajuriguerra sobre la afiliación y el compromiso respecto al Partido Nacionalista Vasco en aquella época:

Nosotros teníamos entonces y es curioso porque en nuestros decretos y en nuestros mandatos y todos, teníamos, eh, los afiliaos, teníamos, eh, sociedades recreativas que y se llamaban batzokis, eh, los afiliaos pertenecían a los batzokis pero no  todos los de los batzokis eran afiliaos y, al mismo tiempo, teníamos una masa grande de simpatizantes. Y nosotros, por ejemplo, siempre que el Bizkai o el Euzkadi Buru Batzar daba un decreto, el comienzo siempre era el mismo: «Ordenamos a nuestros afiliaos y pedimos a nuestros simpatizantes». Ese era el, el es, la cosa de, de las, de, de los decretos, lo que llamábamos decretos de esto. Pues, por ejemplo, que, eh, que había que votar tal cosa o que había que hacer tal otra o tal. Y los decretos eran: «Ordenamos a nuestros afiliaos y pedimos a nuestros simpatizantes».

De modo que estos eran gente, pues, que no tenían preocupación, pero que en aquel momento, pues, vinieron con nosotros.[9]

Ajuriaguerra Foto 4
Miembros del EBB y dirigentes del PNV en la cárcel de El Dueso, en la imagen, de arriba abajo y de izquierda a derecha: Lucio Artetxe, Iñaki Unzeta, Joseba Rezola, Juan de Ajuriaguerra, y Ander Arzelus.

 

Del otro episodio clave mencionado, su sacrificio para compartir su suerte con los suyos capturados, dando su vida por perdida pudiendo haberse quedado en libertad sin regresar junto a los restos del Ejército vasco copado, sorprende la forma rápida en la que entrevistador y entrevistado tratan del tema, no dándole más importancia que a cualquier reflexión política o de recuerdo de todo tipo de pormenores por los que fue preguntado.

 

“P. Ya, ya, ya. O sea que usted regresa de Biarritz-Lanegrès (?).

 R. Sí.

 P. Para rendirse con sus fuerzas, ¿no?

 R. Sí.

 P. Porque usted hubiera podido quedarse ahí en Francia, ¿no?

 R. ¡Ah!, claro que sí, pero yo vine a correr la suerte de, de las fuerzas y luego, también, podía haberme marchao yo, porque luego estuvo viniendo el avión, pues, continuamente, tres o cuatro veces, sacando gente política comprometida, aterrizaba en la playa de, de Laredo (tos), venía consignao a mí y yo, pues, no fui, otros salieron.

 P. Ya, ya, ¿y es cierto que llegó un destructor?”[10]

Y, bastante más adelante, Fraser, que recientemente ha oído otros testimonios respecto a la rendición de los restos del Ejército vasco, le pregunta a Ajuriaguerra:

P. No, como usted sabrá mejor que yo, seguramente, que en las otras zonas republicanas siempre dicen que esto fue una traición, ¿no?

 R. Sí, sí.

 P. De rendirse, ¿no?, cuando se podía seguir luchando.

 R. Cuando no se podía seguir luchando, la prueba de ello es que después fue un paseo militar, porque Santander y, y Asturias cayeron casi seguido.

 P. Sí, sí, y Santander cayó antes de su.

 R. Ah, cayó antes que, antes que, que el ejército vasco cayera en Santander, antes que el ejército vasco cayó Santander y Santander no tenía, además la moral santanderina había sido muy baja siempre, muy muy baja. La asturiana había sido bastante mejor.

Pero la, la misma Santander y en Asturias mismo, pues, pasaron unas cosas que son, eh, por ejemplo, en Asturias estaban haciendo unas propagandas de: «El que mira a la mar es un cobarde, es un traidor». Y, de repente, se encontraron que con toa la Junta de Defensa se habían marchao.

 P. Sí, sí, sí, sí, sí.

R.  Yo, en cambio, nosotros, nosotros nos quedamos, eh, arrastrando todas las consecuencias.

P.  Sí, sí, sí, sí.

 R. Y allí quedó Rezola [Félix Retolaza], el secretario de Guerra, preso, prisionero, allí quedó el jefe de las milicias vascas.[11]

P.  ¿En Asturias?

 R2. No, en, en, allí en Santoña.

 P. ¡Ah!, en Santoña, sí.

 R. Sí, allí quedé yo y allí quedaron, pues.

 R2. Lucio Arteche.

 R. Uno, dos, tres, cinco directivos del partido.

P.  Sí, sí, sí, sí.. sí, sí.. hablamos de esto cuando llega y lo detienen. Usted fue condenado a muerte, ¿no?

R.  Sí.

P.  ¿Cuántos años está usted bajo pena de muerte?

 R. Ochocientos días.

P.  ¡Ochocientos días!… ¿siempre en El Dueso o?

R.  No, en Santoña primero, después en Larrínaga -Bilbao- y después en Burgos.

 P. Ya.”[12]

 

En la larga entrevista, cuya transcripción ocupa 60 páginas, Ajuriaguerra tiene ocasión de tratar de muchas cuestiones del pasado referente sobre todo a la Guerra Civil por la que se interesa Ronald Fraser y que es el tema en el que está especializado el historiador, pero no tanto sobre historia o política vascas, sobre la que el líder nacionalista vasco también procura informarle. Esos pasajes también son de mucho interés, como otros de los que habla de circunstancias muy concretas de la guerra, pero hemos preferido destacar aquí estas dos cuestiones que consideramos trascendentales en su vida y en la Historia del propio País vasco.

La labor de Ronald Fraser recogiendo los testimonios de tantos protagonistas de la guerra civil que habían podido sobrevivirla cuatro décadas supuso la conservación de un tesoro de información de hechos, opiniones y emociones que de no ser por él se hubieran perdido para siempre. En el caso de nuestro protagonista solo hubiéramos tenido como única entrevista la que le realizó Eugenio Ibarzabal tres años después.

Gracias también a la disposición de Fraser de donar su fondo documental al Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona y a que los archiveros de esta institución lo hayan conservado e incluso transcrito sus grabaciones su contenido puede hoy conocerse tanto en ese Archivo como en la página de web de Sabino Arana Fundazioa donde colgaremos el texto completo. Haciendo bueno nuestro lema “Atzokoan finkatuz gaur biharkoa bultzatu” = Con base en el pasado impulsar hoy el futuro.

 

[1] Sabino Arana Fundazioa – Archivo del Nacionalismo Vasco, Fondos Audiovisuales, C-02-0120.

[2] Ibarzabal, Eugenio: Juan Ajuriaguerra. El Hermano mayor, San Sebastián, Erein, 2019.

[3] Fraser, Ronald: Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la Guerra Civil española, Barcelona, Crítica, 1979.

[4] AHCB3-311/5D86 Guerra Civil española. País Basc”, nº de registro 90. Entrevista a Juan Ajuriaguerra Otxandiano, per Ronald Fraser, Bilbao 2-IV-1975.

[5] Fraser, Ronald: op. cit.  (Reed. Barcelona, Crítica, 2007), p.58.

[6] Transcripción de entrevista a Juan de Ajuriaguerra. AHCB3-311/5D86 Guerra Civil española. País Basc”, nº de registro 90.

[7] Ibídem.

[8] Ibídem. El transcriptor no debe conocer la referencia de Sabin Etxea.

[9] Ibídem.

[10] Ibídem.

[11] El transcriptor se confunde al apuntar el nombre de Félix Retolaza. El entrevistado está haciendo referencia a Joseba Rezola, secretario de Defensa de Aguirre y único miembro del Gobierno vasco que se quedó con los gudaris capturados junto a la mitad de los dirigentes de EAJ/PNV, tras celebrar un sorteo propuesto por Ajuriaguerra en el que él no entró porque decidió quedarse y que marchara en su lugar el presidente del EBB, Doroteo Ziaurriz, hombre de más edad y con familia.

[12] Ibídem.

 

Texto completo de la entrevista de Fraser:

https://www.sabinoarana.eus/Portals/0/Documentos/WEB/Entrevista%20Ajuriagerra.pdf?ver=2019-08-30-131156-310&timestamp=1567163525122

Imagen de portada: Juan de Ajuriaguerra prisionero en el Penal de El Dueso, uno de los 800 días en los que estuvo condenado a muerte.

 


FUENTE:  Hermes: Pentsamendu eta historia aldizkaria = Revista de pensamiento e Historia, 62, julio de 2019,  pp. 76-80.

 

Hermes 62

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